Los Pirineos, un referente mundial para comprender el deshielo glaciar

El documental “The Melting Point” se encarga de estimar una fecha, así como de estudiar la evolución y el deshielo glaciar. Foto: Adrián San Román

Entre el fervor medioambiental y las intenciones sostenibles se impone una gélida realidad: un 30% de la masa glaciar de los Pirineos ha desaparecido en los últimos diez años. No hay marcha atrás. Debido a su latitud mediterránea, los glaciares pirenaicos serán de los primeros en extinguirse a raíz del cambio climático. ¿Cuándo? El documental “The Melting Point” se encarga de estimar una fecha, así como de estudiar la evolución y el deshielo glaciar.

Lejos de cualquier dramatismo, el periodista y director del proyecto, Adrián San Román, se encuentra esperanzado tras la filmación del documental, ya que se trata de una “oportunidad de oro” para discernir el comportamiento de los glaciares en un estado terminal. A pesar del escaso impacto que el deshielo pirenaico tendría sobre las vidas de los aragoneses, el estudio de su evolución sí podría contribuir en la prevención de zonas que multiplican su masa glaciar.

“¿Qué ocurriría si el glaciar más grande de los Pirineos, el Aneto, desapareciese mañana?”, se pregunta San Román. “Nada”, responde, impasible. Es cierto. Cambiaría el paisaje, quizá las rutas para transitar la zona. Poco más. La latitud mediterránea, que tanto facilita el deshielo, sitúa los glaciares a más de 3.000 metros, donde la vida no existe más allá de pequeños matorrales.

Sin embargo, el inevitable desenlace de estas masas glaciares de los Pirineos puede servir para otras regiones, como los Alpes, cuyos glaciares de menor tamaño es muy posible que sean los siguientes en desaparecer. “Se espera que el proceso de deshielo que ocurra en los Alpes sea exactamente el mismo que está ocurriendo aquí”, señala el joven director, por lo que confía en que su trabajo sirva para poner el foco sobre esta realidad, extraer toda la información posible y no volver a cometer los mismos errores.

El inevitable desenlace de estas masas glaciares de los Pirineos puede servir para otras regiones como los Alpes. Foto: Adrián San Román

“No se encuentra un mejor ejemplo de glaciares en estado tan terminal en otra parte del mundo”, resalta San Román. Es decir, este análisis, llevado a cabo por la empresa Espesa Ingeniería y documentado a lo largo de los 29 minutos de “The Melting Point”, no solo puede arrojar luz sobre el clima y el territorio, sino que es capaz de marcar una referencia internacional de glaciares al borde de la extinción.

En este sentido, el periodista reconoce que multitud de estudios miden el retroceso en metros y el grosor de los glaciares cada año, pero no existe “prácticamente ninguno” que aventure cómo van a comportarse las masas de hielo en el futuro. Ahí entra en juego Espesa Ingeniería, que se ha encargado de predecir el deshielo del glaciar de la Maladeta.

A través de un simulador propio, Espesa combina los datos que ha recabado sobre el glaciar desde los años noventa y la proyección de las emisiones de gases invernadero prevista para las próximas décadas. “A raíz de esas emisiones, se hace una proyección de cuál va a ser la velocidad de retroceso del glaciar y cuál va a ser el año que desaparezca completamente”, indica el director.

En “The Melting Point”, Adrián San Román y su equipo extrapolan los resultados de la Maladeta a otros glaciares de la Cordillera, como son los del Aneto y Ossoue (Francia), para determinar el fin de la masa glaciar del Pirineo. Por desgracia, solo unos pocos glaciares disponen de una base histórica lo suficientemente extensa como para poder aplicar este método, pero Espesa Ingeniería se encuentra en esa labor actualmente. “La verdad que sería fantástico, porque es un sistema muy bueno”, concede San Román.

Este análisis es capaz de marcar una referencia internacional de glaciares al borde de la extinción. Foto: Adrián San Román

Hasta entonces, “The Melting Point” mostrará este viernes a las 19.00 horas en el Centro de Historias su propia estimación del inevitable desenlace. Una oportunidad única, ya que, por el momento, solo podrá ser visto en proyecciones esporádicas y festivales.

Al límite

El documental se ha grabado principalmente en tres glaciares: Aneto, Maladeta y Ossoue. Tres ubicaciones envidiables a las que no ha resultado nada sencillo acceder. “Es una empresa de locos”, reconoce San Román, al recordar todas las horas de ascenso a diez grados bajo cero para llegar a un lugar en el que el cuerpo humano empieza “literalmente a morir en unas horas”.

Antes de la filmación, San Román se preguntaba por qué nadie había documentado su idea. Tras la llegada al primer pico a finales de mayo, en Ossoue, lo comprendió. “Grabar ahí arriba es el infierno, el infierno blanco”, reconoce. En consecuencia, las grabaciones en montaña no duraban más de un día. Una labor a la que los dispositivos no ayudaban.

“Lo interesante sería qué no nos ha pasado”, bromea San Román. Él y su equipo han tenido que lidiar con la descarga de las baterías a causa del frío, la paralización de las cámaras e, incluso, alguna pequeña pérdida de visión momentánea. “Yo por estar continuamente quitándome las gafas de sol para mirar la pantalla de mi cámara me quemé la córnea”, lamenta el joven director.

Las grabaciones en montaña no duraban más de un día. Foto: Adrián San Román

La experiencia le enseñó la importancia de una buena preproducción, ya que solo disponían de poco más de cinco horas en la cima hasta que el cuerpo comenzase a fallarles. Ya en junio, procedieron a subir a la Maladeta, donde utilizaron un helicóptero. “El cansancio físico fue mucho menor”, afirma San Román, pero a costa de una angosta subida.

Las demás localizaciones, más tranquilas, han contado con la presencia de grandes expertos en la geología pirenaica, como Piérre René o Javier del Valle. “Son héroes anónimos”, sentencia San Román, quien no considera a “The Melting Point” como un documental sobre glaciares, sino sobre aquellos “locos” que los estudian.

Algo más que un Trabajo de Fin de Máster

Por descabellado que parezca, el documental “The Melting Point” surgió originalmente como un Trabajo de Fin de Máster (TFM) que San Román se propuso mientras estudiaba en la Universidad Carlos III de Madrid. “Era de largo el proyecto más ambicioso de todos los que me propuse y básicamente decidí complicarme la vida”, reconoce entre risas San Román.

“The Melting Point” mostrará en el Centro de Historias su propia estimación del inevitable desenlace. Foto: Adrián San Román

Hasta el momento, el director zaragozano ya se había desenvuelto con destreza en la dirección audiovisual con su Trabajo de Fin de Grado para la Universidad de Zaragoza, donde documentó la contaminación del lindano en el río Gállego. “Era mi zona de confort”, confiesa San Román, quien buscaba una experiencia que le llevase al límite y en la que ha encontrado todo un equipo que comparte su ilusión.

“El proyecto creció casi por presión”, indica, ya que aunó a una plantilla de nueve amigos y conocidos a los que les fascinó su idea. “Pasó de ser una cosa que iba a presentar en el Máster y desvincularme, a otra que, aparte del Máster, quería acabar llevando a festivales”, afirma con orgullo.

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