Miles de zaragozanas celebran Santa Águeda con “tetillas” y piden por la salud de sus pechos

Estos bollos cubiertos de chocolate y rellenos de nata o trufa están coronados con una guinda a modo de pezón

Cuenta la tradición que en el siglo III, el gobernador Quinciano quiso seducir a una joven llamada Águeda y esta lo rechazó por su amor a Cristo, por lo que ordenó cortarle los pechos y torturarla hasta morir. Así lo cuenta la leyenda cristiana y, desde entonces, se convirtió en mártir y patrona de todas las mujeres. Como cada 5 de febrero, miles de féminas se han congregado un año más en la Iglesia de Nuestra Señora del Portillo de Zaragoza para venerar a su patrona Santa Águeda.

La parroquia estará abierta trece horas seguidas, hasta las 20.30 horas, para que todos los devotos puedan hacer fila y pedir por la salud de sus pechos.

El párroco del Portillo celebra, a lo largo del día de hoy, cinco misas por la mañana y otras dos por la tarde en las que recordará a todos los feligreses las virtudes y bondades de la religiosa encargada de cuidar del cáncer genital y de mama.

Los fieles se han acercado a besar el relicario del Portillo, el cual dos mujeres limpian con un pañito cada vez que pasa un nuevo visitante. Pero no es la única, otras parroquias zaragozanas también cuentan con imágenes de esta santa que prefirió el martirio antes que renunciar a su fe.

Los fieles se han acercado a besar el relicario del Portillo

En el lugar se han repartido estampitas en honor a esta mártir de origen siciliano que guarda una gran devoción en la capital aragonesa y su provincia. Y a las puertas del templo, como marca la tradición, las voluntarias de Asociación de Mujeres Aragonesas de Cáncer Genital y de Mama (Amac-Gema) tiñen de blanco y rosa la plaza con sus lacitos, la cara más que piadosa luchadora de la jornada.

Representantes de Amac-Gema, que acaba de cumplir su vigésimo quinto aniversario y pretende contribuir al bienestar físico y emocional de las pacientes, han puesto de relieve la importancia de la atención en la prevención para luchar contra este tipo de enfermedades.

Sin duda, las mujeres son las protagonistas de este día por lo que madres, hijas e, incluso, algún que otro hombre no han querido faltar esta cita para seguir convirtiendo el 5 de febrero el día de las mujeres por excelencia.

Las “tetilas” de Santa Águeda

Tras el acto religioso, hay tiempo para deleitarse con el típico dulce que no falta en esta celebración: La “tetilla” de San Águeda. Así, el exterior de la iglesia ha sido tomado por media docena de puestos y tenderetes con productos de repostería traídos de las pastelerías más clásicas de la provincia que conocen los gustos de los zaragozanos.

Son parada obligatoria para todos los llegados hasta allí porque es donde pueden conseguir el género estrella del día bendecido, además, por el cura. Estos bollos cubiertos de chocolate y rellenos de nata o trufa están coronados con una guinda a modo de pezón y en el día de hoy se venden a destajo porque forman parte del rito a la religiosa. Una reliquia que simboliza que la tetilla en Zaragoza representa mucho más que un simple postre.

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