Sánchez presidirá el primer Gobierno de coalición en España desde la Segunda República

El secretario general del PSOE y presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y el secretario general de Podemos, Pablo Iglesias, tras la firma del acuerdo para formar Ejecutivo que firmaron el 30 de diciembre de 2019 | Foto: PSOE

El Gobierno de coalición presidido por Pedro Sánchez, además de romper un periodo de ocho meses de Ejecutivo en funciones, supone un hito histórico al permitir la configuración de la primera coalición de gobierno en España desde la Segunda República (1931-1936).

Después de la muerte del dictador Francisco Franco el 20 de noviembre de 1975 en España se han vivido distintas experiencias de gobierno en las que nunca se ha explorado la fórmula de la coalición, a diferencia de lo ocurrido en las comunidades autónomas y en los ayuntamientos, donde esta herramienta ha sido más usual.

De este modo, en estos los últimos 44 años ha habido presidentes de Gobierno que han desempeñado su cargo gracias a una mayoría absoluta, como Felipe González (1982-1986, 1986-1989, 1989-1993), José María Aznar (2000-2004) y Mariano Rajoy (2011-2015); o gracias a mayorías simples que se vieron reforzadas con apoyos externos de terceras fuerzas políticas, como Adolfo Suárez (1977-1979, 1979-1981), Leopoldo Calvo Sotelo (1981-1982), González (1993-1996), Aznar (1996-2000), José Luis Rodríguez Zapatero (2004-2008, 2008-2011), Rajoy (2016-2018) y Sánchez (2018-2019).

A pesar de que la fórmula de la coalición ha estado presente en estos años, como, por ejemplo, cuando González lo intentó sin éxito con CiU y con el PNV, al que ofreció la cartera de Industria, en 1993, es ahora cuando se configura por primera vez un Gobierno con presencia de más de un partido: PSOE con Podemos, sus confluencias e IU, que ostentarán una Vicepresidencia y cuatro ministerios.

De este modo, el Gobierno de coalición, cuya composición anunció este domingo Pedro Sánchez en una comparecencia pública, el primero que recurre a esta fórmula desde la reinstauración de la democracia, estará presidido por Sánchez y lo compondrán por parte de los socialistas Carmen Calvo (vicepresidenta y ministra de las Relaciones con las Cortes y Memoria Histórica), Nadia Calviño (vicepresidencia y ministra de Economía y Trasnformación Digital), Teresa Ribera (vicepresidenta y ministra de Transición Ecológica y Reto Demográfico), Arancha González Laya (Asuntos Exteriores, UE y Cooperación), Margarita Robles (Defensa), María Jesús Montero (Hacienda y Portavocía), Fernando Grande-Marlaska (Interior), Juan Carlos Campo (Justicia), José Luis Ábalos (Transporte, Movilidad y Agenda Urbana), Isabel Celaá (Educación), José Luis Escrivá (Seguridad Social, Inclusión y Migraciones), Reyes Maroto (Industria, Comercio y Turismo), Luis Planas (Agricultura, Pesca y Alimentación), Carolina Darias (Política Territorial y Función Pública), José Manuel Rodríguez Uribes (Cultura y Deporte), Salvador Illa (Sanidad) y Pedro Duque (Ciencia e Innovación); mientras que Unidas Podemos aportará a Pablo Iglesias (vicepresidente y ministro de Derechos Sociales y Agenda 2030), Yolanda Díaz (Trabajo y Economía Social), Irene Montero (Igualdad), Alberto Garzón (Consumo) y Manuel Castells (Universidades).

ANTECEDENTE HISTÓRICO

El Gobierno de coalición, tan extendido en otros países, es una fórmula inédita desde la reinstauración de la democracia en España. No obstante, no es la primera vez que el país conoce esta fórmula, aunque habría que remontarse hasta los tiempos de la Segunda República para encontrar su antecedente histórico más cercano.

El 14 de abril de 1931 se proclamó la República española, segunda vez en la historia de España en que la república como modelo de Estado sustituía a la Monarquía -después de la experiencia fallida de 1873-, tras las elecciones municipales del 12 de abril de ese año, en el que las candidaturas republicanas se impusieron en 41 de 50 capitales de provincia y en otros grandes núcleos urbanos.

