Zaragoza destinará cinco millones entre 2020 y 2021 a renovar la depuradora de La Cartuja

El alcalde de Zaragoza ha visitado este miércoles las instalaciones

El Ayuntamiento de Zaragoza, a través de la sociedad municipal Ecociudad, va a invertir 2,3 millones de euros a lo largo de 2020 en la modernización de la depuradora de La Cartuja, la principal de la ciudad. En total se van a desarrollar 29 actuaciones que tendrán continuidad en 2021, con otros 2,7 millones de euros de inversión. El objetivo es avanzar en la actualización de las instalaciones, que están a punto de cumplir treinta años, para mejorar el proceso de depuración y con ello la calidad del agua devuelta al río Ebro.

“En los últimos años no se han hecho inversiones relevantes y toca hacerlas ahora, son necesarias porque la depuradora cumple un importante papel medioambiental en la ciudad”, ha manifestado el alcalde de Zaragoza, Jorge Azcón. Según ha explicado, solo durante el año pasado fueron 51 millones de hectómetros cúbicos los procesados por esta instalación, lo que representa aproximadamente el 85% del total de las aguas que se vierten de nuevo al Ebro. “Por eso, que estas aguas estén limpias es fundamental”, ha remarcado.

A través de este proceso, se elimina la contaminación que de otra forma iría a los ríos, especialmente al Ebro. Cuenta con una línea de tratamiento del agua y otra de tratamiento de los fangos que se obtienen en el proceso de depuración, que se incineran y transportan al vertedero. Además, se procesa todo el aire de la instalación, para devolverlo a la atmósfera tras un lavado químico.

Una de las principales intervenciones es la renovación del circuito de decantación primaria, la primera gran fase del proceso de depuración. El alcalde y la consejera de Infraestructuras, Patricia Cavero, han conocido este miércoles la evolución de los trabajos, que van a permitir sustituir los doce decantadores del circuito, que están deformados y corroídos por el uso y la agresividad de las aguas residuales que reciben. Solo la modernización de esta instalación supone una inversión de 1,4 millones de euros en dos años.

También están ya en marcha las obras para restaurar y mejorar una de las dos líneas de incineración, cuyos trabajos centrales se van a desarrollar este otoño. La EDAR de La Cartuja es la única de España junto a la de Galindo (Vizcaya) que incinera los fangos en lugar de destinarlos a aprovechamiento agrícola o compostaje.

Este sistema no sólo permite reducir el volumen de los residuos generados en la planta sino que además se aprovechan para calentar vapor y generar electricidad para la propia planta. Actualmente, entre el 15 y el 18% del consumo eléctrico de la depuradora se cubre a través de este sistema. Ecociudad va a invertir en la renovación de este horno y la línea de incineración 1,8 millones de euros (821.000 euros en 2020 y un millón en 2021).

La parada técnica anual, pospuesta a otoño 

Ecociudad ha pospuesto a finales de octubre o principios de noviembre la parada técnica anual de la depuradora. Inicialmente estaba prevista para el 16 de marzo, pero la crisis sanitaria del COVID-19 obligó a aplazarla. La decisión se adoptó para garantizar la operatividad de la planta, que presta un servicio esencial, ya que durante la parada trabajan más de 60 profesionales externos de todos los gremios, además de los empleados de la propia EDAR.

Junto a las inspecciones y puesta a punto habituales, este año se aprovechará para mejorar el proceso de circulación de los fangos, cambiando importantes tuberías y otras instalaciones. También se colocarán unas compuertas automáticas y motorizadas para regular la distribución de agua dentro de la planta, lo que mejorará significativamente la seguridad de los trabajadores y la rapidez de respuesta cuando sea necesario realizar un corte (ahora el cierre se realiza de forma manual colocando tramos de lamas).

Durante esta parada estaba previsto comenzar a reparar la losa del canal por la que sale el agua depurada y bajo la que circulan otras aguas “sucias”. Sin embargo, esta actuación hubo que acometerla con carácter de urgencia en agosto al detectarse que existía riesgo de colapso, ya que la agresividad del ambiente había dañado seriamente el hormigón y el acero del forjado y el fallo estructural podría haber causado graves problemas en la planta y en el río.

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