Xabier Pombo: “Es probable que el turismo rural como el de Aragón resurja antes que el de playa”

Pombo es el presidente de la Plataforma en Defensa de los Derechos de las Agencias de Viaje

El turismo es uno de los sectores que está especialmente preocupado por la crisis económica que pueda derivar de la emergencia sanitaria. La incertidumbre creada por el Covid-19 está provocando grandes cancelaciones para la campaña estival, dejando heridas a las pequeñas agencias de viaje que no pueden dar respuesta a las devoluciones que exigen los clientes.

Así ha surgido la Plataforma en Defensa de los Derechos de las Agencias de Viaje (PEDAV), cuyo presidente, Xabier Pombo, ha reclamado al Ejecutivo que ayude a todos los eslabones del sector turístico, con “las mismas armas” que las aerolíneas, navieras u hoteleras.

Y es que la Semana Santa ya se ha perdido y la campaña de junio, con los viajes de fin de curso y excursiones de grandes grupos, no deja ninguna esperanza. Por ello, Pombo confía en que el turismo rural que puede ofrecer Aragón, alejado de las grandes masificaciones en la playa, pueda ofrecer un hilo de esperanza ante un verano que puede ser muy frío para el turismo.

Pregunta.- ¿Por qué surge esta asociación?
Respuesta.– En un principio nos creamos como una plataforma de afectados y dimos pie a que las asociaciones que representan a los pequeños empresarios dieran a conocer la problemática que teníamos. Vistas las negociaciones que se han llevado a cabo y que jaleaban, diciendo que lo hemos hecho de maravilla, cuando el sector está pasando por lo mismo que todos o peor, pensamos en darnos una personalidad jurídica. Intentamos luchar desde otro punto de vista para sacar mayor rendimiento a las necesidades. Pedimos estar en una mejor posición junto a nuestros clientes.

Pombo confía en que el turismo rural aragonés pueda ofrecer un hilo de esperanza ante un verano frío para el turismo

P.- ¿Cómo está viviendo el sector la crisis del coronavirus?
R.- Independientemente de la parálisis empresarial, estamos prácticamente cerrados. No somos como otros sectores que, aunque haya una mínima caída de ventas, habrá una recuperación. Nuestra crisis empezó 15 días o un mes antes de que se decretara el estado de alarma. A finales de febrero empezamos a notar que se nos caían reservas y que la gente estaba nerviosa, y empezamos a actuar conforme a la normativa vigente en esos momentos. Hemos perdido la Semana Santa y ya damos por perdida la campaña de verano, porque no sabemos cuánto tiempo va a durar la cuarentena y cuándo vamos a poder viajar, ni cuándo otros países abrirán fronteras y recibir turistas. No vemos un horizonte claro a la vista.

P.– Las cancelaciones estarán siendo masivas…
R.- De momento, en agosto no hay tantas cancelaciones, pero ya se están cancelando junio y julio. Y junio, aunque parezca mentira, es un mes muy importante, porque son los viajes escolares. Todas las excursiones y viajes de fin de curso están suspendidos por las normativas. Hemos perdido una cantidad abismal de reservas caras, porque son grupos, tanto a nivel nacional como internacional, a Roma, París, a Tailandia o al Caribe.

P.- ¿Cómo se han comportado los clientes aragoneses en este sentido?
R.– Siguiendo la línea nacional. Hay unas cancelaciones normales y lo que ha habido es una cancelación masiva. Para empezar, los medios de transporte no pueden salir. No tenemos claro cuál va a ser la postura del Gobierno en permitir la movilidad.

P.- ¿Dan por perdida la temporada estival o hay tiempo para recuperarse?
R.- Nuestro negocio se hace con bastante antelación. La campaña estival la damos prácticamente por perdida, tanto a nivel emisor como receptor. Estamos pasando por una situación de incertidumbre, al margen de la económica. Hemos devuelto muchísimo dinero. Llevamos semanas repatriando gente, que debía haber sido labor del Ministerio de Exteriores, buscando aviones, vuelos, cancelaciones… Los clientes están abandonados. Les cogemos el teléfono y les buscamos las diferentes opciones para volver a casa.

