Mensajes de calma ante la psicosis por las compras masivas en supermercados

A primera hora de la mañana la gente hace fila en el supermercado para adquirir provisiones

“Precaución” pero desde una relativa  “tranquilidad”. Son los dos mensajes más repetidos en estos últimos días por las autoridades sanitarias y gubernamentales. Sin embargo, la crisis del coronavirus no está sino despertando una suerte de psicosis entre la población, provocando, por ejemplo, compras masivas en supermercados. En la provincia de Zaragoza, cientos de personas se agolpaban a las puertas de supermercados a primera hora de la mañana de este viernes para aprovisionarse de todo tipo de existencias.

Poco después de la apertura, las calles colindantes con mercados y supermercados se llenaban por momentos de gentes empujando sus carros de la compra. Vacíos al inicio. Rebosantes al final. Los productos estrella: papel higiénico, pan y carnes varias. Un surtido de provisiones al que también se ha unido en las últimas horas un indispensable acompañante: el hidrogel o desinfectante instantáneo. “La gente ha enloquecido y sale a comprar sin conocimiento, llevándose cosas de cinco en cinco”, ha compartido con Aragón Digital la responsable de Comunicación de Mercadona en la capital aragonesa.

Este grupo de alimentación se ha hecho viral en los últimos días, al aparecer un sinfín de instantáneas en redes sociales con sus baldas completamente vacías. Una captura de la situación que, por otro lado, la responsable considera está distorsionándose de un modo espectacularizante, cuyo efecto no hace sino generar mayor incertidumbre y nerviosismo. Lo que sí es cierto, asegura, es que se está asistiendo a “un pico importantísimo de ventas”, que está obligando a los supermercados a doblar esfuerzos en pedidos y logística para garantizar el abastecimiento, para que no haya “falta de producto”.

Aun así, María Jesús, una enfermera en Zaragoza que se ha acercado este viernes a hacer su compra semanal, ha confesado que lleva intentando adquirir género “desde hace cuatro días”, pero que “no encuentro nada”. En cualquier caso, contempla que la alerta se está “yendo de las manos”, y que el verdadero problema no es tanto la saturación en la fila de la caja del supermercado, sino el colapso que está empezando a vivir “el sistema sanitario”. Aprovecha este medio para sumarse a la trasmisión de un mensaje de “cautela” y “responsabilidad”, pues reconoce que los centros de salud y hospitales empiezan a no tener “medios” para “abarcar todo esto”.

A esta visión ha querido sumarse también Antonio, otro de los compradores más madrugadores. Asegura con vehemencia que la gente “se está pasando” y que, a pesar de que la situación “asuste y dé un poco de miedo”, la realidad es que, en estas situaciones, lo más inteligente es echar mano de la “normalidad” y evitar que el alarmismo termine “por dominarnos”.

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