Empieza la cuenta atrás para el lanzamiento de la misión hacia el sol de la Agencia Espacial Europea

Parte del equipo de Solar Orbiter. Foto: ESA

La Agencia Espacial Europea (ESA) lanzará este mes la misión Solar Orbiter desde Cabo Cañaveral en Florida (Estados Unidos) en un cohete Atlas V de la NASA que incorpora seis telescopios para ofrecer imágenes nunca vistas del Sol para que los científicos puedan entender mejor su funcionamiento.

El centro de operaciones científicas de la misión espacial se situará en la sede española de la Agencia Espacial Europea, ESAC, en Villanueva de la Cañada (Madrid). La nave se someterá en los próximos días a los últimos test antes de la cuenta atrás desde la plataforma 41 de Cabo Cañaveral. La NASA es la responsable del lanzamiento y aporta, además, uno de los instrumentos a la misión.

Durante los dos primeros años de la misión, la nave realizará dos maniobras de asistencia gravitatoria alrededor de Venus y otra cerca de la Tierra para modificar su trayectoria y colocarse en una órbita elíptica de 180 días alrededor del Sol.

De la tierra al sol

El jefe de operaciones científicas en Tierra, Luis Sánchez, ha explicado que, durante ese tiempo, cuatro instrumentos trabajarán con normalidad mientras que los telescopios seguirán un proceso de calibración, pruebas y ajustes. “Las operaciones normales de todos los instrumentos comenzarán en noviembre de 2021, pero esperamos tener las primeras imágenes y datos científicos a partir de mayo o junio de este año”, ha añadido.

Con sus diez instrumentos, que incorporan seis telescopios y 27 sensores, Solar Orbiter es pionera en muchos sentidos. Es la primera nave espacial que incorpora telescopios o cámaras, para tomar imágenes del Sol desde tan cerca,

520 grados

Para soportar una temperatura exterior de 520 grados, la ESA, a través de sus socios tecnológicos, ha desarrollado un escudo térmico completamente innovador. Está hecho de titanio y de un nuevo compuesto fabricado a partir de huesos de animal.

La idea es proteger la nave con una plataforma doble de 3,1 por 2,4 metros. “Es como un sándwich”, ha explicado Sánchez. “La capa exterior se calienta mucho, pero hay un espacio vacío entre las dos plataformas que evacúa el calor en perpendicular de forma que no llega al interior del satélite”, ha indicado la Agencia.

Además, cada telescopio tiene una ventana con una puerta protectora que se abre para captar las imágenes. También es la primera nave que va a estudiar los polos del sol. Aprovechará repetidamente el campo gravitatorio de Venus para conseguir un ángulo de inclinación orbital de 33 grados, suficiente para obtener una perspectiva inédita de nuestra estrella y comprender mejor los fenómenos que se producen en su interior.

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