La madre de Naiara defiende la confianza en la abuela y su desconocimiento de las torturas

La madre de Naiara, Mariela Benítez, y al fondo su marido, Carlos Pardo, y la abuela, Nieves Pena // Foto: EFE

La madre de Naiara, Mariela Benítez, ha declarado hoy su “confianza” en la abuela, Nieves Pena, que estaba al cargo de la pequeña cuando sufrió los malos tratos y finalmente la muerte, por parte de su tío político Iván Pardo. A declarar ha acudido de la mano de su actual marido, Carlos Pardo, que se sienta como acusado por ser, según la acusación del padre biológico de Naiara, conocedor de los hechos que se estaban viviendo en el domicilio de Sabiñánigo.

La madre biológica de la niña ha defendido que ella era la única que tenía la guardia custodia sobre Naiara y que no la delegó en ningún momento a su marido. También por este se enteró de lo ocurrido el 6 de julio y que le llamó estando Mariela en el trabajo de que su hija “había caído por las escaleras”. Más tarde en el hospital fue cuando un médico le reveló lo ocurrido y el peligroso estado de la pequeña con un “entra y sacarás tus conclusiones”.

Benítez ha defendido a su actual marido, del que ha entrado de la mano a la Audiencia y que se siente en el banco de la acusación, y a la madre de este, a la que Benítez ha afirmado que Naiara llamaba con tono cariñoso “abuelita”. Sobre el vídeo en el que aparece la niña humillada con orejas de burro y el intercambio entre los tres acusados -Iván, Carlos y la abuela Nieves- ha afirmado que “no tenía conocimiento” y que “no ha cambiado su opinión sobre ellos”. La madre también ha afirmado que su marido le tenía al tanto de lo que ocurría en la casa familiar en la calle Yebra de Basa de Sabiñánigo, y que esa semana que pasó la niña supo que “Iván las había llevado a comprar chuches y que Naiara estaba jugando al ordenador”. Mariela pensaba que su hija “estaba bien y que nunca la vio mal”.

También ha defendido a la abuela, a la que tampoco ha presentado acusación por parte de su abogado, y que, para ella, Naiara era “una nieta más” y que ella “no conocía lo que pasaba”. A Mariela le han preguntado sobre la relación de Nieves y su hijo Iván, a lo que ha respondido afirmando que la madre estaba atemorizada. “Tenía miedo”, ha añadido.

Con Iván, Mariela no tuvo constancia de que hubiera tenido “mal comportamiento con Naiara y las dos sobrinas” y que “tenía certeza que su hija no era maltratada”. Las dos sobrinas, testigos esenciales de lo que ocurrió, también han declarado en la Audiencia Provincial de Huesca, pero al ser menores, no ha sido posible recoger sus declaraciones.

También ha sido el turno de la declaración del jefe del restaurante donde trabajaba Nieves el día de la muerte de Naiara. El propietario bajó a Nieves a Sabiñánigo y después a Zaragoza, junto a Iván y su sobrina pequeña. Durante el viaje a Zaragoza, solo se oyeron los lamentos de Nieve e incluso de Iván, que ha afirmado que, “llegó a llorar”. En cambio, la sobrina pequeña, también en el viaje, “no dijo nada en todo el viaje”.

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