El cortometraje sueco Alive gana el Premio Danzante del Festival de Cine de Huesca

Alive es una producción sueca dirigida por el experimentado cineasta Jimmy Olsson // Foto: Jorge Dueso

El cortometraje sueco Alive, el español Ni oblit ni perdó y el chileno Juleta y la luna son los trabajos ganadores de los Premios Danzante de la 48ª edición del Festival Internacional de Cine de Huesca en sus concursos internacional, iberoamericano y documental respectivamente. Estas tres producciones se clasifican así de forma directa para la preselección de los Premios Oscar de Hollywood gracias al reconocimiento de la cita oscense, un certamen donde han competido un total de 80 obras provenientes de 30 países diferentes.

El Premio Danzante del concurso internacional ha sido para al cortometraje Alive. Una producción sueca dirigida por el experimentado cineasta Jimmy Olsson que el jurado compara con un “puñetazo en la cara” y destaca por “mostrar una denuncia diferente desde un enfoque poético y con humor para hablar de derechos humanos”. Por su parte, el Danzante Internacional “Jinete Ibérico” que reconoce la mejor obra de animación, ha sido para la rusa On ne mozhet zhit bez kosmosa de Konstantin Bronzit; un cortometraje capaz de “despojarse de todo lo superfluo para contar una historia de gran profundidad”, un equilibro entre estilo, dramatismo y técnica.

El jurado internacional compuesto por el realizador mexicano Celso García, la productora y cineasta española Chelo Loureiro y la directora del festival italiano Concorto, Claudia Praolini, ha concedido la Mención Valores Humanos “Francisco García de Paso” al corto de Francia: Odol Gorri; en él, su director Charlène Favier consigue exponer de forma “poderosa y honesta” la situación en los centros de menores, elevando su importancia a nivel mundial.

En el apartado Iberoméricano, el cineasta catalán Jordi Boquet Claramunt se alza con el Premio Danzante con su ópera prima Ni oblit ni perdó. Este cortometraje, inspirado en la historia póstuma de Guillem Agulló, ha sido galardonado por su capacidad de “dar visibilidad a una historia que sigue siendo de actualidad así como por su capacidad de emocionar y generar debate”. El segundo premio de este concurso denominado “Cacho Pallero”, ha sido para la producción colombiana Carmen de Raúl Gutiérrez, por “el dominio del lenguaje cinematográfico al servicio de una historia en la que la violencia es terriblemente cotidiana”, en palabras de los miembros del jurado: la directora del certamen Cinespaña Alba Paz y los intérpretes Itziar Miranda y Nacho Rubio.

El tercero de los concursos, el documental, ha distinguido a la obra de la chilena Milena Castro, Julieta y la luna. La obra se lleva el Premio Danzante por su “delicada aproximación a tratar con secretos familiares”, así como por la creación de “una atmosfera misteriosa y fantasmagórica”. El jurado compuesto por la española Marian Diaz (Instituto Cervantes), el polaco Witold Kon y el director brasileño ganador del Goya Sergio Oskman, ha otorgado a Carne de la brasileña Camila Kater, el galardón “José Manuel Porquet”; “su honesta mirada a la historia personal de cinco mujeres, su apertura al hablar sobre su relación con sus cuerpos y por el uso creativo de diferentes técnicas de animación para crear un impresionante retrato del ser mujer” la hacen merecedora de este reconocimiento.

En lo que respecta a las operas primas, el jurado joven del festival formado por Luis Montull, Manuela Roig, Paola Bolea y Raquel Ibáñez, ha querido premiar dos trabajos: la serbia Poslednja slika o ocu de Stefan Djordjevic en el apartado internacional y la brasileña Amanhã de Aline Flores y Alexandre Cristófaro en el Iberoamericano.

Por último, el Premio al Mejor Guión, discernido por Pablo Parra Cavagna y Selma Escalona, ha sido para A la Cara (España) de Javier Marco Rico. El Premio del Público, que patrocina Aragón Televisión y al que optan todas las obras a concurso, ha ido a parar al corto español Ferrotipos de Nüll García.

El palmarés de la 48ª edición pone punto y final a un festival “extraordinario”. La cita cinematográfica altoaragonesa se ha convertido así en el primer certamen europeo que realizaba sesiones en sala para público, uno de sus tres ejes que junto a la versión online y el autocine han recuperado el espíritu de “festividad cinematográfica” tanto para la ciudad como para los miles de seguidores a nivel internacional. “La respuesta del público, la industria y los medios de comunicación nos permiten cerrar una gran sonrisa, una edición histórica en todos los sentidos” concluye Rubén Moreno, director del Festival.

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