Alberto Bernués: “Uno de los puntos que queremos mejorar en el CITA es la internacionalización”

Alberto Bernués es el nuevo presidente del Centro de Investigación y Tecnología Agroalimentaria de Aragón

Quien siembra recoge, esta máxima le ha servido a Alberto Bernués para forjar una carrera profesional que roza la excelencia. Nacido en Jaca en 1967 es doctor en Veterinaria por la Universidad de Zaragoza y, a partir, de ahora director de investigación del Centro de Investigación y Tecnología Agroalimentaria de Aragón (CITA). Un puesto que abraza con enorme ilusión porque, apasionado de su trabajo, pretende mejorar cuanto esté en sus manos.

Su vasta experiencia y el amplio currículum a sus espaldas lo avalan en el desempeño de su labor actual. De ahí que sus áreas de trabajo, aunque numerosas, incluyan el análisis de los sistemas ganaderos ligados al pastoreo, la evaluación integrada de sostenibilidad y la valoración de servicios de los agroecosistemas. Todo con el fin último de mejorar la calidad de vida de la sociedad.

Pregunta.- ¿En qué momento se encuentra la investigación científica en materia agroalimentaria en Aragón?
Respuesta.- Nuestro trabajo en el CITA está centrado en aspectos diversos, de producción y de mejora tanto en animales como en vegetales, pero también a lo largo de la cadena agroalimentaria, llegando hasta el consumidor. Tenemos una visión integradora de toda la cadena agroalimentaria, desde el origen, calidad y seguridad de los productos a la sostenibilidad de los sistemas de producción. Además, también trabajamos en los aspectos medioambientales que rodean los sistemas agroalimentarios y son determinantes.

La ciencia animal persigue la sostenibilidad económica, social y ambiental

P.- ¿Qué puntos fuertes tiene Aragón para ser referente en sistemas ganaderos y agro-ecosistemas?
R.- Aragón tiene una gran cantidad de zonas de alto nivel natural, en los que la agricultura cumple un papel importante a la hora de conservar los recursos naturales y proporcionar servicios ambientales a la sociedad. En este sentido, hay bastante margen para optimizar el uso de los recursos endógenos, por ejemplo, los pastos naturales y los recursos forestales.

En cuanto a aspectos de tipo más comercial, la agro-industria aragonesa tiene un peso importante sobre todo en el sector del porcino, los frutales o la trufa, entre otros. Pero no debemos olvidar producciones más minoritarias que ofrecen un gran abanico de productos de calidad diferencial y ligada al territorio. Sin embargo, queda trabajo por hacer en temas de diferenciación, etiquetado y promoción de estos productos.

P.- ¿Qué peso tiene la tecnología en las explotaciones agrarias?
R.- La tecnología es una herramienta que se puede utilizar de diversas maneras. Esta juega un papel creciente en la rentabilidad económica o la facilidad del trabajo, que es un componente fundamental para entender la evolución de la agricultura. El desarrollo tecnológico permite avanzar hacia una mayor sostenibilidad y está presente desde el ámbito de la producción al de la transformación de productos, su distribución y venta. Sin embargo, no debemos olvidar que a veces el coste de determinadas tecnologías es muy elevado, lo que obliga a un análisis previo sobre sus posibilidades de adopción en sistemas productivos que son muy diversos.

P.- ¿Qué proyectos de investigación tiene abiertos el CITA actualmente?
R.- Tenemos múltiples proyectos en numerosas convocatorias. En Europa estamos participando en 11 proyectos como Horizonte 2020, Prima y Poctefa, en 41 de ámbito nacional financiados por la Agencia Estatal de Investigación y en 30 regionales. Además, estamos en 30 proyectos de desarrollo de transferencia de los que doce se engloban dentro de los proyectos de Fondo de Inversiones de Teruel (FITE) y 18 forman parte de los que están ligados a los Grupos de Cooperación del Programa de Desarrolla Rural (PDR) con participación de 65 entidades.

Todos ellos pretenden cubrir los objetivos de la política científica que viene marcada desde Europa y llega a España y, por ende, a las comunidades autónomas. De hecho, uno de los puntos que queremos mejorar en el CITA es la internacionalización, es decir, abarcar cada vez más proyectos europeos junto a socios de otros países.

P.- ¿Qué objetivos tiene planteados el CITA para este año 2020?
R.- Un reto importante es la estabilización de personal investigador, técnico y de apoyo a la investigación para minimizar el número de profesionales en situación de interinidad. Así como mejorar el ambiente de trabajo y las condiciones laborales del investigador y del resto de personal del CITA.

