Miguel Martínez Tomey: “Un sistema de compra con preferencia rural ayudaría a sostener el negocio de estas zonas”

El escritor y político Miguel Martínez Tomey

El escritor y consultor especializado en proyectos de desarrollo rural, Miguel Martínez Tomey, ha propuesto crear una Red Económica Rural (RER) para que el comerciante de los pueblos más pequeños sobreviva. Se trata de un registro que conecta proveedores asentados en un área con los consumidores potenciales de esa zona. Es la idea que Martínez Tomey propuso a El Hueco, un ecosistema de emprendimiento rural que ha organizado un hackaton virtual en busca de ideas que ayuden a paliar la crisis del coronavirus en la España Vaciada. La propuesta incluye que las compañías que se publiciten en este decálogo ofrezcan a sus clientes rurales alguna ventaja para comprar en sus mercados. El objetivo es que todos ganen, estableciendo un sistema de compra y venta de preferencia rural con el que no compense comprar en las grandes cadenas alimenticias.

Pregunta.-Su proyecto ha sido reconocido por el Hackaton Rural Covid-19 junto con otros proyectos, ¿en qué se cree que se diferencia el suyo?
Respuesta.- Intentamos plantear una respuesta que pudiese responder a los problemas de todos los sectores de la economía y de la actividad de las organizaciones de la sociedad civil activas en el medio rural y no formular una propuesta pensada en un único segmento o una parte del inmenso territorio rural que tenemos en Aragón y en España. El segundo rasgo es que nuestro enfoque partía de aprovechar el ecosistema emprendedor e innovador que cada vez está tomando más cuerpo en la nueva ruralidad que se está definiendo, poniéndolo en valor, haciéndolo trabajar de una forma más cohesionada aprovechando las visiones y actitudes compartidas que ya están consiguiendo introducir los primeros y anhelados vientos del cambio en nuestras desoladas áreas rurales.

P.- Se trata de una especie de registro que conecte proveedores asentados en una determinada área con los consumidores potenciales de esa zona concreta. Desarróllenos un poco la idea…
R.- El directorio de empresas debe servir para dar a conocer a los productores de bienes y proveedores de servicios del medio rural a una escala mayor que la de su circuito tradicional o inmediato. De esta forma, otros potenciales clientes pueden plantearse la posibilidad de orientar sus decisiones de compra hacia las empresas rurales y contribuir a canalizar el flujo mercantil hacia ellas frente a la excesiva dependencia de la oferta que proviene de operadores urbanos. Pero no basta con la satisfacción psicológica de “comprar rural” y esperar vagamente a que otros hagan lo propio con respecto a uno mismo. Es necesario ofrecer una ventaja comercial en términos de precio o de prestaciones (entrega, asistencia post-venta, etc.) que haga la decisión de compra responda a un beneficio objetivo. Se trata de incentivar los esfuerzos de los productores en competitividad mediante un retorno en forma de mayor cifra de negocio y, por parte de los compradores, encontrando en ellos ventajas objetivas frente a otras opciones. El sistema tiene que ser económicamente consecuente para poder ser sostenible.

Martínez Tomey explica que el directorio de empresas debe servir para dar a conocer a los productores de bienes y proveedores de servicios del medio rural

P.- Su propuesta va a ser desarrollada por la prestigiosa incubadora de empresas Bridge for Billions, ¿qué supone este logro para usted?
R.- Es un salto adelante importantísimo para nosotros. Esta idea nace en el seno de nuestra recién nacida consultora rural europea, Delera, especializada en apoyar a los emprendedoresde las áreas rurales. Partimos de nuestra experiencia profesional pasada, gracias a la cual estamos familiarizados con los conceptos más avanzados que están manejándose en este momento en la UE y en la OCDE sobre desarrollo de áreas rurales y queremos ponerlos a trabajar para aplicarlos nuestras realidades aquí, en nuestro país. Existe en este propósito toda una apuesta por el nacimiento de un nuevo territorio para las oportunidades: un medio rural cada vez más atractivo y capaz para desarrollar en él proyectos empresariales, sociales y de vida personal caracterizados por la innovación, la diversificación, la sostenibilidad, la inclusión, la calidad de vida y -por qué no decirlo- la superación del trauma de la despoblación mediante la creación de un nuevo paradigma de desarrollo rural. Un desarrollo rural capaz de generar empleos para jóvenes, mujeres y personas de toda edad y condición que no tienen necesariamente una formación o una trayectoria ligada a la ganadería, la agricultura y el resto del sector primario. Está surgiendo una nueva sociedad rural que a mí me gusta denominar “la ciudad rural”. A ese sector agrario que apenas representa el 2% de la riqueza y el empleo (por lo tanto, de los pobladores que pueden vivir de él), se le están agregando como vecinos en pueblos y comarcas personas y actividades que vienen a reproducir en el campo las condiciones necesarias para crear oportunidades que se dan en las ciudades y que han hecho de ellas polos de atracción para quienes han abandonado sus pueblos de origen. Estos “neorrurales” (unos de raíces puramente urbanitas, otros rurales de segunda generación retornados a sus pueblos) son los principales motores de ese cambio.

