El Real Zaragoza sigue esperando rival y fecha para el playoff de ascenso

Esta incertidumbre condiciona enormemente la planificación deportiva. Foto: Real Zaragoza

El Real Zaragoza permanece estos días muy pendiente de la actualidad deportiva en Segunda División, donde el aplazamiento del encuentro entre el Deportivo de la Coruña y el Fuenlabrada por varios positivos en coronavirus –empezaron siendo 6 y ya son 28- está provocando una gran agitación en el fútbol español. Al margen de la implicación sanitaria que esto conlleva, para los blanquillos genera también grandes dosis de incertidumbre al no saber contra quién ni cuándo podrá disputar la promoción, al tener el Fuenlabrada posibilidades de meterse en el playoff si puntúa en el choque pendiente –en caso de disputarse-. En la otra cara de la moneda está el Elche, actual sexto clasificado.

A pesar de que el Real Zaragoza ha permanecido cauto estos días y no ha elevado la voz al respecto –algo que sí han hecho varios clubes de la categoría-, lo cierto es que las circunstancias actuales encierran dos caras para el conjunto blanquillo. Por un lado, ve cómo el aplazamiento de los playoff sin fecha fija le beneficia en cuanto a la recuperación de varios de sus futbolistas lesionados, pero por otro le acerca inexorablemente al comienzo de la nueva temporada, prevista para mediados de septiembre, sin saber en qué categoría ni circunstancias competirá.

Esto condiciona duramente la labor del cuerpo técnico, que no puede preparar el encuentro de ida de la primera eliminatoria salvo rasgos genéricos del juego y tácticas generales, al no saber el rival al que se medirá y, por tanto, sin poder determinar el trabajo específico a realizar para contrarrestar las fortalezas del contrincante.

La dirección deportiva encabezada por Lalo Arantegui es la otra gran perjudicada, ya que debe ir configurando la plantilla de la próxima campaña sin saber en qué categoría militará el equipo, con la duda que ello genera en los hipotéticos fichajes a la hora de elegir destino. Además, cuando los blanquillos sepan si competirán en Primera o Segunda, los plazos en los que se maneje Lalo en el mercado de fichajes serán considerablemente más reducidos que los de los otros equipos, que ya tendrán configurado gran parte de su plantel y la mayoría de los jugadores futuribles estarán “cogidos”, lo que dificultará más si cabe la labor del área.

Desde que el pasado lunes los de Víctor Fernández confirmaran su tercer puesto en la clasificación, han sido unos días convulsos donde se han cruzado una cantidad ingente de comunicados oficiales por parte de los clubes implicados, incluso de aquellos cuyo destino permaneció ajeno al aplazamiento del encuentro pero tratan de pescar en río revuelto.

El caso más llamativo es el del Deportivo de la Coruña, que reclama que se repita la última jornada en su totalidad o, en su defecto, una plaza en la categoría de plata la próxima temporada a pesar de que, con los resultados del resto de equipos en la mano, no tendría ninguna opción matemática de evitar su descenso a Segunda División B aunque venciese al Fuenlabrada. Lo mismo ocurre con el Numancia, que certificó su descenso en el terreno de juego pero solicita una temporada 2020/2021 con 24 equipos en Segunda, en lugar de los 22 habituales.

Sea como sea, lo cierto es que las circunstancias actuales que atraviesa el fútbol español generan muy pocas certezas para algunos de los clubes que la componen, siendo el Real Zaragoza un perjudicado más de una historia a la que todavía le quedan capítulos.

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