Un giro en la política de actuación de El Refugio

Las despensas de El Refugio almacenan kilos de alimentos para los más necesitados

La Hermandad de El Refugio atiende cada año a más de 1.500 personas sin hogar, a quienes se les ofrecen servicios de alojamiento, alimentación e higiene temporal. También ayudan a familias sin recursos, cubriendo sus necesidades básicas de alimentación, y vestimenta. La entidad trabaja desde hace 375 años para mejorar las condiciones de vida de quienes lo precisan. Los tiempos cambian y la sociedad avanza. El hermano mayor de la Hermandad, Santiago Sánchez, es bien consciente de ello, por eso trata de darle un cambio a las políticas de actuación, estudiando caso a caso.

“Ya no nos ceñimos a las normas estrictas marcadas de permitirles solo residir siete o quince días estipulados”, reconoce. Y es que tiene claro que “no hago nada si les ofrezco alojamiento una semana y luego les echo de nuevo a la calle”. Así que tratan de resolverles pequeños problemas que pueden facilitarles mucho su vida, como, por ejemplo, conseguirles el padrón. “Si no tienen domicilio no les pueden mandar los papeles a ningún lado”, explica.

En El Refugio ofrecen servicios de desayuno, comida y cena, el alojamiento, lavandería de ropa y aseos. Sus instalaciones tienen 66 plazas, 60 para hombres y seis de mujeres. De todas, actualmente solo hay dos vacantes en el espacio de mujeres. No obstante, el hermano mayor, Santiago Sánchez, asegura que tienen capacidad para habilitar algún espacio más gente si fuera necesario.

El Refugio ofrece también ropa a quienes la necesitan

Ayudas de alimentación

Las personas que acuden a El Refugio para solicitar alimentos reciben doce kilos de productos no perecederos y entre tres y cinco kilos de productos perecederos, como verduras y frutas. Con eso se elabora el pack para que una familia se mantenga. Depende del caso, vienen cada semana, cada quince días o una vez al mes. Normalmente, cuando vienen se les cubre la necesidad alimentaria en el acto, pero tienen que rellenar una serie de documentación, como dónde van, la estructura familiar y su situación. Tenemos que tener un control y un seguimiento.

El Refugio también les ofrece vestimenta. Ropa para señora, caballero, niños y niñas de todas las tallas que han sido donadas en buenas condiciones. Zapatos, juguetes, todo lo que nos traen lo repartimos a las familias.

El servicio de comedor se ha actualizado hace muy poco. Poco antes de las Navidades solo se servían comidas a quienes se encuentran alojados, pero decidieron empezar desarrollando jornadas de puertas abiertas para quienes necesitaran desayuno “y nos sorprendimos de la gente que venía, porque hemos llegado a tener el doble de personas, de 64 a unas 120 personas”. Así que en diciembre también decidieron ampliar el servicio libre a las comidas, de forma que la gente se apunta en una lista que lleva el asistente social “para poder organizarnos y tener preparados platos para todos”.

El programa Gota de Leche de El Refugio atendió en 2019 a 312 bebés

Este nuevo servicio ha llegado a entre 20 y 30 personas más de las que suele haber, “nos estamos sorprendiendo de los resultados”, explica. Por el momento el servicio se centra en desayuno y comida. Las cenas solo se ofrecen a los que están alojados “porque ya cerramos las puertas de cara a la noche”. No obstante, Sánchez no descarta poner en marcha alguna fórmula para ofrecer cenas sin que sea necesario que se queden a dormir. “Está en estudio, de momento”, añade.

Gota de Leche y Centro de Educación Infantil

El programa Gota de Leche que tiene en marcha El Refugio permite ofrecer leche de continuación a bebés de entre cuatro y 18 meses cuyas familias tienen pocos recursos económicos. También en este servicio han notado que a lo largo de 2019 ha aumentado la demanda, subraya el hermano mayor. En concreto, el pasado cerró con 312 niños atendidos, mientras que “estábamos entre 298 y 300 niños al año”. “Lamentablemente aquí también notamos una línea de crecimiento”, subraya.

En el Centro de Educación Infantil tienen matriculados a 53 niños. La organización intenta mantener un sistema de proporciones, de forma que el 50% de los pequeños son niños y la otra mitad, niñas. Además, el 50% son españoles y el 50% extranjeros, habiendo hasta 19 nacionalidades diferentes. “Esto les ayuda a aprender más rápido, porque, por ejemplo, aprenden antes el idioma”, argumenta. En su programa atienden a bebés desde que empiezan a caminar hasta los tres años, cuando ya tienen que entrar en el proceso de escolarización.

En el Centro de Educación Infantil tienen matriculados a 53 niños

Hasta El Refugio vienen familias “con problemas de malos tratos, extranjeros sin recursos, familias monoparentales también con necesidades económicas”, explica Sánchez, “pero también hay familias que, pudiéndoselo permitir, nos piden plazas porque quieren que sus hijos crezcan en un ambiente multicultural y, si nos sobran plazas, por supuesto que los admitimos”.

Son estos casos los únicos que abonan la matrícula completa, “que nunca es más de 240 euros”, apunta el hermano mayor. El resto “comienzan pagando una cuota, aunque nos adaptamos a sus necesidades y hay casos en los que al final no pueden hacer frente al pago, y seguimos ofreciéndoles el servicio”, añade.

El Refugio funciona todos los días del año

En el Refugio trabajan 24 personas, la mayoría trabajan en el Centro de Educación Infantil y “son profesionales cualificados para los puestos”, concreta Sánchez. También hay chóferes, conserjes, y en la Dirección está el gerente y la secretaria. “Es el personal más ajustado que podemos tener”, admite. Aunque a ellos hay que sumar a los voluntarios, “que son fundamentales y sin ellos sería inviable el proyecto”, subraya. Eso sí, el hermano mayor deja claro que los voluntarios no cubren puestos de trabajo, “sino que vienen a hacer labores de voluntariado para ayudar a las personas necesitadas”.

El Refugio tiene ahora las despensas llenas de alimentos, juguetes y ropa porque durante la Navidad “la gente es más generosa que nunca” y este año “ha sido una locura”, reconoce Sánchez. Pero también ha querido destacar que a partir de febrero “seguimos necesitando donaciones para atender a todos los necesitados”.

Y es que el hermano mayor lo recuerda cada vez que lo preguntan: “nuestra gente come durante todo el año”. La gente interesada puede llevar sus donaciones hasta su edificio, situado en la calle Crespo Agüero número 1, justo detrás del Colegio Público Joaquín Costa. Otra forma de colaborar, destaca Sánchez, es venir como voluntario “y para eso también tendrán las puertas abiertas”.

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