El resultado de estos comicios provocó la abdicación del rey Alfonso XIII, al constatar, en el texto en el que hizo efectiva su renuncia, que “las elecciones celebradas el domingo, me revelan claramente que no tengo el amor de mi pueblo”.

Tras la abdicación de Alfonso XIII y la proclamación de la Segunda República, el día 15 de abril de 1931 se configuró un Gobierno provisional, conformado por un amplio abanico de sensibilidades políticas al incluir desde antiguos monárquicos liberales hasta líderes sindicales, lo que puede considerarse como la primera experiencia de gobierno de coalición en España, una fórmula que fue habitual durante aquellos cinco años.

De este modo, la Presidencia del Gobierno recayó sobre Niceto Alcalá Zamora, líder de la Derecha Liberal Republicana, del mismo partido que el ministro de Gobernación, Miguel Maura; los socialistas consiguieron tres ministerios: Fernando de los Ríos (Justicia), Indalecio Prieto (Hacienda) y Francisco Largo Caballero (Trabajo y Previsión Social); el Partido Radical Socialista se hizo con dos carteras: Alejandro Lerroux (Estado) y Diego Martínez Barrio (Comunicaciones); el Partido Republicano Radical Socialista, con otras dos: Álvaro de Albornoz (Fomento) y Marcelino Domingo (Instrucción Pública); mientras que otros partidos ocuparon una cartera cada uno: Acción Republicana, con Manuel Azaña, gestionó Defensa, la Organización Republicana Gallega Autónoma (ORGA), con Santiago Casares Quiroga, Marina; y el Partido Catalanista Republicano, con Luis Nicolau D´Olwer, Economía Nacional.

El primer decreto del Gobierno provisional –Estatuto Jurídico del Gobierno Provisional-, sancionado el 15 de abril de 1931, establecía los límites de su actuación, sometiéndola a una futura sanción de las Cortes Constituyentes, y reconocía la libertad de creencias y cultos, libertades políticas y sindicales, derecho de propiedad privada con la salvedad de la función social de la tierra, y garantizaba los derechos ciudadanos, de cuya fiscalización daría cuenta a las Cortes Constituyentes.

Este Gobierno provisional tuvo que hacer frente a las aspiraciones territoriales de Cataluña y País Vasco. En Cataluña, el 21 de abril se aprobó la creación de la Generalitat, como órgano de autogobierno autónomo dentro de la República, y la elaboración de un proyecto de Estatuto de Autonomía que sería sometido a referéndum en Cataluña y a su aprobación por las Cortes Constituyentes. En el País Vasco, el 14 de junio en Estella cerca de medio millar de municipios aprobaron un Estatuto General que daría al País Vasco la autonomía dentro del Estado español.

También aprobó una serie de decretos que anticipaban las señas de identidad de la reforma agraria, adelantó las bases de la reforma educativa, sentó las bases de la reorganización y la modernización del Ejército, aplicó políticamente los discursos laicos y secularizadores propios del republicanismo y modificó la Ley Electoral de 1907.

PRIMER BIENIO

Las elecciones a Cortes Constituyentes de 1931 tuvieron dos vueltas: 28 de junio (primera) y entre julio y noviembre (segunda), de las que salió refrendada la coalición gobernante. No obstante, durante las discusiones del texto constitucional de ese año, especialmente en lo referido a la cuestión religiosa, se fragmentó la misma con la salida de los representantes de la derecha republicana y de los radicales: Alcalá Zamora, que posteriormente fue nombrado presidente de la República para recobrar el consenso perdido de la coalición y Maura. Sus salidas fueron cubiertas por Azaña, que sumó la Presidencia del Gobierno a la cartera de Defensa, y de José Giral, de Acción Republicana.

Tras la aprobación de la Constitución el 9 de diciembre de 1931, se formó otro nuevo gobierno de coalición el 15 de diciembre, con la negativa del Partido Radical a colaborar en él. Este partido era la segunda minoría de las Cortes y una pieza clave de la coalición.

