José Luis Labat / Periodista

Cuando todo esto pase

José Luis Labat

Llega el recién estrenado mes de abril, casi sin darnos cuenta. El implacable y monótono paso de unos días, que han perdido su rasgo distintivo, hace de cada semana una contemplación diferente del tiempo. Que no es que se haya detenido; sólo que transcurre de otra forma.

Y así, de otra manera, tendremos que situarnos de nuevo, cuando termine esta experiencia personal y colectiva que estamos viviendo a propósito del Covid-19, en medio de estas coordenadas espacio temporales que nos han caído en suerte. Y lo haremos, cada uno, desde nuestra peculiar forma de ser y de entender la vida.

Tal vez resulte que ambos parámetros se hayan visto cuestionados, y quién sabe, si nos atrevamos a cambiar algo, y nos abramos a otras formas posibles de ser, o de comprensión de nuestra situación vital.

Todo dependerá de nuestra capacidad de reflexión y de autocrítica, si es que realmente las reconocemos como algo incorporado a nuestro ser, o bien que las descubramos como condiciones necesarias para avanzar y crecer en nuestro itinerario personal y colectivo. Y esto sería fantástico.

Albergo la certidumbre de que el ser humano de nuestro tiempo y lugar, tan pagado de sí mismo y de sus conquistas, ha ido renunciando, incluso inconscientemente, a los anclajes existenciales que proporcionan sentido, que aportan valor y tarea, a la hora de construir nuestro mundo como hogar común y del que somos corresponsables.

Volver a mirar hacia adentro o hacia arriba, para ver en derredor con ojos diferentes, o sentir la existencia como oportunidad siempre abierta, puede constituir una de las transformaciones que esta experiencia de confinamiento nos puede brindar, o ayudar a considerarla como nueva posibilidad que se abre ante cada uno de nosotros para incorporarla a nuestro proyecto de vida.

Sea como fuere, necesitamos también como sociedad, dotar de más sentido y profundidad nuestro empeño por construir juntos este hogar, con valores e ideales que estén a la altura de lo que como personas podemos aspirar. Y no con superficialidades vacías de contenido y esperanza.

Seguramente, tras este parón, muchos asumirán, desde una conciencia de novedad agradecida, la experiencia de volver a retomar su existencia cotidiana que la vida les brinda. Y creo que no se equivocarán. Puede ser el comienzo de algo nuevo.

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