José Luis Labat / Periodista

El sol siempre sale

José Luis Labat

Y no me refiero al título de una canción de La Quinta Estación, creo recordar. Sino que, por encontrarnos sumidos en un profundo anticiclón, los pasados días de niebla y frío, nos han hecho sentirnos acaso más vulnerables y como paralizados. Pero ahora que empiezo a escribir estas líneas, veo que el sol asoma con un tenue rayo al otro lado del cristal. Y se me alegra el espíritu, el alma que decimos, eso que de forma sorprendente nos mueve como un motor y nos hace sentir más y mejor, a no ser que lo tengamos apagado, vaya usted a saber.

Porque, entre la situación climatológica por un lado, y las noticias de la investidura del gobierno Sánchez por otro, hay que reconocer que hemos comenzado este año con el ambiente poco despejado, por no decir nada claro. Y eso que, afortunadamente, por estos lares, no podemos atribuir a altos niveles de contaminación la bruma que nos envuelve.

Aquí la opacidad es cosa de la niebla, tan propia de la depresión de este valle del gran río que nos atraviesa en la geografía aragonesa. Y que se funde con el territorio hasta convertirse en nube a ras de suelo.

¡Qué depresión! escuchamos decir a más de uno estos días, cuando la falta de luz nos provoca tristeza y se encoge también el ánimo. Por eso, la primera brizna de viento que sentimos y que mueve las ramas de los árboles, nada que ver con el cierzo desatado que también se las trae, parece que también agitara la ilusión y removiera la esperanza de que se disipe pronto el manto gris que nos envuelve. Y así, tras el efecto del viento, para llegar a la evidencia científica de que el sol siempre sale. Porque está ahí, y sigue iluminando aunque no lo veamos.

Esto de la niebla, siempre ha sido así, independientemente del cambio climático, tampoco hay que alarmarse. Y tras más o menos días, al final siempre acaba por desaparecer y el horizonte se aclara. Las otras situaciones a las que hacía referencia, más propias del entorno social y de país, que provocan también estados de neblina o falta de claridad colectiva, precisan también de un viento que remueva y que ayude a disipar. Solo que, también se ha escuchado estos días, parece que estamos todos muy parados, como si padeciéramos un extraño efecto engelante, sin capacidad de respuesta. O tal vez estemos adormecidos, que para el caso, es lo mismo. La cuestión es que, en este caso, la solución no está en el sol que siempre sale. Sino en ti y en mí, en todos y cada uno. Es cuestión de conciencia social.

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