Zaragoza, Huesca y la Comarca Central vuelven a la Fase 2, pero de forma “flexibilizada”

Las mascarillas serán obligatorias y se reducirán los aforos de hostelería

El incesante repunte de contagios por coronavirus al que ha asistido Aragón en las últimas jornadas -casi 230 desde el viernes- ha obligado al Gobierno Autonómico a tomar una contundente determinación. Desde este mismo martes, Zaragoza, Huesca y la Comarca Central retrocederám a Fase 2, por lo que unos 870.000 aragoneses volverán a encarar un endurecimiento de las limitaciones en su día a día. Sostiene Sanidad que aunque dichas medidas vengan a afectar con mayor severidad a la hostelería, el ocio o el comercio, el régimen de retroceso será “flexibilizado”, ya que la obligatoriedad del uso de mascarilla se va a contemplar como una medida de refuerzo para evitar la propagación del virus entre la población y frenar la onda epidémica.

La consejera del ramo, Sira Ripollés, ha aclarado en esta ocasión no se impondrán franjas horarias, ni se aplicarán restricciones a la movilidad: los aragoneses sí podrán seguir viajando. Lo que sí verán restringidas serán sus libertades nocturnas, pues en esta fase 2 flexibilizada no estará permitida la apertura de locales de ocio de este tipo. Por lo demás, a efectos prácticos, este paso atrás se traducirá en limitaciones de aforo en lugares públicos y de reuniones.

El propio director general de Salud Pública, José Ignacio Falo, ha explicado que se volverá a ese “75% de aforo máximo en terrazas” sin superar grupos de 10 personas. Además, dejará de ofrecerse el servicio en barra, y, dentro de bares o restaurantes, no podrá superarse el 50% de aforo. También se limitará aforo en toda actividad de “concurrencia pública”, ha dicho Falo, haciendo referencia a cualquier tipo de ceremonia (bodas o velatorios). Asimismo, se mantiene la nueva normalidad de aforos al 75% en comercios y piscinas. Un 75% de límite máximo que se aplicará también a cines, teatros o actividad cultural.

El retroceso a Fase 2 ha generado una oleada de reacciones inmediatas, especialmente en el ámbito de la hostelería. Describen el anuncio como un “auténtico mazazo”, máxime si se tiene en cuenta que la época veraniega es la más “fuerte”. En ese sentido, la Asociación de Cafés y Bares de Zaragoza ha querido pronunciarse enérgicamente en contra de la decisión del Gobierno de Aragón. Su presidente, José María Marteles, ha dejado claro que, a su parecer, se ha optado por una imposición de medidas “excesivamente restrictivas y gravosas”, sin contar, además, con una “justificación aparente en comparación con otros sectores”. Los hosteleros, asegura, en todo momento, “han mantenido una actitud ejemplar”, realizando cada día “importantes esfuerzos por mantener y extremar las medidas de prevención higiénica”.

Mascarilla obligatoria, el “plus” para frenar la ola epidémica

Días atrás el Gobierno de Aragón ya había hecho pública su intención de sumarse a decretar la obligatoriedad del uso de mascarilla para toda la población mayor de seis años. A partir de esta noche, los aragoneses deberán acoplar a su día a día la mascarilla, ya que será obligatoria en todos los espacios, públicos o cerrados, con independencia de las distancias. De incumplir la medida, la propia consejera de Sanidad ha advertido que se impondrán importantes sanciones económicas. Por lo pronto, no llevarla puesta conllevará una multa de 100 euros. Según dicta la orden, estarán exentas de obligación “las personas que presenten algún tipo de enfermedad o dificultad respiratoria que pueda verse agravada por el uso de la mascarilla o que, por su situación de discapacidad o dependencia, no dispongan de autonomía para quitarse la mascarilla, o bien presenten alteraciones de conducta que hagan inviable su utilización”.

Tampoco será exigible “en el caso de la práctica deportiva individual al aire libre, ni en los supuestos de fuerza mayor o situación de necesidad o cuando, por la propia naturaleza de las actividades, el uso de la mascarilla resulte incompatible, con arreglo a las indicaciones de las autoridades sanitarias”. En cualquier caso, tanto la consejera como el director de Salud Pública han asegurado que la mascarilla ha sido un elemento sustancial para acogerse a este régimen de flexibilidad restrictiva, porque entienden que la medida “ayudará a controlar la preocupación”.

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