Faltan 5,9 millones de profesionales de enfermería en el mundo, según la OMS

El 90% de los profesionales de enfermería son mujeres | Foto: Ani Kolleshi/Unsplash

El mundo tiene actualmente cerca de 28 millones de profesionales de enfermería, pero esa cifra arroja un déficit global de 5,9 millones que son necesarios, la mayoría en países de África, el sureste de Asia, el Mediterráneo oriental y algunas partes de América Latina.

Así se recoge en el informe ‘Situación de la enfermería en el mundo 2020’, elaborado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) en colaboración con el Consejo Internacional de Enfermeras (CIE) y la campaña ‘Nursing Now’. El trabajo ha sido dado a conocer este martes coincidiendo con el Día Mundial de la Salud.

El personal de enfermería representa más de la mitad del personal de salud que hay en el mundo y presta servicios esenciales en el conjunto del sistema sanitario. A lo largo de la historia ha estado en primera línea de la lucha contra las epidemias y pandemias que amenazan la salud mundial, igual que actualmente.

“Los profesionales de enfermería son la columna vertebral de cualquier sistema de salud. Hoy en día, muchos de ellos se encuentran en primera línea en la batalla contra el Covid-19”, apuntó Tedros Adhanom Ghebreyesus, director general de la OMS, quien agregó: “Este informe constituye un claro recordatorio del papel insustituible que desempeñan y una llamada de atención para asegurar que reciben el apoyo que necesitan para salvaguardar la salud del mundo”.

90% de mujeres

El informe indica que más del 80% del personal de enfermería en el mundo trabaja en países que aglutinan a la mitad de la población del planeta. Uno de cada ocho de estos profesionales ejerce en un país distinto al país en que nació o se formó.

El envejecimiento también amenaza al personal de enfermería porque se espera que uno de cada seis profesionales de este sector que hay en el mundo se jubile en los próximos 10 años.

Para evitar que se produzca una situación de escasez mundial, la OMS y sus asociados subrayan que los países con más carencias deben aumentar el número total de graduados en enfermería en un 8% anual de promedio y mejorar sus opciones de obtener empleo y mantenerlo en el sistema de salud. Todo ello supondría un coste de unos 10 dólares (unos 9,20 euros) per cápita al año.

Aproximadamente el 90% de todos los profesionales de la enfermería son mujeres, pese a lo cual hay pocas enfermeras ocupando puestos directivos en el sector de la salud. La gran mayoría de esos puestos están ocupados por hombres. Con todo, cuando en los países se permite que las enfermeras asuman una función directiva, por ejemplo estableciendo un puesto de funcionario jefe de los servicios públicos de enfermería (o equivalente) y programas de liderazgo para el personal de enfermería, las condiciones de este colectivo mejoran.

La presidenta del Consejo Internacional de Enfermeras, Annette Kennedy, apuntó que “los políticos son conscientes del costo que supone formar y mantener una plantilla de profesionales de la enfermería, pero muchos de ellos sólo reconocen ahora su verdadero valor”.

“Cada céntimo que se invierte en el personal de enfermería aumenta el bienestar de las personas y las familias de maneras muy claras y tangibles, que todo el mundo puede ver”, recalcó Kennedy, antes de añadir: “El mundo necesita incorporar a millones de profesionales de la enfermería y hacemos un llamamiento a los gobiernos para que hagan lo correcto e inviertan en esta maravillosa profesión y observen cómo sus poblaciones se benefician del increíble trabajo que solo los profesionales de la enfermería pueden hacer”.

Recomendaciones

Por su parte, Lord Nigel Crisp, copresidente de Nursing Now, abogó por iniciar “un amplio diálogo intersectorial que sitúe los datos científicos sobre la enfermería en el contexto del sistema de salud de los países, su personal sanitario y sus prioridades en materia de salud”.

Para dotar al mundo del personal de enfermería que necesita, la OMS y sus asociados recomiendan a todos los países incrementar la financiación para formar y emplear más profesionales de la enfermería, fortalecer la capacidad de recopilar y analizar datos sobre el personal de enfermería y supervisar la movilidad y migración de estos profesionales y gestionarlas con responsabilidad y de forma ética.

Mejorar las condiciones de trabajo, en particular mediante niveles seguros de dotación de personal, sueldos justos, y el respecto del derecho a la seguridad y salud en el puesto de trabajo; aplicar políticas en el personal de enfermería que tengan en cuenta los aspectos de género, y modernizar la reglamentación profesional de la enfermería armonizando las normas de formación y del ejercicio de la enfermería, y utilizando sistemas que permitan reconocer y tramitar las credenciales del personal de enfermería en todo el mundo son otras recomendaciones.

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