Este Gobierno, que se prolongaría hasta el 12 de junio de 1933, estuvo presidido por Azaña, que mantuvo Defensa, y contó con otro miembro de Acción Republicana: José Giral (Marina); dos del partido Radical-Socialista: Domingo (Agricultura, Industria y Comercio) y Albornoz (Justicia); uno de la ORGA, Casares Quiroga (Gobernación); tres del PSOE: Fernando de los Ríos (Instrucción Pública y Bellas Artes), Prieto (Obras Públicas) y Largo Caballero (Trabajo); y dos independientes: Luis de Zulueta (Estado) y Jaime Carner (Hacienda).

Este Gobierno continuó con la senda reformista del anterior, adoptando la política de obras públicas de Prieto, la reforma militar de Azaña y la laboral de Largo Caballero, la educativa de Fernando de los Ríos o la reforma agraria.

No obstante, las fisuras en el seno de la coalición florecieron a raíz de los sucesos de Casas Viejas, a lo que se sumó la posición del Partido Radical, que abogaba por disolver las Cortes por entender que estaban alejadas del sentir popular, la crisis del Partido Republicano Radical Socialista, el debate en el PSOE sobre la colaboración gubernamental y la derrota electoral de los partidos gobernantes en las elecciones municipales parciales de junio de 1933.

Finalmente, el 12 de junio de ese año la enfermedad del ministro de Hacienda provocó una reforma de gobierno que conoció a Lluis Companys (ERC) como ministro de Marina. Sin embargo, la pérdida de las elecciones a representantes del Tribunal de Garantías Constitucionales motivó la dimisión de Azaña y el encargo el 12 de septiembre a Lerroux de formar Gobierno por parte de Alcalá Zamora, un Ejecutivo de coalición del que se excluyó al PSOE.

Este Ejecutivo no pasó una moción de confianza, lo que llevó a Martínez Barrio a formar un Gobierno el 8 de octubre hasta la celebración de unos nuevos comicios.

BIENIO RADICAL-CEDISTA

Finalmente, las elecciones se celebraron el 19 de noviembre de 1933 en primera vuelta y el 3 de diciembre en segunda vuelta, dando inicio a un periodo caracterizado por la revisión de las reformas aprobadas en el bienio anterior en materia agraria, militar, autonómica y religiosa.

Los tres primeros gobiernos de esta etapa, entre diciembre de 1933 y octubre de 1934, estuvieron construidos alrededor del Partido Radical, que tuvieron la Presidencia del Gobierno, dos veces con Alejandro Lerroux y otra con Ricardo Samper, con ministros de la derecha republicana (Partido Progresista y Partido Liberal Demócrata), más agrarios e independientes, con apoyo parlamentario de la Confederación Española de Derechas Autónomas (CEDA).

El primero de los gobiernos, formado por Lerroux en diciembre de 1933, se enfrentó a las fisuras que representó su versión más progresista, encabezada por Diego Martínez Barrio, contrario a la dependencia de la CEDA y a la orientación de las políticas gubernamentales.

La dimisión de tres ministros llevó a Lerroux a formar gobierno, con la misma estructura del anterior, el 3 de marzo de 1934, pero sin Martínez Barrio, y que contó con el aumento de las presiones de la CEDA, que cristalizaron en la aprobación de la ley de amnistía a los implicados en la intentona golpista de 1932, un hecho que motivó la dimisión de Lerroux y la conformación de un nuevo Ejecutivo comandando por Samper el 28 de abril.

La nueva coalición contaba con una mayoría de ministros del Partido Radical, independientes, un agrario, un miembro del Partido Progresista y otro del Partido Republicano Liberal Demócrata. Este Gobierno de coalición cayó después del enfrentamiento con la Generalitat de Cataluña sobre la ley de contratos de cultivo aprobada por el Parlamento autonómico que fue declarada inconstitucional. Esta decisión judicial motivó la retirada de los diputados de ERC y una nueva votación en el Parlamento. Finalmente, Samper negoció una solución con Companys, una decisión que motivó que la CEDA retirara su apoyo parlamentario y la caída del Gobierno.

