Calígula: A calvo ad calvum

Esta locución latina, a calvo ad calvum, significa de calvo a calvo. Así, en frío y fuera de contexto, no parece gran cosa, ¡pero fue pronunciada por Calígula!, por eso el interés aumenta y la temperatura sube. Roma estaba de nuevo en crisis y el espectáculo no podía faltar. Cuenta Suetonio que la carne para las fieras del circo llegó a ser tan cara que el emperador ofreció, para alimentar a las bestias, algunos criminales. Calígula en persona visitó la prisión, mandó formar a los prisioneros y entonces dio la orden: De calvo a calvo. ¿Puede el lector sospechar cuál fue el contexto que permitió que este proverbio pasara a la historia?

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Cuenta Suetonio que Calígula vio que el primero y el último preso de la fila eran calvos, los únicos calvos de la fila de presos. Con la expresión a calvo ad calvum, quiso decir del primero al último. Y la fila de presos, entera, se destinó para alimento de las fieras.

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