Los vecinos del Gancho se rebelan contra la peligrosidad y descontrol de su barrio

La calle Pignatelli es, para la Plataforma, una de las calles más afectadas de El Gancho

Más de 700 vecinos se han reunido en una plataforma denominada “Afectado del Gancho” para denunciar la problemática diaria que viven sus vecinos “con la ocupación ilegal, la peligrosidad en sus calles y la venta de droga”.

La Plataforma, que nace de una página en las redes sociales donde se compartían imágenes sobre la situación del barrio, ha alcanzado en los últimos días el apoyo de 700 personas. El próximo domingo 30 buscan una “concentración masiva” en la plaza del Pilar para “visibilizar el problema” del barrio. Las calles más afectadas, según los vecinos reunidos, son las del entorno a la calle Pignatelli que acaba por su lado oeste en el edificio Pignatelli, sede del Ejecutivo aragonés. Uno de los portavoces, Oscar Villanueva, afirma sentirse “cansado” de reunirse con las Instituciones y de sus promesas. Promesas como engalanar la entrada trasera del Pignatelli o unas piscinas cerca de la boca oeste de la calle Pignatelli, proyectos truncados que fomentan, según afirma el portavoz, a la creación de “un gueto”.

Otro de los grandes problemas que denuncian es la ocupación. Cristina, una vecina que nació en el barrio, afirma que la convivencia ha funcionado hasta la llegada de la ocupación, y que han pasado por “la droga y la prostitución” pero que con la ocupación “es imposible”. Una ocupación que afirman estar muy relacionada con la especulación, y que les sorprende que la mayoría de viviendas del entorno de la calle Pignatelli sean del “banco malo” o Sareb y que no se hayan desalojado con la misma rapidez como el desahucio del mes pasado del Hotel San Valero en la calle Manifestación. Una ocupación que también puede ser peligrosa, los vecinos denuncian las formas usadas para “pinchar la luz” que se realizan como meter los cables dentro de los canalones de lluvia o clavarla con clavos.

Cristina, la vecina anterior, ha expresado la inseguridad que le produce salir a la calle a determinadas horas y ha bromeado que se suele asomar a su balcón para comprobar si están las “travestis ejerciendo la prostitución” o los barrenderos para sentirse más segura al salir a trabajar, ya que estos podrían ayudarla en casa de tener algún problema. Un problema que, para los vecinos, se ha ido acrecentando desde el 2013.

Villanueva afirma que vivir en el Gancho es “como vivir en un pueblo tercermundista” y que al vivir en el Casco Histórico de Zaragoza pagan los mismos impuestos que, por ejemplo, en la calle Alfonso. Han acusado al Ayuntamiento actual y “a cualquiera de los que han pasado” de “desidia administrativa”. Una desidia, que para la Plataforma se hizo palpable con el alarde por parte del Ayuntamiento de, por ejemplo, “de haber actuado a tiempo” con el derribo de un edificio en la calle Zamoray, en el que vivía gente. Una de sus últimas propuestas ha sido la instalación en el entorno de Pignatelli de cámaras de seguridad, que denuncian “que no han puesto todavía”. Tienen la esperanza y la preocupación del Plan Especial de Reforma Interior (PERI), que tiene de plazo hasta 2024, pero que temen que solo se quede en lo urbanístico y no en lo social.

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