La CHE realiza 58 intervenciones de mejora de cauces para evitar crecidas

Una de las intervenciones en el río Martín a su paso por Montalbán

La Confederación Hidrográfica del Ebro, en estos primeros meses del 2020, ha realizado 58 intervenciones para mejorar la capacidad de desagüe en cauces de Aragón (23 en Zaragoza, 11 en Teruel y 24 en Huesca). Estas actuaciones, cuyo objetivo es reducir los riesgos por desbordamientos en situaciones de crecida, se integran en el proyecto general de conservación de cauces y gestión ambiental de la Confederación y se unen a otras 103 ejecutadas en 2019.

En concreto, en la provincia de Zaragoza las actuaciones finalizadas durante el presente ejercicio se localizan en los ríos, Ebro, Queiles, Huecha y en los barrancos de Pedrogal y Pradillo de Lituénigo, de la Calzada, las Suertes, del Huerva y Machuquilla.

En Huesca, los trabajos se han desarrollado en los ríos Flumen, Guatizalema, Aragón, Gas, Isuela, Sotón, Majones y Moro; en los barrancos de Solipueyo, Nisarre y de Eriste y en humedales en Lalueza y La Clamor.

En Teruel, los trabajos se localizan en los ríos Hurón, Martín, Homero o Las Parras, Pancrudo, Palomar o Ancho, Aguasvivas y en el barranco de Tarín.

Los trabajos consistieron, principalmente, en la retirada de obstrucciones en cauces formados por árboles caídos, ramas secas y otros restos vegetales que al reducir la sección del río, impedían la normal circulación del agua y favorecían la acumulación de sedimentos, con un mayor riesgo de desbordamientos en futuras avenidas.

También se han realizado otras acciones como limpiezas, aclareos y podas selectivas en tramos de ríos que presentaban vegetación excesiva y sedimentos en cauce; reparaciones de márgenes dañadas, con redistribución de sedimentos y plantaciones para consolidarlas, que en su conjunto, contribuyen a mejorar la capacidad de desagüe de los cauces.

Hay que recordar que en Aragón el pasado año se realizaron 103 intervenciones similares, en concreto, en los ríos Aguasvivas, Cámaras, Jalón, Perejiles, Aranda, Piedra, Manubles, Valdepomer, Queiles, Ebro, Agonías, Arba, Huecha, Huerva y Regal y en los Barrancos Luzán de Los Fayos y San Miguel de Urriés (en la provincia de Zaragoza); en los ríos Martín, Mena, Palomar, Salgar, Vivel, Estercuel, Guadalope, Aguasvivas, Pancrudo, Jiloca y Laval, en el arroyo de Marineta y en los barracos de Torres de Arcas. y La Val de Hinojosa de Jarque (Teruel) y en los ríos Sotón, Flumen, Isuela, Ésera y Vero, en Valdabra y en los barrancos Foricón de Plan y de Fustar y de la Sierra en Salas Bajas (en Huesca).

Estos trabajos se enmarcan dentro del proyecto de conservación de cauces que la Confederación Hidrográfica del Ebro desarrolla en toda la cuenca para detectar zonas potencialmente peligrosas, mejorar la capacidad de desagüe y en caso de avenidas, evitar desbordamientos. La restauración fluvial es, además, una de las medidas del Plan de Gestión de Riesgo de Inundación del Ebro (el PGRIEbro), que responden a una fórmula básica 3P+R: prevención, protección, preparación y reparación, esta última dirigida a la recuperación y revisión tras las inundaciones.

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