Desde esta plataforma dan por perdida la campaña estival

P.- ¿Qué posibilidades hay a la hora de devolver el dinero a los clientes?
R.- Nosotros somos meros intermediarios. El dinero no lo tenemos nosotros. Lo tienen las operadoras, las compañías aéreas y navieras. Cuando hablamos de reservas que se han hecho en octubre, ese dinero que cobramos de comisión se ha gastado en el día a día de la empresa. Somos los primeros que queremos reembolsar al cliente, pero ese dinero no está en nuestro poder. Lo tienen las grandes compañías, que nos dicen que nos pagan con bonos o reembolsos a siete u ocho meses.

El Decreto de la semana pasada dice que el cliente no perderá sus derechos y que el organizador del viaje, la agencia de viajes, puede darle la posibilidad de cambio de fechas o reintegro por bono. Ese bono tiene una validez de un año. Si el cliente no lo ha gastado, tenemos que hacer frente al pago de ese viaje, lo que nos produce una crisis de tesorería. No sabemos si esos bonos van a ser nominativos, si es para el mismo viaje, si se puede cambiar por otro diferente… Está hecho aprisa y corriendo.

P.– Y además puede haber otras consecuencias de la crisis en los operadores…
R.- No se han estudiado las diferentes casuísticas que se pueden dar en el sector, como la quiebra de la compañía aérea, de la naviera, del mayorista de la excursión, del hotel… ¿Quién va a hacerse cargo de esa quiebra? Nuestros avales bancarios y seguros nos cubren, ya que somos uno de los pocos sectores que tenemos mismas condiciones que muchas financieras, pero no para esta cantidad de dinero. Tenemos viajes de 30.000 o 40.000 euros que no podemos asumir. Son grupos que cruzan el charco, que se van a ciudades europeas, unas 40 personas.

P.– ¿Qué respuesta reciben del Gobierno de España?
R.- Estamos ante una incertidumbre a la que no sabemos responder. El sector va a ser uno de los últimos en recuperarse, tanto a nivel regional como nacional e internacional, y somos el eslabón más débil. El Gobierno nos da las mismas ayudas para el resto de autónomos. No hemos pedido ayudas propias para nosotros. Las necesitaremos en una segunda fase. Necesitamos que el Gobierno legisle para no proteger a la gran empresa. Si la aerolínea devuelve el dinero, quiebra, pero si yo lo devuelvo, yo también quiebro. Y si quiebran Iberia, Air Europa y las aerolíneas también me quedo sin negocio, pero buscamos que si tienen armas, nosotros jugar con las mismas armas. Que no me exijan a mí que me haga cargo del bono si la compañía aérea no me lo va a reintegrar. Somos más de 50.000 familias que vivimos de esto y hacemos una facturación de 40.000 millones de euros.

Xabier Pombo ha reclamado al Ejecutivo que ayude a todos los eslabones del sector turístico

P.- Hablando de destinos, ¿es posible que el turismo interior que ofrece Aragón pueda recuperarse antes que el de playa?
R.– Es muy probable que los destinos interiores, sobre todo el turismo rural, puedan abrir antes, pero la cuestión está en cómo se va a desarrollar la pandemia. Es muy probable que ese destino no tan masificado como el de playa pueda tener un resurgimiento más rápido porque el propio cliente tenga miedo a desplazarse a donde haya una gran masa. Es muy probable que el turismo rural, con su casa, sus pueblos y su encanto, que Aragón tiene un gran turismo rural, resurja antes. Somos cuatro o cinco en la familia, alquilamos una casita en el campo, y en lugar de tostarnos en la playa lo hacemos en la montaña con rutas de senderismo. Gracias a Dios tenemos un producto creado muy singular y puede ayudar mucho a la recuperación del sector.

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