P.- La idea es crear una Red Económica Rural de proveedores asentados en el medio rural con el fin de canalizar las compras hacia los proveedores, ¿de qué manera ayudaría esto?
R.– Al establecer un sistema de compra y venta de “preferencia rural” se generaría un flujo rural-rural de producción y demanda que ayudaría a sostener el volumen de negocio dentro de la economía de estas zonas (cuyo tejido económico es en muchos aspectos más vulnerable que el de las zonas urbanas), sin perjuicio de las decisiones finales de compra. Ayudaría a “apuntalar” a los negocios rurales que sufren ahora la crisis del Covid-19 pero, tras superarla, podría servir como herramienta para favorecer su competitividad. La propia gestión, diversificación y expansión de la Red Económica Rural ya comporta en sí la creación de una empresa con sus puestos de trabajo.

El tejido económico rural, especialmente en las áreas más escasamente pobladas, es muy frágil

P.- Las compañías que se publiciten en este catálogo ofrecerán a sus clientes rurales alguna ventaja para comprar en sus mercados, ya sea reduciendo el precio o a través de alguna otra prestación…
R.– Sí, como indicaba, el modelo tiene que ser económicamente consecuente para que sea sostenible. Esa preferencia rural a la hora de decantar hacia proveedores rurales nuestras decisiones de compra no puede sostenerse solo con la militancia de los consumidores, sean estos finales o intermedios. Ha de tener sobre todo sentido económico, aportar una ganancia inmediata, directa y cuantificable para compradores y vendedores.

P.- Se establecería un sistema de compra y venta de preferencia rural con el que no compense comprar en las grandes cadenas alimenticias, ¿no?
R.– Idealmente, ese sería el resultado al que queremos llegar en la mayor parte de los casos. La Red Económica Rural debería ser capaz de resultar atractiva a nivel interno (compradores y vendedores rurales satisfechos con sus transacciones) y también de cara hacia afuera; esto es, con respecto a sus competidores urbanos y en los mercados urbanos. Estos últimos gozan de partida de ventajas objetivas (proximidad de empresas y servicios, dimensión de los mercados urbanos, accesibilidad a los grandes nodos logísticos y corredores de transporte para la distribución, economías de escala, etc.) frente a las que resulta más difícil dar una respuesta competitiva por parte de los productores rurales. Pero la experiencia de muchas empresas rurales indica que no es imposible y no tengo duda de que con mecanismos como este la casuística puede llegar a mejorar de forma notable.

P.– Con el tiempo, los gestores pueden desarrollar sus potencialidades con vínculos e incluso alianzas comerciales estables. De esta manera, se estimularía la economía colaborativa, ¿no?
R.- Las ventajas que deben aportar los miembros de la red para sus clientes no solo son un acicate para su competitividad sino que con el tiempo deberían acabar facilitando el establecimiento de vínculos más continuados entre ellos. Se trata de que la red no se limite a ser económica, sino que sea un canal para favorecer la colaboración entre empresas, la constitución de clústeres e incluso la posibilidad de organizar compras colectivas para sectores enteros dentro de la red en condiciones de negociación frente a los grandes proveedores mucho más favorables que las que pueden sostener desde su atomización actual.

Para Martínez Tomey, el objetivo es que todos ganen, estableciendo un sistema de compra y venta de preferencia rural

P.- El medio rural se ha hecho un hueco en los últimos años para llegar a otras redes, ¿cree que este podría consolidarse en el tiempo más allá de la crisis sanitaria? ¿Qué le haría falta para ello?
R.- Así, es: las crisis tienen dolorosos costes pero también hay que saber en ellas el momento de las oportunidades. Pero una cosa es saberlo y otra muy distinta es hacerlo. Nosotros queremos ayudar a que en el medio rural, que sean mayoría los que sean capaces de actuar así. Evidentemente, la prioridad es sobrevivir al Covid-19. Pero la cualidad inherente al concepto “oportunidad” es la que se plasma en el día después de la crisis: ¿en qué situación entró el medio rural en la crisis y cómo ha salido de ella? ¿Qué hemos aprendido a hacer mejor de lo que hacíamos como para asegurar que estamos y lo hacemos mejor que antes?

El tejido económico rural, especialmente en las áreas más escasamente pobladas, es muy frágil, pero también está acostumbrado a trabajar teniéndolo todo en su contra, así que el emprendedor rural suele ser por naturaleza y necesidad muy resiliente. Poniendo su experiencia y su saber hacer en contacto con los de otros podemos convertir esa fortaleza individual en un sólido fundamento desde el que construir una economía rural más dinámica, innovadora y competitiva por la vía de la colaboración. Nuestra propuesta de Red Económica Rural tiene la vocación de aportar las estructuras que permitan establecer esos vínculos y hacerlos funcionar en beneficio de todo el medio rural.

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