Invirtiendo en solidaridad para “Cuando volvamos”

La plataforma espera darle un "empujón" al pequeño comercio local

El comercio atraviesa una delicada situación. Los efectos de la pandemia, con su consecuente paralización de la actividad, han obligado a innumerables negocios a temer por su futuro. España se encuentra a las puertas de una nueva fase de desescalada, pero persiste la incertidumbre, ante la posibilidad –o no- de que esa esperada remontada pueda llegar realmente a efectuarse. Ante este escenario, dudoso para algunos, angustioso para demasiados, han surgido numerosas iniciativas para ayudar al sector minorista a aplanar su propia curva. Es el caso de la plataforma “Cuando volvamos”, replicada en numerosas zonas de todo el país. También en Zaragoza.

A través de esta iniciativa, la sociedad puede sumar su solidaridad, invirtiendo “a medio plazo” en productos, planes o servicios ofertados –con descuento- por los distintos negocios. El objetivo no es otro que dejar huella en ellos, adelantándoles el pago,e inyectándoles liquidez en este tiempo. De esta manera, los pequeños negocios podrán, poco a poco, ir haciendo frente a sus gastos fijos. La iniciativa está pensada para que, una vez todo pase, los compradores puedan disfrutar de ese bono in situ, sabiendo que, en su día, contribuyeron a un noble impulso. Por ahora, más de medio centenar de pequeños establecimientos de toda clase se han adherido -sin coste alguno- a la plataforma, esperando con ilusión que la ciudad se vuelque con ellos. Todo lo recaudado irá destinado a su causa.

El e-commerce más solidario

Su desarrollador, Javier Laínez, explica que la plataforma no es sino una nueva modalidad del clásico e-commerce al estilo Groupón, pero a la que se suma una variante extraordinaria de cooperación y solidaridad, más próxima al “crowfounding”. La empresa de Laínez creó para las fiestas del Pilar la App “Click Zaragoza” con la intención de, según el propio gerente revela, “agendar de manera ordenada” la variadísima y amplia oferta de ocio y cultura que se mueve en la ciudad. Generalmente “por desconocimiento”, matiza Laínez, al final “tendemos a hacer siempre lo mismo”. Por ello, la plataforma nació “con el espíritu de dar mayor visibilidad” a ese catálogo de planes para todas las edades, haciéndolos, al mismo tiempo, más accesibles a la ciudadanía.

Más de medio centenar de establecimientos se han adherido a la iniciativa

Sin embargo, la irrupción de la pandemia de la Covid-19 puso en jaque a toda una sociedad que tuvo que modificar radicalmente por supervivencia su estilo de vida. Ante la nueva y delicada situación, decidieron darle “una vuelta de tuerca” a la aplicación. El refrán viene a decir que si no se abre una puerta, quizá lo haga una ventana. Y eso es, precisamente, en lo que anhela transformarse “Cuando Volvamos Zaragoza”: en una esperanza de futuro.

Cuenta Laínez que, originariamente, el proyecto surgió en Madrid, aunque, debido a su éxito –se recaudaron más de 60.000 euros a las pocas semanas- el espíritu de la plataforma terminó haciéndose extensivo a toda España. Fue entonces, cuando “les localizamos y nos asociamos a ellos para ponerlo en marcha aquí”, reconoce. Para que la rueda siga girando. Para reactivar la economía local. Laínez asegura que cada uno “formamos parte de una gran red nacional” que está dispuesta a darle la mano a los comercios más vulnerables. Por ahora, la plataforma en Zaragoza ha logrado ciertos beneficios para ellos, pues ha negociado con una entidad bancaria dejar la comisión del TVP a coste cero durante los próximos tres meses.

Aun con todo, la incertidumbre seguirá latente, por el riesgo a que alguno de los establecimientos participantes pueda incluso llegar a cerrar. Es algo que “podría suceder”. Por esta razón, la solidaridad que se manifieste ahora “puede llegar a salvarlos a muchos” reflexiona Laínez. Lo más importante es que la gente “crea en ello”.

Reinventar el futuro

Restaurantes, cafeterías, salones de estética o belleza, talleres, actividades al aire libre, scapes room, joyerías, fotógrafos, tiendas de enmarcación. La plataforma alberga todo tipo de comercios y cada negocio puede promocionar hasta tres productos o planes con descuento a través de ella. Es el caso, por ejemplo, de Borja y su socio, que regentan la Ciclofactoría en pleno centro de Zaragoza. Son especialistas en reparación de cualquier clase de bicicleta urbana; una movilidad que, además, va a repuntar próximamente, y no solo por la llegada del buen tiempo, sino porque las autoridades han aconsejado su uso antes que el del autobús para minimizar contagios.

Los negocios promocionan bonos para que puedan emplearse cuando todo pase, como “un desayuno para dos” en Doña Hipólita

Borja revela que el proyecto les pareció “muy simpático” y, sobre todo, “interesante”, porque, ahora, los comerciantes minoristas van a necesitar toda la ayuda posible. Ambos agradecen que la plataforma se haya creado, pues, sin duda, servirá para favorecer una visibilidad que resultará muy necesaria en la era pos-Covid. Con la declaración de la Fase 0, la Ciclofactoría ya ha podido abrir sus puertas, aunque tan solo será viable la atención de pedidos con cita previa. Aun así, en solo dos días, han recibido una avalancha de solicitudes de personas que quieren traerles sus bicis “para ponerlas a punto”.

También Belén, del restaurante Fogarache, se ha adherido a la plataforma. Para ella, la buena voluntad de estas iniciativas es innegable, ya que intentan estimular el ocio para que “la gente salga un poquito y entre en nuestros restaurantes”. Por ahora, Belén está preparándolo todo para desarrollar su protocolo de la desescalada, adquiriendo hidrogeles y mamparas de separación. De esta manera, su establecimiento, de 80 metros cuadrados, se acondicionará para que la ciudad pueda volver a disfrutar de sus carnes a la brasa.

Ante la ausencia completa de negocio o monetización, Laínez se para a pensar en que las herramientas digitales como esta puedan empezar a contemplarse como una forma de “reinventarse”. La pandemia y sus efectos probablemente “estén siendo doblemente duros” para aquellos pequeños negocios “que no necesitaban emplear tanto las tecnologías para vender”. Sin embargo, se avista un cambio de paradigmas sin precedentes. En opinión de Laínez, quizá de todo esto “pueda sacarse algo bueno” y llegue realmente a abrirse un nuevo camino para todos esos comercios. Es posible que si se aventuran a descubrir nuevas fórmulas de negocio consigan darse “ese empujoncito” hacia otros horizontes. Hacia un nuevo y prometedor porvenir.

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