Por otro lado, hay que desarrollar un plan estratégico de cara a los próximos años teniendo en cuenta factores crecientemente determinantes como la emergencia climática, la disponibilidad de agua y el suelo. Solo así podremos anticiparnos a escenarios porvenir y mitigar los impactos de nuestros sistemas agroalimentarios y aumentar su capacidad de adaptación y resiliencia.

P.- ¿El trabajo de CITA se ve reflejado en las empresas agroindustriales?
R.- En el CITA tenemos vocación de transferir la investigación que realizamos. Si bien, es necesario que la sociedad en general y el sector productivo, tanto primario como industrial, visualice este hecho. Tenemos distintos proyectos e investigaciones que exigen la participación activa de empresas y el CITA está abierto a la colaboración externa. Esto es una de las claves fundamentales de nuestro trabajo, que por otro lado se demanda cada vez más en las convocatorias de proyectos de investigación.

El CITA participa en 11 proyectos europeos y 41 de ámbito nacional

P.- Concretamente, ¿de qué forma se manifiesta en el usuario final?
R.- Hay numerosos proyectos que procuramos que trasciendan y se reflejen en el avance de las empresas agroalimentarias. Desde todas las unidades se está trabajando con asociaciones de productores y otros agentes de la cadena. Por ejemplo, desde la Unidad de Producción y Sanidad Animal hemos trabajado con asociaciones de productores sobre la tipificación de la calidad de las canales y los productos, las técnicas de gestión del pastoreo, el uso óptimo de recursos naturales, el manejo de la reposición de las novillas en el caso del vacuno y la eficiencia en la reproducción ovina. También trabajamos en temas de gran trascendencia sanitaria como la prevención y control de zoonosis, enfermedades que se trasmiten de los animales al hombre como brucelosis y salmonelosis.

En el tema de la trufa, hemos colaborado con los productores de Teruel y otras zonas de Aragón enseñando mejores tecnologías de cultivo, técnicas de postcosecha y procesado. También lo hemos hecho en proyectos de miel con asociaciones de apicultores para recuperar la miel como generador de empleo, con productores de azafrán, conservación de recursos genéticos hortícolas, nuevas variedades de frutales (almendro, melocotón o cerezo), prevención de plagas y enfermedades de las plantas.

Por otro lado, este año hemos abierto los proyectos de ciencia ciudadana en el que contamos con la colaboración de hortelanos y estudiantes para aportar datos sobre el cultivo de semillas en sus zonas de origen. Tenemos asimismo un área específica de laboratorios de análisis para controlar la calidad microbiológica, físico-química y organoléptica de numerosos productos comerciales.

P.- ¿En Aragón todo lo que tiene que ver con el sistema ganadero es de gran relevancia?
R.- Tiene un peso importante desde el punto de vista económico, pero también medioambiental y social, porque se considera una actividad multifuncional. El medio rural aragonés tiene problemas serios de despoblación, por lo que algunos sistemas de producción agro-ganadera como el ovino ejercen un papel relevante en los núcleos rurales.

Sin olvidar su importancia en la prevención de incendios forestales, la preservación de la biodiversidad y la fertilidad de los suelos, por ejemplo.

P.- Recientemente has sido nombrado nuevo director de investigación del CITA. ¿Cómo afrontas este reto? ¿Qué pretendes conseguir?
R.- Lo afronto con mucha ilusión y ganas de trabajar por mejorar la dinámica de funcionamiento del centro. Por un lado, quiero mejorar las condiciones de trabajo e incrementar la visibilidad del CITA, y, por otro, que la investigación salga de los centros a la sociedad.

Otro punto importante a perseguir es la internacionalización. Por último, un reto crucial es elaborar un plan estratégico que detecte y anticipe las nuevas condicionantes que van a marcar el futuro del campo aragonés, como el cambio climático, y detecte las líneas de investigación prioritarias en los próximos años para hacer frente a estos condicionantes.

P.- A estas alturas de siglo, ¿qué se ha conseguido en materia de ciencia animal?
R.- Se han logrado muchas cosas a nivel tecnológico y científico. Si bien, nos falta quizás una visión global e integradora que permita abordar los retos del futuro. Debemos dar cabida a la diversificación de productos y orientaciones productivas, a la capacidad de adaptación, a la resiliencia de los sistemas de producción y a la consideración global de toda la cadena alimentaria hasta el consumidor y el modelo alimentario. Sin dejar a un lado la búsqueda de la eficiencia en los tres pilares de la sostenibilidad, económico, social y ambiental.

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