Aguado como marca de zaragocismo

El centrocampista debutó en Tarragona ante el Nastic en Copa del Rey. Foto: Real Zaragoza

Uno de los grandes orgullos que puede sentir un padre por su hijo es el de ver cómo se va formando como persona. Ver que los pasos que va dando son sólidos, que tiene un prometedor futuro y que puede llegar lejos, es una satisfacción. Y si además ese padre ve que el chico le tiene como un espejo donde mirarse, ese orgullo se multiplica. Eso es lo que siente Xavi Aguado por su hijo Marc, proyecto de futbolista de élite.

Hace unas semanas, el joven Marc Aguado debutaba en Copa del Rey ante el Nàstic de Tarragona. Completó sus primeros minutos de juego profesional sin desentonar, algo clave en el debut de cualquier canterano. Padre e hijo recuerdan a la perfección cómo fueron los acontecimientos en los días previos y el momento de máxima tensión: el salto al terreno de juego.

“Estaba más nervioso que cuando yo debuté. Soy muy tranquilo, y más en el campo, y en la grada se vivía con muchos nervios”, manifiesta Xavi, que viajó a Tarragona para vivirlo en primera persona. “Recordé cuando empezó a jugar a fútbol de pequeño y todo el trabajo que había detrás. Fue muy emocionante”, continúa. Desde dentro, al joven Marc también se le inundaba la mente de recuerdos, y en el primero de ellos se encontraba su abuela. “Falleció en verano, siempre me decía que ojalá debutara cuando ella estuviera viva. Me santigüé por ella nada más salir”, rememora. Sus amigos, su novia y todos aquellos que le han apoyado siempre, también estuvieron presentes.

Lo cierto es que el jugador entró con mucho partido por delante al terreno de juego. Antes ya había salido a calentar, pero ninguno de los dos esperaba que fuese a disfrutar de tantos minutos. “Lo llamaron para entrar muy pronto, en el minuto 55. Cuando salió a calentar pensé que no saldría hasta el final”, sostiene Aguado padre. Tampoco se lo creía el Aguado que vivía el encuentro desde el banquillo, que saltó a ejercitarse con su amigo Baselga, con quien compartió los momentos previos. Ninguno de los dos esperaba siquiera entrar en la convocatoria, y cuando salieron a calentar, ni contemplaban la idea de disputar casi una hora entre los dos.

Marc Aguado entrena habitualmente con el primer equipo. Foto: Real Zaragoza

Fútbol desde niño

Los primeros pelotazos al balón de Marc fueron en compañía de su padre. Y desde que era un niño pequeño, el fútbol era su pasión. Xavi ha estado presente en cada uno de los pequeños pasos que ha dado su hijo en un camino que comenzó cuando este solo tenía cuatro años. Cuando le llevaba a los entrenamientos, se quedaba a ver “cómo disfrutaba y cómo se desarrollaba”. Ahora bien, nunca ha querido ser un padre agobiante, sino hacer disfrutar a su hijo.

Como es lógico, el número de anécdotas es muy elevado. Recuerda el ex campeón de Europa que el central Javi Hernández se parecía físicamente a él más que su propio hijo. Cuando jugaban los dos juntos, había veces que le decían lo bien que jugaba su hijo de central, y Xavi tenía que explicarles que se desenvolvía en el centro del campo.

Han ido pasando los años y ahora Marc está más cerca del fútbol profesional, aunque queda mucho camino por recorrer todavía. El jugador del Deportivo Aragón reconoce que su padre le aconseja que no se crea nada y que esté centrado en la temporada con el filial. Este asegura que “nunca se sabe qué va a pasar”, pero Marc es “un chico muy trabajador que cuida mucho sus hábitos”. Todo lo que hace va “enfocado a ser un profesional del fútbol”, y aunque es muy difícil llegar a serlo, cree que lo puede conseguir. Aprovechar las oportunidades como la de Copa del Rey será clave.

Las odiosas comparaciones

Las comparaciones tienen poco sentido en el mundo del fútbol, y todavía menos en el caso de Xavi y Marc, a pesar de compartir apellido. Así lo confirma el mayor de los Aguado. “Lo bueno que tiene Marc, además de la personalidad, es que al ser un jugador distinto y desempeñarse en otra posición, no hay motivo para comparar”, explica. El hecho de ser centrocampista y zurdo juega a su favor.

Marc continúa centrado en la temporada con el Deportivo Aragón. Foto: Real Zaragoza

A pesar de todo, ese nombre le ha llevado muchas veces “a tener que demostrar más”. Marc le da la razón a su padre y recuerda que, de pequeño, alguno recurría al clásico argumento de “estás enchufado”. “La gente que ha jugado conmigo o contra mí es realista. Los que no me han visto jugar igual hacen esos comentarios, pero una vez me ven, saben que el apellido no influye”, asegura de forma contundente el centrocampista.

Por otra parte, la situación de ambos es bien diferente. Xavi empezó a jugar a fútbol muy tarde, con 13 años, ya que sentía predilección por el baloncesto. También llegó avanzado en edad a un equipo profesional, habiendo jugado toda su vida en campos de tierra. De hecho, a Zaragoza solo vino, teóricamente, a hacer la mili. Cuando hizo las pruebas con el equipo blanquillo, terminó quedándose en la escuadra zaragocista. Sin embargo, Marc ha tenido grandes entrenadores y ha podido jugar en los mejores terrenos de juego posibles. En lo que sí se parecen es en ese carácter trabajador y competitivo.

El sueño de jugar juntos

Aunque Marc ha visto a su padre casi siempre a través de vídeos, sabe de sobra las grandes cualidades que tenía. “Un futbolista de esos que, jugando yo de mediocentro, siempre me gustaría tener detrás, con mucha seguridad y mucha confianza en sí mismo”, relata el proyecto de zaragocista. Según ha definido, “un central increíble”.

También Xavi piensa que se podrían complementar. Jugando por delante, tuvo grandes centrocampistas, como Santi Aragón o el propio Nayim. Como ha descrito sobre su propio hijo, es un mediocentro “con clase y buen desplazamiento de balón”. “Nos hubiera venido bien en la época de la Recopa”, bromea antes de añadir que cree que se habrían compenetrado a la perfección.

Xavi Aguado con la elástica del Real Zaragoza

Actualmente, Marc continúa centrado en su temporada con el segundo equipo, donde sueña con el ascenso a la categoría de bronce. Su labor ahora es aprender con el filial e ir dando pequeños pasos con el primer equipo. El amor zaragocista va de padres a hijos, como no puede ser de otra manera, y aunque generalmente se vive desde la grada, el legado de los Aguado continuará en el césped.

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