Jorge Garris Mozota / Geopolítico e Historiador

Reduciendo la población

Jorge Garris

Cada día nos levantamos y acostamos con nuevas cifras de muertos, en el mundo hay más de 50 millones de abortos cada año, el 5% de los muertos mundiales anuales son a causa de la aplicación de la eutanasia; endemias, epidemias y pandemias como la actual del Covid-19 que amenazan con mutar y ser más virulentos según dice la OMS…si esto no es una cultura de la muerte, se le parece.

Desde hace unos años, a cuenta del calentamiento global, se ha estado diciendo que los gases de efecto invernadero, con su porcentaje de dióxido de carbono, han ido incrementando el mismo a causa de las actividades antropogénicas, es decir humanas, y que comenzaron con el inicio de la Revolución Industrial; claro, a quien se le ocurre iniciar una revolución así que hizo progresar a la Humanidad.

Desde la Convención de las Naciones Unidas para el Cambio Climático se nos dice que para evitar ese aumento de temperatura producido por los seres humanos lo más urgente es reducir la población mundial. Bill Gates en una conferencia del TED 2010 en California nos habló de los mismo y expuso una fórmula matemática para reducir casi a cero, ojalá a cero como dijo bromeando, en la que había que reducir la población mundial mediante medidas sanitarias, abortos y vacunas. Si se hace bien el trabajo, afirmó, se podría reducir en torno al 10 o 15%.

Está claro que para muchos sobran seres humanos en este mundo y la longevidad que ha conseguido la ciencia y el progreso se convierten en amenazas globales para los sistemas financieros y para las economías nacionales. La primera pregunta que surge es ¿y quien sobra en este mundo? ¿tú, yo, el otro? ¿quién tiene la potestad para decir quienes sobran y quienes no?

Parecía que estaba claro que el concepto del valor de la vida iba asociado a sociedades evolucionadas, y siempre se ponía como ejemplo aquellas desestructuradas y tercermundistas donde la vida no vale nada, mientras que en las modernas y avanzadas era todo lo contrario, con una protección legal al principio, durante y final de la vida. Los que han conseguido pasar la carrera de obstáculos se pueden encontrar al final de sus vidas que por haber vivido demasiado se les aparte en un rincón o que se les diga que tienen que morir rápido, como les dijo el Viceprimer Ministro japonés Taro Aso a los ancianos de su país, ya que representan el porcentaje más alto con el 20% de la población, y así evitar gastos económicos para el Estado.

También se decía de pueblos prehistóricos que estaban con cierto grado de evolución porque enterraban a sus muertos, cuando últimamente parece que la moda es la cremación exprés, sin despedidas, ni verlos ni con cámara de vídeo, esas que llevamos todos en el móvil.

No sé la verdad, no sé qué está pasando en algunas latitudes, con los que tranquilamente afirman que “somos demasiados” y los de que el planeta nos castiga con sus virus por nuestras maldades.

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