El Real Zaragoza busca aferrarse al ascenso directo y el Huesca; celebrarlo ya

Los equipos aragoneses decidirán su futuro en cuatro días. Foto: Real Zaragoza

Albacete-Real Zaragoza y Huesca-Numancia. Dos partidos vitales para decidir el futuro del fútbol aragonés de cara a la próxima temporada. Ambos vienen de dejar sin hacer sus deberes, pero cuentan con la misma ilusión por lograr el ascenso a Primera División. Son cuatro días reales los que faltan para poner fin al año, pero este mismo viernes hay mucho en juego.

El Real Zaragoza tiene que vencer sí o sí. Los de Víctor Fernández ocupan la cuarta plaza y esperan un tropiezo de los primeros clasificados para depender de sí mismos de cara a la última jornada. Todo en juego para un equipo que atraviesa su peor momento del año, con cuatro derrotas y un empate en los últimos cinco partidos. Ahora bien, los números dicen que todavía se puede.

Enfrente tendrán al Albacete, un conjunto que se la juega de la misma manera, pero en este caso para evitar el descenso a Segunda B. Si los maños caen, probablemente dirán adiós a cualquier posibilidad de llegar a Primera sin pasar por el playoff. Ahora bien, si lo hace el Albacete, tendrían muy negro su futuro para mantener en el fútbol profesional. Todo o nada en el Carlos Belmonte.

Por su parte, dos partidos separan a la Sociedad Deportiva Huesca del ascenso a la máxima categoría, pero pueden ser menos. Los altoaragoneses se enfrentan este viernes al Numancia, equipo que se juega la permanencia, con la victoria entre ceja y ceja. La liga podría quedar casi sentenciada.

Puede pasar de todo en esta intensa lucha. El Huesca necesita la victoria si quiere garantizarse no depender de otros resultados. Por lo pronto, si vencen los de Míchel y también lo hacen Almería y Real Zaragoza, la situación sería exactamente igual. Un punto por encima de los andaluces y dos sobre los compañeros de comunidad, por lo que necesitaría vencer de nuevo ante el Sporting.

También podría pasar que el Huesca venciese y no hiciesen sus deberes sus inmediatos perseguidores. En ese caso, podrían celebrar a falta de una jornada el ascenso a la máxima categoría. Las matemáticas dicen que es posible, pero se antoja extraño que ambos cayesen en sus compromisos. Las opciones están abiertas.

De todo puede pasar en este final de temporada. Desde luego, si el fútbol no hubiese perdido todo su sabor, hubiese sido frenético. Sin embargo, que se dispute en estas circunstancias hace que se pierda el ambiente y se desvirtúe la competición. Aunque las circunstancias dicten lo contrario dentro de los estadios vacíos, el futuro del fútbol aragonés está en juego.

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