El Ebro roza la épica pero termina cayendo ante el Leganés en Copa del Rey (0-1)

El Ebro plantó cara en todo momento al Leganés

Estuvo cerca el Club Deportivo Ebro de seguir adelante en la Copa del Rey. Los zaragozanos supieron poner contra las cuerdas al Leganés, equipo de Primera División, y terminaron sufriendo para ganar 0-1. Cayeron, sí, pero con la máxima dignidad posible, rozando la épica y demostrando que no estaban en dieciseisavos de final por casualidad.

Volvía Javier Aguirre a Zaragoza, eso sí, en circunstancias totalmente distintas. El Leganés, más preocupado de la Liga, donde ocupa la última posición, dejaba en el banquillo a jugadores determinantes como Óscar Rodríguez. Eso sí, otros como Brathwhite partían de inicio para complicar el partido a los de Sanlúcar. Los locales no tenían ningún tipo de presión, y buscaban que la encerrona en el Pedro Sancho surtiese efecto.

Los primeros compases servían para que ambos midiesen a su rival. El Leganés dominaba más la pelota, pero el Ebro, bien plantado en defensa, no hacía concesiones. Jugaban a intentar coger alguna contra, y daban síntomas de que podía surtir efecto el planteamiento. Emaná debía pelear con Bustinza y Tarín, tarea complicada, pero los de la Almozara querían seguir soñando.

Precisamente Emaná iba a generar la primera peligrosa para los de Sanlúcar. Llegaba ante Soriano, y Bustinza, a la hora de quitarle el balón, derribaba al ariete dentro del área. Protestó el Pedro Sancho, pero el colegiado no consideró que fuese suficiente para pitar la pena máxima. El Ebro empezaba a dominar el partido, pero no el electrónico. En el minuto 17, Paco Aguza propició la primera amarilla para los de Aguirre en la misma jugada donde, previa ley de la ventaja, pudo adelantarse el equipo local, pero el centro lo atrapó Soriano.

Ruibal respondía con una gran jugada por la banda derecha, aunque el pase de la muerte lo rechazó la retaguardia de la Almozara. Metían el miedo en el cuerpo los madrileños, pero el 0-0 reinaba en el marcador. Por su parte, un eléctrico González lograba ocasionar peligro, aunque el fallo en el último pase impedía que sus centros encontrasen rematador. El empate continuaba tras media hora de juego, a pesar de que Carillo tuvo el 0-1 en sus botas cuando se cumplía el 29.

Más allá de un par de centros colgados al área por parte de cada equipo, se llegaba al minuto 40 sin grandes sobresaltos. Sí que hubo algunas acciones protestadas por la afición zaragozana, pero ninguna de ellas determinantes. Avanzaba el partido y los locales seguían con el mismo planteamiento, bien plantados atrás y buscando alguna combinación rápida para llegar al área pepinera.

En el minuto 43, Eraso remataba y el balón pegaba en un defensor. El balón se iba a córner, y ahí llegaría el gol visitante. El propio Eraso cabeceaba el centro puesto desde la esquina, Monforte no lograba atajar y el balón quedaba muerto casi en la línea de gol. Jonathan Silva aparecía para empujar el balón y ponía el 0-1 con el que se llegaba al descanso. Injusto resultado el que se llevaban los de Sanlúcar, pero tenían 45 minutos más para remontar el encuentro.

Segunda parte

Volvían los dos conjuntos tras el paso por vestuarios al terreno de juego, y en el 54, Braithwaite, hasta el momento desaparecido, remataba fuera a puerta vacía dentro del área. Aguirre daba entrada a Óscar Rodríguez para lograr más peso en la segunda línea, y lo iban a notar los suyos. Desde entonces, el dominio iba a ser del Leganés, que parecía tener el partido bajo control.

Llegaba más el conjunto pepinero, y a punto estuvo de hacer el segundo con un disparo de Óscar. Entre tanto, Jesús Rubio y Lolo habían entrado por Barreda y Liam. Era ahora el Leganés el que jugaba a la contra porque el Ebro conseguía meter en campo propio a los visitantes. Se rompía poco a poco el partido, y el gol podía caer de ambos lados. De hecho, poco antes del 80, los de la Almozara obligaban a Soriano a emplearse a fondo por dos veces en la más clara de la segunda parte. En el 82 era Palomares el que probaba desde fuera del área.

Los minutos finales eran del Ebro, donde colgaba balones a la desesperada en la búsqueda de una prórroga. Los de Javier Aguirre estaban metidos en campo propio, luchando por mantener el resultado. Lo intentaban y lo volvían a intentar sin la fortuna del gol, pero finalmente el colegiado daba por terminado el enfrentamiento y caían eliminados.

Fue un más que digno final para el conjunto de la Almozara, que puso contra las cuerdas al conjunto madrileño. Jugadores y afición se fundieron en un aplauso conjunto, reconociendo a ambas partes el mérito de haber estado cerca de lograr la heroicidad. No pudo ser este el año del Club Deportivo Ebro, que nada se le puede echar en cara. Ya el que viene tocará seguir luchando por hacer historia en el torneo del KO.

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