La deuda y el arte del olvido

El tiempo convierte a todos en DEUDORES o en ACREEDORES. Los acreedores tienen el don de la memoria y jamás olvidan. Los deudores el de la desmemoria, así pueden borrar su mala conciencia mientras no quieran o no puedan saldar su deuda. Pero hay una zona media donde los límites se confunden.
Por la radio se ha oído recientemente: “El gesto de generosidad de un héroe anónimo es deudor del reconocimiento público por enfrentarse a un acto violento”. En esta cita hay un error, ¿cuál es?

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El gesto heroico es acreedor (no deudor) de reconocimiento.
Se llama DEUDOR a la persona o entidad que tiene la obligación de responder a una deuda contraída con su acreedor.
El ACREEDOR es el dueño del bien o servicio que adquiere el deudor mediante un compromiso de pago que ambos aceptan conforme a la ley. Luego quien se enfrenta a un acto delictivo no es deudor sino ACREEDOR de, como mínimo, el reconocimiento público por su oposición a un acto delictivo, oposición cuyo fin es, muy especialmente, la defensa de personas, pero también de bienes.

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