Jorge Garris Mozota / Geopolítico e Historiador

Covid-19: la pesadilla mutante

Jorge Garris

Con cerca de 20.000 fallecidos, la Sanidad es incapaz de responder al completo por falta de medios, con miles de familiares que no pueden ver a sus enfermos y muertos,  que no pueden ni despedirles, con una sociedad en estado de shock permanente y “confinada”. La definición de “confinamiento” es la de “Encierro de una persona o animal en un sitio limitado o cerrado”; y también “Pena consistente en enviar al condenado a cierto lugar seguro para que viva desterrado allí en libertad, aunque vigilado por las autoridades”. La situación que estamos atravesando podrá quedar en una broma si las consecuencias económicas no se corrigen a tiempo, podría ser muy difícil de enderezar a pesar de los 500 mil millones en préstamos de la UE.

Todos deberíamos saber los comunicados que hubo y ha ido emitiendo la OMS, las advertencias sanitarias de la UE, de los colegios profesionales, especialistas sanitarios y epidemiólogos; se supone que la gente busca información, se supone. Pero, ¿qué es el Covid-19?

Antecedentes históricos de epidemias que causaron más de 50 millones de fallecidos los tenemos en la peste negra del siglo XIV, la gripe “española” de 1918, al acabar la I Guerra Mundial pero que empezó durante la misma y los periódicos españoles se encargaron de informar, y muchas más como el dengue, la fiebre amarilla, etc.; pero no solo ha habido epidemias de origen natural sino que el mundo de las armas biológicas lleva existiendo desde que el Dr. Banting, en plena II Guerrra Mundial,  convenció a Churchill para que fabricara armas biológicas de ántrax para matar a millones de alemanes, ya que suponían que los alemanes las estaban fabricando; pues no, no era cierto, era un bulo o como se dice ahora un “fake”.

Posteriormente vino la Guerra Fría, donde EEUU, UK, Canadá, la URSS, Irak, Corea del Norte, etc., fabricaban muchas armas biológicas para acabar con la vida del planeta miles de veces. Se firmó la Convención de Armas Biológicas para el año 1972, donde 173 países se vincularon de alguna manera, unos firmando y ratificando, como EEUU, UK y España; y otros solo aceptando, como China. Este convenio que iba a poder fin a la producción de armas biológicas, como asegura el GOARN, el organismo de la OMS encargado de seguir las epidemias en el planeta, “no tiene ningún proceso formal de verificación”; duro, ¿verdad?, pero es así.

Lamentablemente siempre que ocurren hechos como los de ahora, surgen miles de teorías, informaciones, fake news, expertos y falsos expertos; siempre ocurre, siempre ocurrió y siempre ocurrirá. Pero la gente busca explicaciones, verdades que le tranquilicen, verdades, no propaganda. Hace unos días, en el BIORXIV, del Cold Spring Harbor Laboratory, se podía leer un informe de científicos de la India “Uncanny simililarity of unique inserts in the 2019-nCoV spike protein to HIV-1 gp 120 and Gag” donde se mostraba que el Covid-19 tiene secuencias de VIH, y que ese hecho no es natural.

Nadie puede afirmar de momento que sea artificial como nadie serio y con conocimientos del tema puede afirmar lo contrario de forma rotunda. Así estamos, esperando la verdad y apreciando lo que es la Libertad.

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