Vuelve a casa tras semanas de ingreso el último paciente de los centros Covid-19 de Aragón

Los dispositivos intermedios puestos en marcha de forma pionera en España por el Gobierno de Aragón han atendido a 522 mayores

Entre ensordecedores aplausos, alabanzas, mensajes que tronaban un ¡ánimo, valiente! y una buena dosis de suspiros de esperanza. Ninguno de los presentes lograba contener la emoción este lunes durante la despedida de Eugenio Gimeno Lázaro, el que ha sido el último residente de los centros Covid de Aragón. Tampoco él ha podido remediarlo. Brotaban de sus ojos lágrimas de agradecimiento hacia todo el equipo de profesionales que, en este tiempo, se han convertido en su otra familia. Tras más de dos semanas ingresado en la Residencia Los Maizales de Casetas, este turolense a punto de cumplir sus 90 años ha podido, por fin, volver a casa.

A primera hora de la tarde, Eugenio cruzaba las puertas de la residencia, no sin antes devolverles a todos y cada uno de sus cuidadores unas sinceras palabras. Por fortuna, después de superar la “dichosa enfermedad”, llegaba la hora de marcharse, aunque Eugenio ha sido claro en una cosa: “mi corazón se queda”. Y así, agarrando un marco repleto de fotografías para el recuerdo, levantando el pulgar de la victoria, Eugenio ponía rumbo a casa.

La de Eugenio es una de las cientos de historias vividas en alguno de los centros intermedios que habilitó el Gobierno de Aragón para acoger y atender con eficacia a un total de 522 mayores aragoneses no necesitados de hospitalización. Un mecanismo pionero de actuación que la propia consejera de Ciudadanía y Derechos Sociales, María Victoria Broto, presente en el homenaje a Eugenio, ha revelado haber encontrado “magnífico”, pues ha posibilitado dar mayor y mejor respuesta a la contención de la pandemia, mostrando un trabajo de coordinación entre Sanidad y Servicios Sociales “muy bien hecho”. Un trabajo que, indudablemente, ha dicho Broto, también ha ayudado “a salvar vidas”.

En este sentido, Broto, visiblemente emocionada también, ha querido trasladar en nombre del Gobierno Autonómico el agradecimiento hacia todo el personal Sanitario y de Servicios Sociales. “Estamos muy orgullosos”, ha asegurado, de su inquebrantable “esfuerzo” durante la pandemia, aunque ha destacado que “lo más emocionante de todo” siempre ha sido observar en sus rostros, al tiempo en que rompen en llantos de esperanza, la satisfacción de los profesionales al dar de alta a uno de sus pacientes.

Por su parte, el director del centro de Casetas, Mariano Frago, ha destacado que, a pesar de la intensidad de la actividad vivida durante la pandemia, cada uno de los días no ha dejado de ser en un solo momento “reconfortante”. A estos centros, ha dicho, “llegaban personas en una situación de vulnerabilidad, con miedo, indefensos y se han ido con pena, porque nos decían que aquí habían estado muy bien cuidados y, eso, para nosotros, ha supuesto una gran satisfacción”.

Sin embargo, tanto Broto, como el secretario general técnico, José Antonio Jiménez, han coincidido en que el virus “sigue ahí” y que es imprescindible “no bajar la guardia. Por ello, ante posibles rebrotes, al igual que el de Casetas, se mantendrán “como retén” los centros de Yéqueda (Huesca) y el de Gea de Albarracín (Teruel).

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