Incertidumbre entre las exportadoras aragonesas ante los efectos comerciales del Brexit

Reino Unido ha formalizado su salida de las instituciones europeas tras cuatro años de proceso

La tajante y popularizada afirmación “Brexit means Brexit” pronunciada insistentemente por la mandataria británica Teresa May a lo largo de los últimos años entrañaba infinidad de matices que empiezan con insistencia a discurrir a escala internacional en todo círculo político-económico. Tras formalizar Reino Unido su salida de las instituciones europeas, una creciente incertidumbre se ha hecho notar entre las casi 500 empresas aragonesas que actualmente exportan al país anglosajón. Sin embargo, hasta que no se reconfiguren por completo las nuevas relaciones entre Reino Unido y el resto de Estados miembros, los efectos reales del Brexit seguirán siendo desconocidos.

Una vez superada la madrugada del Brexit, el presidente del Gobierno de Aragón, Javier Lambán, ha querido exteriorizar la confianza que le despierta el entramado empresarial aragonés, del que asegura “se encuentra preparado” para encarar cualquier escenario. “Han tenido tiempo suficiente para prevenir las consecuencias y amortiguar aquellas que sean negativas”, ha aseverado. Una visión que asimismo comparte el propio vicepresidente y consejero de Industria, Arturo Aliaga, quien también ha recordado que las empresas aragonesas “tienen interiorizadas” las cuestiones derivadas de este hecho.

Aun así, Lambán ha calificado de “absolutamente lamentable” la noticia, augurando que tanto el país anglosajón como la Unión Europea lamentarán “esta fricción en sus filas”. El presidente cree que el Reino Unido “jamás” debió llegar a “este límite”, y ha sentenciado su discurso exaltando a las convicciones europeístas, afirmando que es ahora cuando tienen “más sentido que nunca”. Mala prensa tiene asimismo el Brexit para el presidente de la Asociación de Directivos y Empresarios de Aragón (ADEA) Salvador Arenere, pues lo señala como el principal “foco de desconfianza para los directivos”, por creer que sí tendrá “consecuencias” en el libre movimiento “de personas y mercancías”.

Ambigüedad hasta zanjarse las nuevas relaciones comerciales con la UE 

Sin embargo, en medio de la polémica, la directora de Internacionalización de la Cámara de Comercio de Zaragoza, Nieves Ágreda, reconoce que “todavía no sabemos cómo va a comportarse el nuevo escenario comercial”, pues las condiciones comerciales futuras vendrán a determinarse durante el periodo que la experta considera “el más complicado de todos”: el proceso de negociación. Será solo entonces cuando se conocerá si algún producto se terminará acogiendo a nuevas medidas arancelarias, certificaciones, procesos de homologación o requerimientos técnicos. Un contexto que podría entonces traducirse, según alega Ágreda, no solo en “mayores costes” sino también en “pérdidas de competitividad”, recordando que las exportadoras aragonesas –especialmente provenientes del sector de la automoción, bienes de equipo o agroalimentación- computan un volumen total de cerca de 1.000 millones de euros.

A pesar del periodo de ambigüedad que se desprenderá próximamente, la experta ve altamente probable que sí se produzca algún tipo de “alteración”, aunque resulte habitual hacerse eco de ciertos “discursos” que tratan de garantizar “el mantenimiento del status quo” o desmentir cualquier posible “aumento de las restricciones”. Para Ágreda, la realidad es que “habrá cambios” para todos. Pero, sobre todo, para el propio Reino Unido, pues deberá enfrentar una compleja labor a medio plazo: trazar su estrategia para con el resto de países, porque los acuerdos de libre comercio hasta ahora vigentes “ya no serán vinculantes”.

La experta en Internacionalización reflexiona asimismo sobre la inexplorada y bifurcada senda comercial que se abre ahora en la Europa geográfica y acerca del corrspondiente reposicionamiento de los países miembros. “Ninguno de los veintisiete celebra la salida de Reino Unido”, zanja, pero, a partir de este momento, los negociadores deberán tomar “una posición muy proactiva”, casi incluso reivindicativa, para velar por los intereses no solo de España, sino de toda la Unión Europea. Mientras, concluye Ágreda, la única buena noticia es que “por fin” ha culminado el agónico proceso que llevaba cuatro años manteniendo en vilo a medio planeta.

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