El Congreso avala la última prórroga del estado de alarma

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, durante una de sus intervenciones en el Congreso de los Diputados | Foto: Congreso de los Diputados

El Congreso de los Diputados autorizó este miércoles la sexta y última prórroga del estado de alarma, hasta el 21 de junio, solicitada por el Gobierno para acompañar los últimos compases de plan para dejar atrás las restricciones y llegar a la llamada ‘nueva normalidad’.

El intenso debate parlamentario se desarrolló en un clima de tensión mayor que en anteriores ocasiones, pese a que se reclamaba hacer política y dejar a un lado los mensajes de odio.

Sin embargo, algunos líderes emplearon duras acusaciones para criticar la gestión del Ejecutivo, sacando también a colación cuestiones como los ceses del ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, en la Guardia Civil, y reclamando su dimisión tras el ‘caso Pérez de los Cobos’.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, pidió decir “no” al “veneno del odio” y evitar el “insulto y la provocación”. Hizo un llamamiento para “aparcar la mezquindad” de la esfera política y trabajar “todos juntos” durante los próximos meses con el fin de afrontar la situación generada por la crisis del Covid-19.

Sánchez reclamó que “no usemos la bandera como un arma que separa ni usemos el nombre de España en vano” y lamentó también que se esté “utilizando a las víctimas como arma arrojadiza o apropiándose de una bandera que es la bandera de todos y que ondea a media asta en el luto oficial más prolongado de la historia de nuestra democracia”.

“No al insulto. No a la provocación”, pidió Sánchez en varios momentos, tras alertar de que “el enemigo es el virus y decir que la política debe servir para combatirlo unidos”, por lo que “no puede ser el pretexto para dividir y combatir al adversario”.

Enfrente se situó el líder del PP, Pablo Casado, quien volvió a oponerse al estado de alarma y se despachó con dureza contra el presidente del Gobierno al acusarle de pretender hacer “una moción de censura al Estado” y erigirse en “el ejemplo del mayor fracaso mundial en la lucha contra la pandemia” del Covid-19.

También espetó a Sánchez que “ser feminista no es poner en riesgo la vida de centenares de miles de mujeres” y especialmente crítico se le vio a la hora de reprochar la continuidad de Marlaska. “¿Qué oculta para mantenerle?”, planteó al presidente, culpándole directamente de las “purgas” en la Benemérita.

Sánchez, que comparó en varios momentos a Casado con la ultraderecha que a su juicio representa el partido que lidera Santiago Abascal (Vox), defendió que “hablamos de emergencia sanitaria pero la emergencia real es la emergencia climática a la que tenemos que dar respuesta. El país que necesitamos es el de la igualdad real y efectiva entre hombres y mujeres y yo lo digo alto y claro ¡Viva el 8 de marzo!“, gritó Sánchez, provocando los aplausos de los parlamentarios socialistas y de Unidas Podemos.

Por su parte, Abascal acusó al Gobierno de convertir en “víctimas” del Covid-19 a muchos españoles por no querer suspender las marchas del pasado 8 de marzo, cuando se conmemoró el Día de la Mujer, y arremetió contra Sánchez por “vanagloriarse” por haber impuesto en España el “confinamiento más estricto del mundo”, a pesar de lo cual el país se ha situado “a la cabeza” en el plano internacional en cuanto a muertos por habitantes, según dijo.

Última fase

No obstante, el Gobierno defendió la necesidad de esta última prórroga del estado de alarma, en la que la gestión queda en manos de las comunidades autónomas cuando sus territorios pasen a la fase 3, para acompañar el final del plan de desescalada.

Además, el presidente avanzó que en el Consejo de Ministros del próximo martes se aprobará un real decreto-ley que regulará la llamada ‘nueva normalidad’ y las medidas que deberán respetarse para evitar los rebrotes.

El Gobierno acudía a esta última prórroga del estado de alarma con la tranquilidad de saber que tenía el respaldo necesario tras los acuerdos con ERC, Ciudadanos y PNV. Con la preceptiva autorización de la Cámara Baja, el Consejo de Ministros extraordinario de este viernes aprobará la prórroga del estado de alarma del 8 al 21 de junio, cerrando así el periodo más longevo con restricciones especiales a la movilidad de los ciudadanos.

El portavoz de ERC en el Congreso de los Diputados, Gabriel Rufián, pidió al presidente Sánchez que saque a Ciudadanos de la ecuación de acuerdos para frenar a la derecha, asegurando que ese partido es “Vox en la fase uno”.

Desde Cs, el portavoz Edmundo Bal denunció los “muchos errores del Gobierno”, remarcó que no son “socios” del Ejecutivo y defendió el apoyo a la prórroga pese a coincidir con ERC y su “mesa de la vergüenza”.

Un resumen de lo ocurrido lo retrataron, por un lado, el portavoz del PNV, Aitor Esteban, que lamentó que el debate de la sexta prórroga del estado de alarma haya vuelto a ser “una pseudocopia del debate sobre el estado de la nación.

Por otro lado, la diputada de Coalición Canarias, Ana Oramas, reclamó “dignidad” en la Cámara como la que profesan los ciudadanos. “Mientras aquí se insultan, se odian, se enervan las pasiones, ahí fuera hay gente todavía en las Unidades de Cuidados Intensivos debatiéndose entre la vida y la muerte” y todavía “miles de sanitarios no han podido descansar”, describió Oramas para, acto seguido confesar: “Me avergüenzo y me dan ganas de llorar”.

Ante los ataques y las peticiones de dimisión del titular de Interior, Sánchez defendió a Grande-Marlaska y sostuvo que está “destapando la mal llamada policía patriótica” y colaborando con la Justicia.

Finalmente, el Congreso de los Diputados autorizó al Gobierno a prorrogar por sexta y en principio última vez el estado de alarma, con 177 votos a favor, 155 en contra y 18 abstenciones.

De acuerdo con lo anunciado por los respectivos portavoces, votaron a favor los diputados del PSOE, Unidas Podemos, Ciudadanos, PNV, Más País, Coalición Canaria, Nueva Canarias, Teruel Existe y PRC; en contra los del PP, Vox, Junts, CUP, Navarra Suma, Compromís y Foro Asturias y se abstuvieron los de ERC, EH Bildu y BNG.

No obstante, el recuento final de la votación, que realizaron presencialmente al término de la sesión de control los 93 diputados asistentes y los otros 257 de forma telemática, arroja un voto en contra más y una abstención menos de lo previsto.

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