Los test municipales

Leo con sorpresa que la Dirección General de Salud Pública del Gobierno de Aragón ha negado al Ayuntamiento la posibilidad de realizar los llamados test rápidos frente al coronavirus en cuatro de los cinco supuestos planteados por el Servicio de Prevención municipal con el peregrino argumento de que su uso “no orienta con suficientes garantías sobre el estado en la relación con la infección y la transmisibilidad”.

Un argumento sorprendente que se desmonta con una sola pregunta: ¿No emplear los test orienta con más garantías que el emplearlos?; pregunta que a su vez se podría extender a esos supuestos 58.000 test de que dispone el Departamento de Sanidad y que, según la prensa, no se están usando: ¿Ofrecen más datos y más información válida en la lucha contra la enfermedad guardados en la nevera que aplicados a la población?

En esta fase de la enfermedad en que desciende notablemente el número de contagios, pero todavía sigue habiéndolos, sería particularmente importante utilizar esos test en los estudios de trazababilidad de esos nuevos casos para localizar los reservorios que quedan y esos focos de difusión que permanecen incontrolados después de más de un mes de confinamiento. Con inteligencia, pero hay que usar los test. Lo menos inteligente que puede hacerse con ellos es no usarlos. Y eso, lamentablemente, es lo que piensan nuestras autoridades sanitarias. Lo que explica muchas de las cosas que nos están pasando.

Fernando Casado Uruñuela

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