Abrieron las puertas del infierno

Una primavera de furia se ha apoderado de EE.UU. En más de 25 ciudades se estableció el toque de queda. Tras la muerte de George Floyd, imágenes como las de una iglesia histórica en llamas frente a la Casa Blanca o el Ejército patrullando las calles de Santa Mónica se hicieron virales. Al menos una persona murió en Louisville y otras cinco en otras ciudades como Los Ángeles y Nueva York. Se trata de la ola de protestas más extensa e intensa en este país desde el asesinato de Martin Luther King, en 1968.

Ha habido más de 5.000 detenidos y una larga lista de saqueos, fuegos y escaramuzas, con múltiples heridos. Fueron más violentos los disturbios de 1992 en Los Ángeles, cuando murieron más de 60 personas, pero no se extendieron al resto del país. También hubo manifestaciones por violencia racial en 2014 en Ferguson, Missouri, y en 2015 en Baltimore, Maryland, pero nunca por todo el territorio estadounidense, durante tantos días.

Esta crisis se desata en plena frustración dadas las cuarentenas forzadas -por el monopolio de la violencia estatal- con la excusa de frenar al coronavirus y tras el atroz homicidio de George Floyd. Alguna vez aprenderemos que la violencia solo destruye como ya lo ha establecido la ciencia de manera concluyente.

Así, abrieron las puertas del infierno. Estas cuarentenas han logrado un desempleo que ya alcanza la increíble cifra de 40 millones de personas, muchos de ellos alienados y marginados, excelente caldo de cultivo para la violencia. A lo que se sumó el homicidio de Floyd que, aunque no está claro que fuera racismo ya que no se conoce que el policía haya comentado el color de su piel, claramente fue abuso de autoridad.

Pero la culpa no es solo de los Estados. “Cómo la muerte de Floyd hizo que desapareciera el coronavirus”, escribió Vanessa Vallejo y agregó que algunos medios “De un día para otro pasaron de decir que todos nos vamos a morir y que no debemos salir nunca más a la calle, a animar protestas y multitudes… meses llenando de miedo a la gente y diciendo que hay que parar la economía porque «primero la vida», y de repente… no vemos a medios llamando la atención sobre el peligro que implica estar en una multitud”.

Y existen periodistas que, por miedo o por negocios mienten, promoviendo un enorme daño a millones de personas. Por caso, Juanita Viale, que reemplaza a Mirta Legrand en su tradicional ciclo en la TV argentina, siempre alentó la cuarentena obligatoria, pero hete aquí que, entre sus invitados, estuvo una amiga personal que, sin darse cuenta de lo que hacía, alabó la fiesta que Juanita organizó en su casa, es decir, reveló que viola la cuarentena.

Otros hacen periodismo terror mostrando fotos y cifras sin la aclaración debida con el fin de crear pánico, o periodismo ficción como al asegurar que de no ser por las cuarentenas morirían millones. De momento, el llamado “Covid-19” ha causado unas 380.000 muertes a nivel mundial cifra que se condice con los muertos anuales por influenza, de hasta 650.000.

Y cada vez crece más el escándalo mundial ante la falta de evidencia de que las cuarentenas han sido útiles, como escribió Sherelle Jacobs en el Daily Telegraph. Como contrapartida, las personas trabajando en libertad, viven en paz y desarrollan al mundo. Elon Musk, tras desafiar la cuarentena y ganar la pulseada, privatiza el espacio y puede presumir de que coloca hombres en la órbita terrestre como ha hecho con su SpaceX.

Alejandro A. Tagliavini

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