Aragón confía en que su capacidad de resiliencia sortee las secuelas socioeconómicas de la pandemia

Este viernes ha tenido lugar la celebración del Foro anual del Consejo Económico y Social de Aragón
Este viernes ha tenido lugar la celebración del Foro anual del Consejo Económico y Social de Aragón

La pandemia de la Covid-19 sometió al mundo a una encrucijada de difícil salida, provocando un maremágnum de inestabilidad en sus distintas estructuras socioeconómicas. Hace escasamente un mes que Aragón se adentraba en la llamada Nueva Normalidad, y, a día de hoy, a punto de ponerse en marcha la Estrategia por la Recuperación, expertos en la materia continúan radiografiando la injerencia del coronavirus en el tejido productivo, laboral y social del territorio, cuyos efectos han impuesto un permanente periodo de incertidumbre. La economía entró “en estado shock”. Sin embargo, aseguran los expertos que Aragón ha sabido sortear los “desafíos” con destreza, trazando una senda de “resiliencia” desde una encomiable maestría.

Este viernes ha tenido lugar la celebración del Foro anual del Consejo Económico y Social de Aragón, donde los agentes socioeconómicos de la Comunidad han compartido las primeras impresiones de los efectos de la pandemia. El propio presidente aragonés, Javier Lambán, quien ha inaugurado la jornada, ha querido reconocer públicamente la labor de cooperación de la que ha hecho gala Aragón en los últimos meses, refiriéndose al diálogo social como único movimiento posible hacia el éxito. De esta, ha dicho Lambán, no se sale “ni por la derecha, ni por la izquierda”, sino mirando “al frente, dándonos la mano y aportando lo mejor de nosotros mismos”.

Con estas palabras, el presidente ha hecho “un canto a la unidad”. A esa unidad que ha presidido todas las actuaciones de los poderes públicos y la sociedad civil aragonesa, que no ha sido sino “un ejemplo de superación” no solo de esta crisis sanitaria, sino de los retos de ella derivados que están por venir. Muestra de ello, ha recordado, la pionera Estrategia Aragonesa para la Recuperación Económica y Social firmada casi por unanimidad política. Lambán ha querido agradecer públicamente a todas esas fuerzas parlamentarias “su generosidad” y “su capacidad de entendimiento”, pues desde el primer instante demostraron haber asimilado que era imposible afrontar “una misión como esta” en solitario.

Fijado ese objetivo en el horizonte, Aragón trabaja ya por movilizar esos 510 millones de euros previstos para ejecutar las 273 medidas del plan de recuperación, que estarán prioritariamente orientadas a la inyección de liquidez a aquellos sectores productivos más estratégicos. Sectores y actividades que, de ahora en adelante, necesitarán de toda la ayuda posible para su reactivación, y para lo que la propia Europa deberá estar a la altura.

En ese sentido, el presidente Lambán ha hecho hincapié en la importancia de forjar ese “lobby autonómico” que compondrán las ocho Comunidades con mayores retos demográficos, para luchar por un reparto equitativo tanto de los Fondos de Cohesión de la Unión Europea, como de la partida de 175.000 millones que Europa destinará a España. Una línea de ayudas para impulsar el Green-Deal o la propia reestructuración productiva –y recuperar así industrias que un día emigraron a mercados más competitivos, como el asiático-.

En esa línea, y haciendo uso de un lenguaje muy asociado al ámbito sanitario, el catedrático de Economía Eduardo Bandrés ha analizado por fases el contexto económico español y aragonés. Un diagnóstico, ha dicho, que en parte podía entreverse previsible, puesto que la economía y la estructura productiva de la región española partía ya de ciertas “patologías previas”, que intensificaron, todavía más, el “golpe” de la pandemia. Sin embargo, consciente de la cantidad de “secuelas” que dejará la crisis del coronavirus no solo en Aragón o España, sino a escala internacional, el experto concluye una previsión esperanzadora, basando su tesis en un conjunto de parámetros asociados.

La pandemia ha tambaleado con altísima potencia los cimientos del planeta, pero lo ha hecho durante apenas dos meses. Por ello, y a pesar de que en esta ocasión la economía partía de vulnerabilidades sistémicas (recesión convexa, déficit estructural o deuda pública todavía no embridada), el experto apunta a un ciclo de recuperación “moderado”, que se hará extensivo a, probablemente, finales de 2023, pero cuyas pérdidas acumuladas serán menos abruptas que en la crisis de 2008.

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