Plantar, sembrar y vuelta a empezar

Decían los griegos que los jóvenes son como las plantas: los primeros frutos muestran lo que se puede esperar en el porvenir. No es siempre así, claro que no, pero sí lo es el enorme esfuerzo, dinero y fracaso invertidos en el empeño de rectificar errados hábitos adquiridos.

Antes de la expansión de la cultura urbana, la mayoría de los niños conocían por su nombre multitud de plantas y animales y sabían la diferencia entre sembrar y plantar. ¿Recuerda el lector cuál es esa diferencia?

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SOLUCIÓN: Ni las semillas se plantan, ni las plantas se siembran

Sembrar consiste en arrojar y esparcir las semillas en la tierra preparada para tal fin.

Plantar es meter en tierra una planta, un vástago, un esqueje, un tubérculo, un bulbo, etc. para que arraigue.

Sembrar viene del latín semen (semilla).

Para algunos lingüistas plantar viene de planta, pero no de planta vegetal, sino de la planta del pie, pues con la planta se aprieta la tierra en torno al arbolillo, hortaliza, etc. recién plantados. Para otros lingüistas, esta etimología no está debidamente probada. Puede que no lo esté, pero está tan bien traída…

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