La esperanza se apodera de trabajadores y mayores, quienes aseguran que “todo esto pasará”

Las personas mayores tan solo salen a la calle a por prensa o para hacer compras "imprescindibles"

Zaragoza vive este jueves su cuarta jornada laborable de confinamiento. La actividad en las calles es escasa y vías principales de la ciudad como Don Jaime o la plaza del Pilar están prácticamente vacías, con el silencio como protagonista. Eso sí, no faltan los que tienen que seguir trabajando a diario o las personas que acuden a comprar productos necesarios para el día a día. Apenas el barrido de una escoba rompía el silencio esta mañana. Luis, Pilar y Carlos son tres de los trabajadores que han tenido que mantener su rutina diaria para limpiar o realizar labores de reparto. Cada uno lo lleva como puede, sin faltar los ánimos y también alguna que otra reivindicación.

Contaba una emocionada Pilar mientras hacía fila en el único supermercado abierto por su zona de trabajo -al que había acudido al hacer un pequeño parón para reponer fuerzas- que estas semanas están resultando especialmente duras para todos. Sus compañeras y ella desempeñan una de las labores más esenciales: la limpieza. “Nosotras desinfectamos todo con lejía. Una desinfección letal contra el virus”, explicaba Pilar, describiendo así el trabajo que hace cada día en la sede de una entidad bancaria. “Estamos pasando mucho todos y debemos apoyarnos para salir adelante”, terminaba reflexionando entre lágrimas.

También Carlos ha querido participar con su opinión Carlos, confesando que “no está siendo nada fácil” trabajar en “estas condiciones tan incómodas”. Él es técnico en una empresa de cristalería y debe llevar a las casas distintos materiales, pero reconoce que la mayoría “no nos deja ni entrar y nos pide que dejemos todo en la puerta”. A pesar de la desazón que le produce no poder hacerlo como le gustaría, de la manera habitual, es consciente de que es prudente “aguantar” lo que sea necesario.

Es una visión que asimismo ha compartido Luis, un repartidor que prefiere ir ataviado con mascarilla durante su jornada laboral. Una jornada que se le está haciendo “cuesta arriba”, porque la gente, en demasiadas ocasiones, “no está entendiendo que nosotros no estamos para ciertas cosas”. Relata que, en los últimos días, ha recibido un sinfín de pedidos “nada urgentes”, porque hay personas que, al estar en casa confinada, “se dedican a comprar por internet ropa o zapatos”. Luis ha querido aprovechar este medio de comunicación para lanzar un mensaje de responsabilidad, recordando que los mensajeros, ahora,  deben centrarse en ayudar a los más vulnerables “trayéndoles medicinas, productos de farmacia o de primera necesidad”.

Precisamente, especial atención merecen estos días son los mayores. En zaragoza, la mayoría de ellos está muy concienciada de que sus salidas del hogar tienen que ser las estrictamente necesarias. Ir al supermercado a comprar lo que necesitan o la prensa para estar informados son las únicas ocasiones en las que pisan la calle. Aun así, muchos reconocen que lo están pasando “regular”, porque nunca antes habían estado tanto tiempo sin salir de casa o sin poder ver a sus nietos.

No obstante, la esperanza sigue apoderándose de manera generalizada y todas las voces han lanzado un mensaje de ánimo “al mundo entero”. Están seguros de que “todo esto pasará más pronto que tarde” y que “entre todos” saldremos de esta, porque todos empujaremos para vencer al virus.

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