El Hogar Picarral celebra en San Valentín medio siglo de amor de diez parejas

Peana y Cándido forman una de las diez parejas que celebra sus 50 años casados este 14 de febrero

El amor que ha florecido durante medio siglo en diez matrimonios ha invadido el Hogar del Picarral, en un emotivo acto con actuaciones musicales y de baile. Los diez matrimonios han podido compartir sus vivencias y las claves de sus 50 años de amor y han sido homenajeados con la entrega de un ramo de flores y un obsequio.

Coincide este 14 de febrero desde que diez parejas se casaron y decidieron empezar un camino juntos, algunos “por pura casualidad” y otros, con largas anécdotas que “tardarían una tarde en contar”. Medio siglo de amor de estas personas mayores del Hogar del Picarral ha sido el motivo de este homenaje en el que han puesto en común las claves de su matrimonio y las diferencias que perciben con al amor de hoy en día.

José Luis y Pilar, de 73 y 72 años respectivamente, cuentan que la clave para cumplir 50 años casados está en “aguantarse y quererse”. Defienden la idea de que, cuando llegan las dificultades, no hay que buscar “pegas y peros” sino que hay que “permanecer unidos y transigir”.

Pilar, que se casó con José Luis a los 22 años, destaca la necesidad de tener esas dificultades, “que siempre te falte algo”, explica, y no que “lo tengas todo como los jóvenes de hoy en día”. Su historia, según sus palabras, se basa en la “unión y la comprensión” para llevar a cabo los sacrificios y, sobre todo, “en trabajar juntos para aspirar cada día un poco más”.

“Hay que quererse mucho y respetarse”, aseguran Manolo y Pepi, de 76 y 71 años, otra de las diez parejas que se ha acercado hoy a celebrar las Bodas de Oro en el día de San Valentín. Han querido compartir que su historia comenzó en otros tiempos en los que, “festejar”, era de otra manera. Pepi, que se enamoró de Manolo cuando empezó a “admirarlo cuando era jugador de baloncesto”, cuenta que la esencia de su amor es “anteponer lo del otro a ti mismo”, aunque Manolo añade que también es importante “saber darle espacio al otro, que eso funciona de maravilla”.

Todos han coincidido en que el amor de hoy “no tiene nada que ver”, como ha dicho Pilar. Peana, que también lleva casada con Cándido 50 años, sí que establece que, aunque los tiempos no sean los mismos, “el amor sí, porque siempre será amor”. Peana defiende la idea de que “la juventud está mejor preparada que en nuestros tiempos”, dando una visión positiva de las nuevas generaciones.

Sin embargo, Pepi, la mujer de Manolo, sostiene que la situación debe cambiar y se debe volver a la de antes, aunque “no al ser exageradamente meticuloso” con la prohibición de algunas cosas, pero tampoco con “las facilidades” que hay hoy para hacerlas. Ella se mantiene en que “un término medio es lo mejor”. Algo en lo que coincide José Luis, marido de Pilar, que asegura que ahora “no hay tanta seriedad como entonces”.

Una actividad más del programa “envejecimiento activo”

La consejera de Ciudadanía y Derechos Sociales del Gobierno de Aragón, María Victoria Broto, no ha querido perderse el encuentro y se ha acercado para celebrar los 50 años de casados de estas diez parejas. El programa de Envejecimiento Activo, para el que Aragón invierte 417.000 euros, pretende organizar diferentes actividades para que “las personas mayores logren mantener su actividad y reducir la dependencia”.

Broto ha puesto en valor la importancia de celebrar un acto como este en “el Hogar, la casa donde se juntan, conviven, hacen actividades y se comunican”. En Aragón hay un total del 31 hogares que atienden a 123.000 personas con el objetivo de “combatir la soledad”.

Durante el acto, la consejera ha destacado “el papel vital que desempeñan estos centros para combatir uno de los principales problemas de nuestra sociedad: la soledad no deseada”. En este sentido, Broto ha explicado que los hogares “actúan como antenas, en los barrios y en las comarcas, para detectar cuanto antes casos de personas que pueden estar enfrentándose a esta situación y eso les permite actuar a tiempo”.

También ha querido a animar a que las personas mayores participen en estas actividades porque “cuando una persona se jubila tiene muchas cosas por hacer, y un hogar como este lo demuestra”. Por último, Broto insiste en hacer que estas personas “se sientan bien en la sociedad y que reconozcamos sus capacidades”.

Un acto lleno de emoción en el que la longevidad del amor se ha convertido en el foco de atención de este centro de mayores del barrio zaragozano Picarral.

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