Mª Luisa Rubio Orús / Profesional de la Educación, escritora y pintora

Silencio

Mª Luisa Rubio Orús

Cuando las mordazas están ya mojadas de tanta dentellada sin que nadie se apiade de las situaciones reales de los más desfavorecidos, llegando a ser de modo cruel en mayor o menor medida. Da lo mismo de qué tipo de infravaloración o falta de beneficio mínimo se trate.

Hay tantas maneras de criminalidad constante entre lo que se supone el trato mal llamado humano, que no se sabría ni por dónde empezar. Al menos yo, que no he cesado de decir que jamás he sabido algo y que cada vez sé menos de lo ínfimo que se supone sabía al menos de algo.

Incluso en circunstancias ocultas en las que parecen estar cubiertas todas las necesidades básicas se esconde lo peor que existe. Sin embargo, hay gente que prefiere que los soportadores sigan aguantando lo indecible. Es la vida, es la muerte, es la realidad.

Los antiguos llamaban a habitar en esta Tierra valle de lágrimas. Verdaderamente es así porque de este modo es como se sigue aplaudiendo la ejecución diaria de un mundo totalmente lleno de engañifas, buenas palabras y de más cosas a las que no hallo amago de definición ni ademán de gesto para comenzar a articular ni una letra de la primera sílaba de la palabra que más se le aproximara.

Cierto que la sociedad está enferma. He perdido la cuenta de las décadas en las que esto comenzó a ser de extrema gravedad. Ni siquiera recuerdo la fecha exacta de cuando lo fui comunicando a quienes me rodeaban.

Ahora añadir que, es más: su gran mayoría insiste en permanecer en estar a la perfección cara a fuera. Quedando como dioses fuera de la puerta de sus casas o lo que sea. El conocimiento mal usado o empleado directamente para el mal ha llevado a la desesperación conjunta.

Mientras tanto el siempre pequeño grupo considerado como ínfimo va dando tumbos sobre el zulo de un hoyo plagado de condolencias mientras el tiempo pasa impertérrito y el globo de este planeta achatado continúa girando sin más resolución que la de los mediocres aplaudidos que no dejan de triunfar por doquier, riéndose de la Poesía, las Artes, el Alma…, o sea, del Corazón.

Ya no es cuestión de política: probablemente nunca lo fue. Sin embargo, desde el hundimiento de las más profundas raíces es donde nace la terrible falsedad con la que se comulga noche y día desde el principio de los principios: la semilla plantada por la cizaña sigue creciendo hacia arriba y es alumbrada por un cielo que dirige los destinos.

De nada sirve aguardar o no a que caigan las máscaras. Ahí siguen, continuando con un camino… que, aunque sea el equivocado, es por el que la inmensa mayoría se mueve en tanto que también se muere en propia vida por parte de los de la verdad por delante.

Claro, lo bonito es que les quiten lo bailado a los macabros de la danza de la constante puñetería, por suavizar en lo máximo es porque doy con este término en la esquina de un nuevo tropezón. De bonitas palabras y de decir ánimo está lleno todo. De Hechos, casi nada. Quiero decir, de Hechos con auténtica Bondad.

Que el nuevo año al menos venga un tanto soleado y que los rayos del astro rey nos abracen. Estamos necesitados de afecto, de cariño sin tapujos y del alejamiento de las medias tintas.

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