El milagro del café de Clemente VIII

El café llegó a Europa alrededor del año 1600 a través de mercaderes venecianos. Regía entonces los destinos de la Iglesia Clemente VIII. Tan pronto probó el café el pontífice lo bautizó. Dejar sólo para los infieles un placer tan estimulante, dijo, sería una lástima. Un día, al papa se le cayó el anillo del Pescador, o piscatorio, en el café. Rápidamente introdujo índice y pulgar y –milagrosamente– “lo rescató completamente seco”. ¿Cómo puede explicarse tal fenómeno si no es por un milagro?

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No mojaba (ni quemaba) el café del cual Clemente VIII rescató su piscatorio. Sin duda era café, en grano o molido, pero café, que es de lo que se trata.
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