La CHE realizó 103 actuaciones de mejora de la capacidad de desagüe en cauces de Aragón en 2019

Los trabajos consistieron, principalmente, en la retirada de obstrucciones en cauce

La Confederación Hidrográfica del Ebro (Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico) realizó a lo largo del pasado año 103 intervenciones para mejorar la capacidad de desagüe en ríos de la demarcación en la Comunidad Autónoma de Aragón y reducir así los riesgos por desbordamientos en situaciones de crecida. 43 actuaciones se realizaron en Zaragoza, 39 en Teruel y 21 en Huesca.

En concreto, en la provincia de Zaragoza se actuó en los ríos Aguasvivas, Cámaras, Jalón, Perejiles, Aranda, Piedra, Manubles, Valdepomer, Queiles, Ebro, Agonías, Arba, Huecha, Huerva y Regal y en los barrancos Luzán de Los Fayos y San Miguel de Urriés. En Teruel, los trabajos se desarrollaron en los ríos Martín, Mena, Palomar, Salgar, Vivel, Estercuel, Guadalope, Aguasvivas, Pancrudo, Jiloca y Laval, en el arroyo de Marineta y en los barrancos de Torres de Arcas y La Val de Hinojosa de Jarque. En Huesca, se actuó en los ríos Sotón, Flumen, Isuela, Ésera y Vero, en Valdabra y en los barrancos Foricón de Plan y de Fustar y de la Sierra en Salas Bajas.

Los trabajos consistieron, principalmente, en la retirada de obstrucciones en cauce formados por árboles caídos, ramas secas, cañas y otros restos vegetales que, al reducir la sección del río, impedían la normal circulación del agua y favorecían la acumulación de sedimentos, con un mayor riesgo de desbordamientos en futuras avenidas.

También se han realizado otras acciones como limpiezas, aclareos, podas y desbroces selectivos, algunas reparaciones de márgenes dañadas y la recuperación de cauces desviados a su trazado original, que en su conjunto, contribuyen a mejorar la capacidad de desagüe de los cauces y los hábitats fluviales.

Estos trabajos se enmarcan dentro del proyecto general de conservación de cauces y gestión medioambiental que la Confederación Hidrográfica del Ebro desarrolla en toda la cuenca para detectar zonas potencialmente peligrosas, mejorar la capacidad de desagüe y, en caso de avenidas, evitar desbordamientos. La restauración fluvial es, además, una de las medidas del Plan de Gestión de Riesgo de Inundación del Ebro, que responden a la fórmula “3P+R”: prevención, protección, preparación y reparación, esta última dirigida a la recuperación y revisión tras las inundaciones.

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