De educación especial a ser “obligadas” a auxiliar enfermos con Covid-19

Dos de las auxiliares reasignadas en el centro Covid-19 de Casetas

De la noche a la mañana, 47 auxiliares de educación de atención especial (45 mujeres y dos hombres) fueron reasignados a la fuerza a trabajar como auxiliares de enfermería en uno de los centros Covid-19 en Casetas, en Zaragoza, durante estos dos últimos meses. Este domingo, muchos de ellos dejan el centro de Casetas “con pena” tras estos dos duros meses. Lo común de todos ellos: son interinos.

“Nos avisaron un martes y el viernes ya nos teníamos que incorporar a un nuevo puesto de trabajo”, así comienza Esther Chueca, una de las auxiliares de educación especial redirigida a este centro. En la primera reunión, con la aplicación del Decreto-Ley de 25 de marzo de medidas urgentes contra el impacto generado por el coronavirus aprobado por la DGA, justificaron el carácter forzoso de la oferta. Si decidían rechazarla sería “motivo de despido e invalidación de plaza fija”. Chueca aceptó, al igual que la mayoría de sus compañeras, “nuestra vida son los niños y solo puedes trabajar con ellos en centros públicos”.

Con la aplicación de este Decreto-Ley, existía prioridad en los traslados a los funcionarios laborales interinos frente a los fijos. Así lo denunció el Sindicato de Trabajadores por el Empleo Público (Stepa), quien puso de manifiesto que ese criterio es contrario a la normativa europea y supone una “clara e ilegal discriminación”. El director general de Función Pública, Esteban del Ruste, lo justificó afirmando que “algún criterio había que establecer”. Las auxiliares de Educación especial afectadas por el traslado “llevan años trabajando en condiciones precarias, con contratos de menos de 10 meses al año a jornada reducida”, destacan Stepa y el Colectivo Asambleario de Trabajadores de Aragón (CATA).

La temporalidad de sus contratos y la incertidumbre anual de sus trabajos convierte a este colectivo en uno de los más precarios

Esta prioridad sobre las trabajadoras interinas, la justifican las auxiliares por “la facilidad de amenazar y manipular frente a las fijas”, las cuales son más complicadas despedir. Según los datos de los sindicatos, no se tiene constancia que en otra parte de España se haya reasignado a auxiliares de educación como sanitarias. Stepa y CATA añaden que más de 300 empleados públicos de Aragón han modificado su labor por la crisis sanitaria. Las trabajadoras de este centro creen que su cambio ha sido uno de los “más drásticos”, un cambio que incluso las obligó a cambiar de departamento, de Educación al IASS. La temporalidad de sus contratos y la incertidumbre anual de sus trabajos convierte a este colectivo en uno de los más precarios.

Un trabajo que han denunciado por su “dureza” en la que recibieron una formación rápida y escasa, que afirman haberse completado por un “gran equipo de profesionales”. Chueca no oculta su pena de abandonar este centro de Casetas, en el que “ha pasado de trabajar con niños a estar con abuelitos” y que “ha sido muy gratificante que los abuelos no quisiesen marcharse a sus residencias por quedarse con nosotras”. La auxiliar no olvida los duros momentos de despedida de “los abuelitos” que no consiguieron superar la enfermedad.

Este domingo, la mayoría de estas auxiliares abandonan el centro de Casetas tras dos duros meses de trabajo. Esther Chueca se marcha de allí “con la alegría del trabajo bien hecho” y agradeciendo a su equipo de enfermeras la formación y apoyo que les dieron desde el principio. “Todo el día salía en las noticias información sobre la efectividad de los centros Covid-19, pero nunca que las que allí estamos somos de educación”, añade. Un buscado reconocimiento que se espera que sea más legislativo que mediático.

Stepa y el Colectivo Asambleario de Trabajadores de Aragón denuncian que las auxiliares de Educación especial afectadas por el traslado “llevan años trabajando en condiciones precarias”

Los sindicatos piden en que “la asunción de las nuevas funciones no ha supuesto cambiar sus contratos, por lo que demandan que su retribución se corresponda durante este periodo con la que legalmente se estipula para este tipo de centros, reconociendo los complementos por turnicidad, nocturnidad o festivos”. También solicitan que este periodo de trabajo se valore con puntos adicionales en la bolsa de méritos y que “tengan derecho preferente en la bolsa de la categoría de auxiliar de educación especial y que, si lo desean, puedan seguir trabajando en centros IASS hasta el próximo otoño”.

Unas trabajadoras que han pasado de “las más precarias a las más necesarias” en menos de tres días. Una situación excepcional que esperan que sea reconocida por el Gobierno de Aragón y mejorar, así, sus condiciones laborales y, por ende, su vida.

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