El 4 de octubre se conformó un nuevo Gobierno presidido por Lerroux con tres ministros de la CEDA, con presencia de miembros del Partido Republicano Liberal Demócrata, los agrarios e independientes, que se alargaría hasta abril de 1935, y que se vio salpicado por la represión con que contuvo a la revolución de octubre de 1934 y por suspender el Estatuto de Autonomía catalán, después de que Companys declarara el Estado catalán dentro de la República Federal Española.

Fue la cuestión de los indultos tras estos hechos lo que motivó la salida de la CEDA del Gobierno y la conformación de uno nuevo presidido por Lerroux, con radicales, centristas, Partido Progresista e independientes, que sólo duró un mes por falta de apoyos parlamentarios. El 6 de mayo de 1935 Lerroux presidió otro Gobierno, que duró hasta septiembre, con el mismo esquema de octubre de 1934, pero con cinco ministros de la CEDA, incluido su líder, José María Gil Robles, que ocupó la cartera de Defensa.

La sombra del escándalo del estraperlo, todavía sin estallar, motivó la dimisión de Lerroux y, ante la negativa de Alcalá Zamora de confiarle el Gobierno a Gil Robles, se lo encargó a un independiente liberal: Joaquín Chapaprieta, que lo presidió entre el 25 de septiembre y el 29 de octubre, junto con ministros del Partido Radical, la CEDA, un agrario y un miembro de la Lliga.

El 29 de octubre remodeló el Gobierno como consecuencia del escándalo del estraperlo que afectó al Partido Radical, en general, y a Lerroux y a su familia, en particular. El segundo gabinete de Chapaprieta, formado a finales de octubre, duró un mes, hasta el 9 de diciembre, cuando la CEDA aprovechó sus planes fiscales para retirarle su apoyo, que se sumó al estadillo del caso ‘Nombela’, que liquidó definitivamente el prestigio del Partido Radical.

La CEDA intentó auparse a la Jefatura del Gobierno, pero Alcalá Zamora lo impidió nombrando primer ministro al centrista Manuel Portela Valladares. Sin miembros de la CEDA, el nuevo Ejecutivo contaba sólo con la confianza del presidente de la República, pero no con la del Parlamento y, tras una remodelación a finales del mes de diciembre, se procedió a disolver las Cortes el 7 de enero de 1936.

FRENTE POPULAR

En febrero de 1936 se celebraron nuevas elecciones que fueron ganadas por el Frente Popular, agrupación de partidos de izquierda, lo que llevó el 19 de febrero a Azaña a formar gobierno, compuesto por ministros de Izquierda Republicana y de Unión Republicana, que tomó, en principio, medidas con un amplio consenso político, como la amnistía por los sucesos de octubre de 1934, la rehabilitación de funcionarios y readmisión de los despedidos por estos hechos y la recuperación de la Generalitat, el Parlamento y el Estatuto catalán. También retomó las reformas agrarias, militar, educativa y religiosa emprendidas durante el primer bienio.

Tras la destitución de Alcalá Zamora como presidente de la República y el nombramiento de Azaña en su lugar, el 12 de mayo se formó un nuevo Gobierno presidido por Casares Quiroga, y formado por miembros de Izquierda Republicana, Unión Republicana, un independiente y un miembro de ERC, que tuvo que hacer frente a un clima de tensión y violencia que desembocaría en el estallido el 18 de julio de la Guerra Civil (1936-1939).

No obstante, durante la Guerra Civil, en la España republicana se sucedieron distintos gobiernos de coalición presididos por Martínez Barrio, José Giral, Largo Caballero y Juan Negrín con presencia de ministros de partidos de izquierda incluyendo al PCE y al sindicato anarquista CNT.

Tras la dictadura franquista (1939-1975) y cuatro décadas después de la reinstauración de la democracia, España se dispone a vivir, luego de 80 años, una nueva experiencia bajo los designios de un Gobierno de coalición.

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