La lógica de los comunes

Hace tres días, un paisano me comentaba -y no en broma- que “lo de las mascarillas es como lo del cinturón de seguridad, que al principio la gente se negaba, pero que luego ha salvado muchas vidas”.

Tras despedirme de él, me dio por pensar que lo más lógico sería reservar ya mismo plaza para viajar a Marte.

Me sorprende, incluso de gente supuestamente inteligente, que no pasen de esa misma lógica y, por los motivos que sean, den la espalda no solo a la lógica, sino al mismo mundo donde discurren.

Por cierto, nadie me ha explicado aún -salvo, desde esa ” lógica mundana” del paisano- para qué nos va servir la vacuna, anunciada como saben por “los expertos” desde el minuto uno de esta nueva -muy distinta de las antiguas- pandemia. De la que sabrán hemos comprado ya 30 millones de dosis + gastado en mascarillas a tutiplén + los test PCR + un montón de otros gastos que, si tenemos en cuenta el pinchazo de la Economía, el cierre de negocios y demás cuestiones aledañas, aparentemente secundarias, amenaza con empobrecernos a todos como nunca. Menos a los de siempre, que mejoran con los días.

Todo por, en términos cuantitativos, un bichito que ya no asusta salvo en los telediarios, con sus “casos” (que no enfermos, no vayan a pensar como los comunes) que crecen como la espuma.

Lo verdaderamente triste es que ya no se acuerdan del toco-mocho de la gripe A, con sus responsables de la OMS, como lo es Bill Gates ahora y el laboratorio elegido por éste (AstraZeneca) para elaborar la actual vacuna comprada por el Gobierno de España, y el de otros países.

Gerardo Hernández Zorroza

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