Confinados y castigados

Por causa del pangolín y de la negligencia delictiva de los ineptos y sectarios ocupantes del Gobierno de España, nos vemos encerrados en nuestras casas, sometidos diariamente a las insoportables comparecencias doctrinarias, tanto estatales como autonómicas, sobre una particular evolución de la pandemia, así como condenados a no poder despedir a nuestros muertos.

Con todo y muy a mi pesar, desde el pesebre político-administrativo, y sin consideración alguna para con la ciudadanía y del resto del pueblo español, son capaces de tirarse hasta horas, chupando cámara, soltando unos interminables relatos alfanuméricos que obligan a pensar en un barullo de incompetencia en un intento de confundir a los panolis contribuyentes o en un querer justificar ingresos a cuenta (o más de la cuenta).

Por favor, los confinados, los castigados, los supervivientes, solo queremos que en esas audiencias oficiales nos digan el número exacto de contaminados, de altas y de muertos, desglosando cada uno de esos tres totales con los que se encuentran en los hogares, en las residencias, en los hospitales y en el cementerio.

Es decir, para no huir de los televisores, como mucho con una decena de cifras tendrían suficiente los “españoles que saben leer” para hacerse sus composiciones de lugar y los que “no saben leer” al menos no se quedarían indiferentes, ni aturdidos, ni atropellados como panolis por los pangolines de la Moncloa, cada vez más degenerados, deformes y peligrosos, bichos capaces de acabar con un sistema sanitario ejemplar y heredado.

Bernardo Vicente Cebollerto

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