Preparados para luchar por todo

Pombo y Lasure, dos de los que han salido en este mercado invernal

Es un mercado complicado, un mes difícil, en el que corregir los errores acumulados en la confección de la plantilla. O, también, para solventar los problemas que de por sí conlleva el puro devenir deportivo de la competición. El Real Zaragoza se sitúa en este segundo caso, acumulador de desgracias que han llevado al club a recurrir a enero para completar un grupo que, a pesar de todo, está compitiendo a un nivel notable. Tanto que nunca en siete años en Segunda ha estado tan cerca de las posiciones de ascenso directo a estas alturas.

La desafortunada enfermedad de Raphael Dwamena, uno de los buques insignia del proyecto de la temporada, o la última lesión de Javi Ros, que se pierde lo que resta de temporada salvo sorpresa tras pasar por el quirófano, han marcado las necesidad de la dirección deportiva, encabezada por Lalo Arantegui. También el bajo rendimiento de futbolistas que llevan la irregularidad en su ADN y que han tenido que buscar acomodo en otros clubes, eso sí, de la misma categoría en forma de cesión.

Sobresaliente en salidas

Si de algo se puede congratular la dirección deportiva es, precisamente, de lo bien que le ha ido al Real Zaragoza en el mercado invernal a la hora de dar salidas. Claro que poco tiene que ver la fortuna y mucho el haber ido confeccionando en los últimos años un grupo joven, de futuro, y que ha llamado la atención a los clubes de la categoría de plata del fútbol español. Situación desconocida en la última década.

En este pasado mes de enero, han abandonado el Real Zaragoza hombres como Jorge Pombo, cedido al Cádiz. Renovado hace sólo unos meses, el canterano no ha terminado de dar ese paso adelante que por condiciones se le presupone y que mostró en la segunda vuelta de la temporada de Natxo González, junto a Borja Iglesias. Su bajo rendimiento y el escaso feeling deportivo con Víctor Fernández obligó a abrirle la puerta de salida. Eso sí, al líder de Segunda División.

El director deportivo, Lalo Arantegui, ha quedado muy satisfecho con la plantilla de cara a esta recta final

Un caso similar es el de Papunashvili. El georgiano, perdido en un mar de lesiones, tampoco ha podido gozar en ningún momento de continuidad. Ni como titular, ni siquiera saliendo desde el banquillo. En este caso, su destino fue el Racing de Santander, donde comenzó siendo un soplo de aire fresco para el conjunto cántabro hasta, sorpresa, volver a sufrir una nueva lesión muscular que le tiene fuera durante varias semanas.

Distinto fue el de Dani Lasure. Sí es cierto que Víctor Fernández apostó desde su llegada la pasada campaña por Carlos Nieto en el lateral zurdo y que, con cuentagotas, las apariciones de Lasure tuvieron lugar como jugador de banda. Posición poco propicia para sus cualidades. Por ello, el club le buscó acomodo en otro club de la misma categoría y lo encontró en Tenerife, donde espera acumular minutos para volver a Zaragoza en verano en busca de más oportunidades.

El cuarto cedido este invierno por el conjunto aragonés es Federico Bikoro. El centrocampista no ha llegado a debutar en Liga con la camiseta del Real Zaragoza y sus únicos minutos oficiales datan del choque en Socuéllamos en Copa del Rey, sin contar con la confianza en ningún momento de Víctor Fernández. Su destino, un Badajoz que ha hecho una gran Copa y que está en disposición de pelear por el ascenso a Segunda esta temporada.

El último en cuestión nunca volverá a vestir la camiseta del Real Zaragoza, pero es el que mayores elogios ha recibido. Simone Grippo solicitaba, visto que no iba a contar con minutos, la salida al club. En la mesa, una importante oferta del Real Oviedo, tanto en años de contrato como salarial. Tanto Lalo Arantegui como Víctor Fernández expresaron su “gratitud” hacia el “comportamiento y profesionalidad” del suizo en su estancia en la capital aragonesa.

Víctor Fernández solicitó la llegada de un hombre de banda, algo que no se ha podido cumplir por el momento

Llegadas importantes

El capítulo de entradas también ha sido, a priori, muy positivo para el Real Zaragoza. Empezando por la que tuvo lugar antes del mercado invernal. Ahí, el conjunto aragonés incorporaba a un Javier Puado que se está convirtiendo en una de las sensaciones de la temporada, ya no sólo hablando en clave blanquilla sino en todo el panorama de la categoría de plata del fútbol español.

Goles, asistencias y una conexión especial con Luis Suárez le han servido para ganarse un hueco desde su aterrizaje procedente del Espanyol, cedido, y también para meterse en el bolsillo al respetable del Estadio Municipal de La Romareda. Sin contar con las cualidades físicas de Dwamena, sí ha aportado muchas otras cosas que han dado un soplo de aire fresco a los pupilos de Víctor Fernández.

En lo que es enero propiamente dicho llegaba André Pereira, a quien las molestias no le han dejado brillar hasta el momento. Sí tuvo minutos en Copa frente al Real Madrid, pegado a la cal en banda derecha, y dejó destellos de lo que puede aportar. Una notable capacidad combinativa, aguantar el balón de espaldas y, esta vez sí, unas condiciones que se asemejan a lo que se buscó en verano con el fichaje de Dwamena.

Ya en los últimos compases, el Real Zaragoza se reforzaba con Yawad El Yamiq, cedido del Genoa, para reforzar el centro de la zaga. Lo que suponía la salida de Grippo. Más desconocido por no haber competido todavía en España, pronto ha convertido las dudas en certezas con un excelente debut, asistencia incluida a Soro, en el Ramón de Carranza frente al Cádiz. Y por su rapidez al corte pese a su envergadura, superior a 1,90 metros.

Yawad El Yamiq ha sido una de las incorporaciones zaragocistas en este mercado invernal

El tercero en cuestión es Dani Torres, conocido por su amplia trayectoria en el fútbol nacional. El colombiano fue la pieza a la que recurrió Lalo Arantegui tras conocerse la grave lesión de Javi Ros y ya contó con minutos también ante el Cádiz. Su experiencia y fortaleza en la medular se antoja imprescindible en resta recta final de temporada, camino del ansiado ascenso.

Faltó un jugador de banda

Pese a intentarlo hasta el último día, reconociendo Arantegui incluso que un jugador al que esperaban “se dio la vuelta en el último momento, se lo debió pensar mejor”, al Real Zaragoza le faltó poner la guinda con un futbolista capaz de adaptarse a la banda. Eso sí, esa posibilidad no está todavía descartada.

Porque la gravedad de la lesión de Ros, cuyo periodo de recuperación se aproxima a los cinco meses, concede la posibilidad a los blanquillos de solicitar un periodo de tiempo para reforzarse y, ahí, es donde está trabajando la dirección deportiva. Ya estaba pendiente del mercado de parados, pero se abre una puerta a que la plantilla termine de completarse en este mes de febrero.

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