Miralbueno se vuelca y cose miles de mascarillas y batas

Ya han logrado elaborar más de 6.000 mascarillas

El Covid-19 está desatado un auténtico tsunami de solidaridad. Son cada vez más las iniciativas que arrasan entre la población con una única, pura y sincera intención: ayudar, entre todos, a paliar los efectos de un virus que hace mella a todos los niveles. El sanitario es uno de los ámbitos de mayor afección. El desabastecimiento de material es ya una realidad que obliga a muchos hospitales y centros asistenciales a lanzar mensajes de auxilio. Señas que han despertado la conciencia de muchos, y que -con humildad y altruismo- no han dudado en ofrecer su mano.

Desde el zaragozano barrio de Miralbueno, una veintena de colaboradoras trabaja coordinadamente a diario coloridas telas que con destreza y mimo terminan convirtiendo en mascarilla. En poco más de dos semanas han logrado elaborar más de 6.000 unidades, que después reparten a todo colectivo que las necesite. Aunque la cosa no acaba ahí. Ante la inaplazable necesidad sanitaria, acaban de enrolarse en un nuevo y prometedor proyecto: crear, con bolsas de basura, batas de sobreprotección individual para los sanitarios.

Unas 6.000 mascarillas y  1.000 batas en tiempo récord

La iniciativa surgió en el seno de una pequeña mercería de la zona, regentada por Gloria Lafuente. Ella misma se hizo eco de las carencias de los sanitarios de los centros hospitalarios de la capital aragonesa y decidió hacer un llamamiento a la colaboración ciudadana. La idea se propagó como la pólvora a través del grupo “Entre Costuras” –mediante el que Gloria y Belén de los Santos dan clases de coser- y atrajo a decenas de voluntarias que, desde entonces, no han cesado la faena. A las pocas horas de conocerse la iniciativa, una hilera de personas que anhelaban donar material o, simplemente, entregar sus primeros trabajos terminados podía verse a distancia. Fue así como la solidaridad empezó a apiñarse cada día a las puertas de la humilde pasamanería.

También diseñan y cosen EPIs con bolsas de basura para los sanitario aragoneses

“La gente se ha volcado”, cuenta Gloria con entusiasmo, narrando que -en poco más de una semana-, las manos de todas ellas ya habían logrado crear cerca de dos millares de unidades. Después, los trabajos se han ido enviando “por lotes” a hospitales y centros de salud de toda la ciudad. Para el reparto, Gloria cuenta con la ayuda de Marius, un trabajador de DHL que se encarga de recoger y trasladar los pedidos de las casas a la tienda, y de la tienda a sus destinos. También la osteópata del barrio, Blanca Villaroya, se ha ofrecido a hacer viajes con su automóvil para traer y llevar material.

Sin embargo, el proyecto solidario no se ha quedado ahí. Gloria y las decenas de colaboradoras se hicieron eco de las reclamas hechas públicas por parte de muchos sanitarios sobre la escasez de Equipos de Protección Individual (los llamados EPIs), y decidieron lanzarse a una nueva aventura: coser, con bolsas de basura “de esas fuertes” todas las batas posibles que después enviarían a hospitales, centros de salud de la ciudad e incluso residencias de mayores.

Mari Nieves, vecina del barrio, es una de esas mujeres que lleva toda la vida cosiendo. Cuando una conocida trabajadora del hospital Miguel Servet de Zaragoza le habló de la delicada situación del personal sanitario, no dudó en ponerse manos a la obra, coordinándose con Gloria. Sin embargo, ante la dificultad que entrañaba el traje –para crear las mangas largas- cuenta Mari Nieves que Gloria y ella decidieron grabarse “un tutorial de vídeo” para explicar el patrón. Un post que, después, difundirían por redes sociales con la esperanza de que, una vez más, todo aquel que quisiera ampliar su espíritu solidario pudiese también involucrarse en la elaboración de batas. Quienquiera donar bolsas sueltas, también puede hacerlo. Tan solo existe una norma: la dimensión. Deben ser bolsas de basura de 1,05 x 85 cm.

Una solidaridad que crece por segundos en cada rincón del barrio

La mercería de Gloria echa mano de vecinos y conocidos para el reparto “por lotes” de los trabajos terminados

Apenas tres semanas después de que se decretara el estado de alarma, Gloria hace balance de la iniciativa, que, sin duda, ha resultado “todo un éxito”. Tanto, que este fin de semana quisieron “ir más allá”, emprendiendo un nuevo propósito: la elaboración de gorros sanitarios. “La gente sigue volcándose y es precioso”, confiesa Gloria, haciendo ver la profunda gratitud que dice sentir cada vez que llega un nuevo trabajo de alguno de los vecinos implicados.

Cuenta que unos días atrás un señor se acercó a la mercería para pedirle asesoramiento y material para iniciarse en la elaboración de mascarillas para la Guardia Civil y demás efectivos de seguridad. “Decidí darle un rollo de tela verde, porque pensé que sería el tono que más le pegaría al uniforme”, revela Gloria. La implicación del barrio cada día “va a más” y es algo que no deja de sorprender y satisfacer a Gloria.

“Hay tantísima gente que necesita de nuestra ayuda que no nos podemos hacer una idea del bien que puede hacer la solidaridad en estos tiempos”, matiza, poniendo en valor la labor social que está envolviendo cada rincón de Miralbueno. Una labor que no deja de ejercer de cierta “terapia” en la gente, pues no deja de ser una manera distinta de entretenerse, tendiendo la mano a los demás. “Todos coincidimos en que ahora toca arrimar el hombro”, zanja Gloria, lanzando una reflexión: “Ayudar, ayudar y ayudar”. Es y será el único modo de salir, “cuanto antes”, de todo esto juntos.

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