Mª Luisa Rubio Orús / Profesional de la Educación, escritora y pintora

Engracias

Mª Luisa Rubio Orús

¿Cómo expresar sentimiento ante tanta valentía? Soy incapaz de poner en escrito todas las emociones que me provocan los actos de Amor, un Amor sin igual, incomparable e inestimable. Cuando el Corazón arde de Pasión, el alma se alegra de tal modo que el espíritu vuela libre, procurando llegar a besar el tan ansiado cielo.

Querida Santa Engracia, tú y muchos dando la vida o una fe no impuesta, aunque sí vivida desde lo más hondo de vuestro ser, sabiendo estar como pocos sobre esta Tierra.

Estimada mía, cuyo nombre coincide con el de mi tutora de 4º de E.G.B en un lugar en el que ahora reina el caos y la falta de civismo… Una parte de España que en la actualidad pretende separarse del resto por los apoyados por intereses políticos personales…

Recordada Engrasieta, que en tu clase fui quien dijo bien las tres provincias aragonesas al hacer tú la pregunta. Y eso que mi puesto no era el más favorecido precisamente en cuanto a sapiencia de conocimientos y acumulación de saberes curriculares. Cuando todo el mundo sentado delante de mí y ante la clase entera había fallado ahí tenía yo en el corazón Zaragoza, Huesca y Teruel para soltarlos. Y así los pronuncié, con cariño.

Maestra que elevaste uno de mis trabajos de dibujo entre la manualidad y el colorido. Que sepas que hice por encontrarte para hacerte la invitación de venirte a la inauguración de una Exposición, que es símbolo de este Pueblo.

Frente a la entonces dictadura de un dominio napoleónico que luchó porque fuéramos sus dependientes, no he dejado de abogar por la unión de nombres, emplazamientos y gentes. Siempre recordando aquella gran localidad barcelonesa, ante la imposición de un idioma extraño y la consecuente señalización con el dedo índice para quizás habernos marcado de por vida. No lo sé. Sigo reconociendo que nunca he sabido algo de cualquier cosa.

Tan solo me sumo en la sensación de la tristeza ante el panorama que tenemos que tragar después de insultos etc. Nací en cierto lugar leridano, estuve dos años. Luego vino Mollet del Vallés, enseguida: Hispania en completo nos juntábamos sin guerra, ni siquiera tácita.

Después vino el negro punto en el que fuimos forasteros, con dichos y hechos de esta manera, confirmados en el fatálico trato contra el diferente: el terrible juego de una existencia arrastrada hacia el ocaso o conjunto vacío hasta la desaparición y el fundimiento con el polvo del suelo. La lapidación de sus piedras, el espionaje tras de las cortinas del otro lado del comedor…, y una longeva lista que ni una sola vez tuve en cuenta, al igual que ni una ocasión en la que mencionar a nadie; sino el no comprender aquel demasiado. No hay explicación para la violencia, sea del tipo que sea, cuando te etiquetan sin molestarse en empezar a conocerte.

Y ya, tras haberse pasado por mi pensamiento Zaragoza a los 13 años, en octavo, habiendo salido muy por encima el tema de los Sitios en el libro de Lengua y Literatura, la decisión a los 17 de venirme. Hecho consumado en mi mayoría de edad. Nadie hablaba de historia, muy al revés. Y mejor ni mentar cuanto me hallé ni la cantidad, todo en cascada. En fin.

Las zonas entre varios amados asentamientos en las que dar clases, y de vuelta a Mañolandia.

En gracia estoy, querida Sta. Engracia, agradecida hasta lo más profundo porque en las gracias que doy a esta ciudad, me viene la continua memoria de los que dieron la cara por este país, un país al que se pretende dejar incluso peor que en ruinas tras la lucha riarmada de los hijos de la patria que a pesar de ser de Aragón entregaron su vida por todos los españoles, por el enorme número de hombres, mujeres, niño y ancianos que se dejaron la sangre por nosotros, fueran o no de esta capital aragonesa.

Y, en este momento…, tampoco sin saber muy bien porque tal vez estemos comenzando a caer en desgracia. ¿Cómo evitar que el asunto vaya en cadena bajo el yugo de una rueda que no tenga fin en sus gestos girados y vaya enganchando obstáculos de elementos ajenos además de los propios? Con nuestra pobreza, al menos tenemos la dignidad de preservar el gozo de celebrar el 200 aniversario de la reconstrucción de la cripta de la Basílica de Santa Engracia tras los Sitios de Zaragoza.

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