El aula hospital, un ejemplo de educación inclusiva

La educación inclusiva encuentra en el «aula hospital» o en las «aulas hospitalarias» un ejemplo de la eficacia de su modelo educativo. Son proyectos de aulas focalizadas en la formación de un alumnado que por razones de salud están ingresados en un hospital. Aula de clase y hospital conviven. Es una experiencia diferente de enseñanza. Un espacio que ofrece oportunidades a niños, adolescentes y jóvenes que conviven con unas circunstancias personales excepcionales. Son también un apoyo concreto a sus familias.  Más allá de cumplir con las exigencias de un curso académico, es un proceso de aprendizaje particular en donde el apoyo afectivo y de acompañamiento es fundamental.

En Zaragoza más de 900 niños pasan cada año por el aula hospitalaria del Hospital Infantil de Zaragoza y otros 135 lo hacen por la del Hospital Clínico Lozano Blesa. Estas aulas requieren del profesorado un esfuerzo profesional y emocional especial siendo la incorporación de metodologías activas pertinentes y oportunas. Sin duda la dimensión lúdica del aprendizaje es una estrategia válida para un alumnado que encuentra en el aula un espacio diferente en la cotidianidad del hospital. Los objetivos: «asegurar la continuidad del proceso de enseñanza-aprendizaje de los alumnos y hacer más agradable y menos traumática su estancia hospitalaria».

La actividad docente en el Aula Hospitalaria del Hospital Infantil Miguel Servet incorpora a su actividad iniciativas y experiencias que cada vez involucra a más sectores y personas: «La Universidad en el Aula», «Taller de los Museos», «Conciertos de Emoción», «Arte valiente», «Lunes de Plástica», entre otros proyectos a los cuales se suman más voluntarios.

Las premisas del «aula inclusiva» tienen como fundamento las características especiales de cada niño y niña. Es un modelo pensado para aquel alumnado que por sus circunstancias podría quedar excluido del proceso de aprendizaje. Cada estudiante tiene su manera de entender y comprender su entorno, características específicas, habilidades, capacidades y un ritmo de aprendizaje diferente. Las circunstancias complejas, unas más que otras, que este perfil de alumnado tiene no tendría que impedirle involucrarse en la enseñanza. La clave está en que los actores responsables del proceso de aprendizaje tomen en cuenta su realidad, con sus fortalezas, debilidades, oportunidades o amenazas. Los modelos de enseñanza, en el aula inclusiva, asumen esas circunstancias para incorporarlas en un proyecto de aula o de centro.

En el aula inclusiva, como las «aulas hospitalarias», se asume la inclusión como estrategia e implica un nivel más que la integración. En un aula la integración involucra al alumnado para que participe, se sienta parte del proceso y se incorpore al planteamiento establecido por el profesorado en el aprendizaje. En la inclusión es el sistema, incluyendo incluso su estructura física, el que se adecua a las circunstancias de este tipo de alumnado. Nos referimos a contenidos curriculares, distribución física del aula, acondicionamiento de la estructura, metodologías de aprendizaje eficiente y eficaces. Por eso, en las aulas hospitalarias la clave es la inclusión por y para el alumnado.

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