Luis Iribarren Betés / Licenciado en Derecho

La honra sin barcos, una aproximación lazarilla a su código social

Luis Iribarren

La honra no es personal, se manifiesta hacia fuera, se proyecta. Incluso sus manifestaciones más abyectas: las que revelaron a Radovan Karadzic como líder siniestro, la de los que huyeron a sus segundas residencias desde Madrid al principio de la pandemia…

En mayor medida que la no deshonra de aquéllos que han estado repartiendo psicotrópicos con mejor o peor fortuna… Al fin y a la postre expendedores de un servicio esencial en términos de inversión en seguridad pública, como lo son las rentas de inserción…

En plano positivo, está en cuestión de la buena y objeto de debate  la de los profesionales que no quieren ser designados héroes pero que forman parte de profesiones que sí tienen esa vis exterior de que te lo agradezcan para bien. Las profesiones que no se hacen precisamente por la paga congelada. Vocacionales, entonces ¿qué hay que agradecer?… Su sacrificio más allá del deber bajo modalidades de presión sádicas.

Ahora bien, idealizar e idealizarse siempre lo hace quien tiene mucho que esconder. Gracias a uno de los compañeros de tribuna, he empezado a releer a Galdós y ello me ha llevado hasta “El Lazarillo de Tormes” –en nombre de futbolista con acrónimo, LdT-.

Libro que no comprendí por no haber vivido cuando me lo despacharon como paracetamol obligatorio. Puede que ni lo leyera con tanta traducción simultánea de cada frase, como con el Quijote. Era de pesadilla masoquista dejar el regaliz de ribazo para tanto esfuerzo antes de hora.

Hoy sí, ahora es cuando toca. Y por eso, como no homenaje a la democracia representativa de mi momento, seguiré con el moralista de Belmonte con nombre de vino, Baltasar. Su pensamiento más concentrado y cínico tras paso por barrica aragonesa de roble con aromas a Italia y a Marcial, el más cachondo de su comarca de todos los tiempos.

Volviendo a Eleazar-Lázaro etimológicamente significa “el ayudado por Dios”. Sin embargo, menos el que recuperó la vista por ese profeta menor del judaísmo, es un patronímico asociado a persona que padece chanzas y calamidades. No fue el nombre, ya supondréis, elegido por azar. Ni los apellidos vulgares del protagonista. Más pobre que Lázaro en la época se trocaba por más pobre que las ratas.

Este niño del montón ve, oye y calla pero no para de maquinar dentro de los límites. De saltarse su confinamiento.

Hay que pensar que en Castilla la escarda intelectual de la Inquisición fue más gorda, porque se lo creyeron más bajo palio. El destino espiritual y su unidad imperial. El glorioso Carlos Imperator, que por cierto hablaba como Koeman o Coetzee, tuvo que mirar hacia Cuenca para que le financiaran las comunidades sus rollos gibelinos.

Por eso, en lo que nos toca de España, Castilla siempre han tenido más destino que los demás. Hoy, el de Soria va camino del aniquilamiento en base bajo cero. El último novio de la Duquesa de Alba les representa estéticamente. De poco comer, son adustos, de fiar imperial y se llevaron por delante lo que hiciera falta sin que Fernando de Trastámara y Aragón y los Borja papas de Gandía pudieran evitarlo.

Los personajes que rodean al huevón y paria Lázaro que observa en primera persona representan este –y éste- ambiente.

Desde el dolor elidido de su hipotético autor conquense y judío converso –rama materna-. Ese sosias que tan bien supo tapar candelabro y crítica de la razón práctica.

Todos los tratadistas se dirigen a una mano que mece la cuna erasmista, cortesana pero que, a la vez, no puede corresponder sino a quien ha probado la hiel de la vida. Así ya no quedan tantos.

Y quedan menos, eliminándose a canónigos y autores de estratos bajos, cuando analizan el cultismo pero sin neologismos que se advierte en ciertos pasajes. Todo ello despeja la incógnita en la dirección de que la autoría corresponde a Juan o más bien por otros textos que se imprimieron en Amberes o Venecia, a su hermano Alfonso de Valdés. Hijos del alcalde conquense, en comunicación total como diplomáticos con los hispanos de Flandes. Erasmo era tan español por nacionalidad como lo fue después Castelao y hoy Urkullu-Muguruza.

Gentes de corte pero que vivieron escondidos en lo más aparente, llevando una doble vida. Al servicio del emperador Carlos que les agradeció los servicios mirando al otro lado. Cuando la Inquisición les acuso de heterodoxia por modernizadores. Cuando se llegó a la conclusión de que el erasmismo quitaba pitera y era pariente de la emancipación del norte luterana.

Esa que nos acusa hoy de invertir mal, de no devolver las perras, de ser más papistas que Trump.

Qué, ¿alguna enseñanza de presente?

El legado del erasmismo en España ya se ve que no parece. Sin embargo, el tempranillo o tinto ribera es un pinot noir más especiado y profundo introducido por Cluny, y la catedral la corte de Franco en Burgos fue tallada teniendo la referencia mental de Amiens.

La tensión entre la integridad y la ambición, el afán por ocultarse cerca del poder como refugio más seguro pero desconfiando siempre, la ironía en la construcción de personajes que representan como prototipos la crueldad o indeferencia por los débiles en el ejercicio del poder, la falsedad y crueldad de quienes escenifican orar y preocuparse, sí que parece.

Pero interesa también la portada de mi libro. Poema siempre asonante.

Luis Iribarren, Instituto Mixto 10, todavía no llamado Avempace, 1983.

Edición Cátedra de Joseph V. Ricapito. Entonces no lo sabía pero hoy sé que apellido sefardí. De quienes salieron de Aragón a Fez, luego Salónica, luego y hoy Estambul, por último establecidos en Safed de Galilea. De cuyos sarmientos fue erigida la mezquita Rambán, la más antigua de la judería de Jerusalén.

Gracias por tus clases, Adolfo. En lápiz y una letra parecida a la que estoy olvidando dijiste en clase en ese año, pues es imposible que se me hubiera ocurrido a ti interpretarte:

Problemas del Renacimiento español (supongo que políticos para enmarcar la obra):

  • Prejuicios de casta
  • España depende unitariamente de la Corona
  • Pérdida de la influencia italiana intelectual renacentista. Sustitución por otra italiana, la Contrarreforma
  • Política exterior (también pone en Italia). Incongruente con el erasmismo y la tolerancia religiosa. Saco de Roma

Casi cuarenta años después, nuevamente gracias Adolfo. De este niño que no te entendió pero que lee por tu culpa.

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