Aragón refuerza la ayuda humanitaria en situaciones de emergencia en países vulnerables

La I Estrategia de Acción Humanitaria y de Emergencia afrontará fundamentalmente cuatro retos

El Gobierno de Aragón ha impulsado la I Estrategia de Acción Humanitaria y de Emergencia (2020-2023), coincidiendo con el Día Mundial de la Asistencia Humanitaria, para demostrar que su compromiso es firme con los países vulnerables. “Aragón es una tierra tradicionalmente comprometida con la ayuda humanitaria y así lleva siendo durante 26 años”, afirma el Gobierno de la Comunidad.

Este documento supone la primera reorganización de prioridades y recursos que se hace para coordinar las acciones humanitarias que lleva a cabo Aragón dentro de la cooperación internacional al desarrollo. También, deberá afrontar, fundamentalmente, cuatro retos: optimizar la atención a las poblaciones afectadas por desastres, fortalecer las ONGD, promover la educación en ciudadanía global y dar mayor protagonismo al Comité Autonómico de Emergencias para ofrecer una respuesta ágil y efectiva ante crisis humanitarias.

Aunque están íntimamente vinculadas, ayuda humanitaria y ayuda de emergencia tienen sus diferencias. “Se entiende por ayuda de emergencia aquella que se proporciona con carácter urgente a las víctimas de catástrofes naturales o conflictos bélicos y que consiste, eminentemente, en la provisión de bienes básicos para garantizar la supervivencia durante un rango temporal limitado. La ayuda humanitaria, en cambio, se extiende en el tiempo con operaciones que incluyen reconstrucción de infraestructuras, proyectos de autoabastecimiento o reinserción, entre otros, en situaciones de crisis permanente, como la de comunidades depauperadas o desplazamientos forzados”. Así lo define la administración.

La inversión del Gobierno de Aragón ha sido de 10.176.929 euros a 151 proyectos de ayuda y emergencia humanitaria en 38 países desde 1994. “La cooperación al desarrollo es una herramienta fundamental para proyectar Aragón al mundo como una región solidaria y comprometida con la igualdad, la justicia social y los valores democráticos. Esta Estrategia, aunque impulsada por el Gobierno de Aragón, es una estrategia consensuada y que representa a todas las instituciones públicas y al tejido social que trabajan en cooperación en Aragón”, declara la directora general de Cooperación al Desarrollo e Inmigración, Natalia Salvo.

Durante estos años, Aragón ha centrado su ayuda en las comunidades de refugiados y desplazados por conflictos enquistados (Palestina y Sáhara), guerras (Siria) o conflictos bélicos como los centroafricanos. También han sido frecuentes las ayudas destinadas a paliar desastres medioambientales, como terremotos, inundaciones, sequías, tifones, epidemias o incluso hambrunas. En este momento, en el que “los estragos de una pandemia mundial están socavando los cimientos de todas las sociedades” ha dicho Salvo, la crisis está golpeando con más dureza, si cabe, a los más vulnerables y se hace imprescindible tender la mano para que los países menos desarrollados puedan hacer frente a una situación de emergencia sin precedentes.

La estrategia y el compromiso del 10%

La I Estrategia de Acción Humanitaria y de Emergencia de Aragón (en adelante, EAHyEA), así como la Adenda de la DGA que refrenda los postulados recogidos por la misma, establecen la reserva de, al menos, un 10% de los fondos de las administraciones públicas aragonesas que practican cooperación para responder, exclusivamente, a la ayuda de emergencia. “Bien es cierto que este porcentaje es susceptible de variar en el marco de la próxima actualización de la Ley de Cooperación al Desarrollo de Aragón (2010), para lo que se impulsará un proceso participativo a finales de 2020”, ha explicado la directora general de Cooperación al Desarrollo e Inmigración.

La EAH y EA se estructura en torno a cuatro ejes de acción con 25 medidas concretas. El primer eje hace referencia al leimotiv de la Estrategia, es decir, la mejora de la protección de las personas afectadas por crisis, conflictos y desastres, así como la rendición de cuentas, para conocer el grado de satisfacción de los destinatarios de la ayuda y poder así optimizar la atención.

El segundo eje promueve la especialización, formación, capacitación y refuerzo de la coordinación entre todos los agentes y ONGD implicadas. Además, se quieren conocer resultados, hacer seguimiento de proyectos en el terreno y asegurar el rendimiento y el tercer eje ahonda en las acciones de difusión y sensibilización de la población aragonesa, así como el desarrollo investigador en el marco de la Cátedra de Cooperación al Desarrollo.

Por último, el cuarto eje busca fortalecer el papel del Comité Autonómico de Emergencias que, en marcha desde 2007, congrega a Gobierno de Aragón, diputaciones provinciales, comarcas y municipios, y Federación Aragonesa de Solidaridad (FAS). El objetivo es articular las partes en pos una unidad interna que permita movilizar rápidamente los recursos ante una crisis humanitaria.

Esta estrategia abarca un periodo de cuatro años y “nace intrínsecamente acompasada con el Plan Director de la Cooperación Aragonesa al Desarrollo (2020-2023), aprobado en abril”, manifiesta Salvo. La base normativa en que se apoya, además del Plan Director, son los Pactos por la Cooperación rubricados tanto en las Cortes de Aragón como en el Ayuntamiento de Zaragoza, el grupo de trabajo definido por el Plan Anual de la Cooperación 2020 para hacer seguimiento del Comité Autonómico de Emergencias y la concesión ordinaria de subvenciones a la cooperación.

Además, su objetivo es que “la acción humanitaria y de emergencia tenga un alcance más amplio e incorpore la preparación de riesgos ante desastres, la rehabilitación temprana, la atención a crisis olvidadas y la coordinación con otros actores nacionales e internacionales. Todos los esfuerzos deben dirigirse hacia la consecución de los ODS, la Agenda 2030, la promoción de la cultura de paz, el reparto equitativo de la riqueza, la resiliencia, la sostenibilidad ambiental, la capacitación de la población local, la reducción de la vulnerabilidad, la conectividad, la participación y la perspectiva de género. De esta manera, pretende superarse la visión paliativa de la rehabilitación y avanzar hacia el codesarrollo, que pone el acento en la transformación social y la transferencia bilateral de conocimiento”, ha añadido la directora general.

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