Laura Pérez: “Me hace una inmensa ilusión poder dirigir en mi queridísima Zaragoza”

Laura Pérez realizó la Carrera Superior de Dirección de Orquesta junto a los Maestros Reinhard Schwarz y Georg Mark

Laura Pérez Soria comenzó 2020 en su tierra natal, Zaragoza. Concretamente en el Auditorio, donde por primera vez ha dirigido a la Sinfónica de la ciudad. El concierto de Año Nuevo la trajo hasta Aragón, todo un placer para propios y extraños, ya que esta zaragozana ha cosechado éxitos desde que comenzó sus estudios para convertirse en profesora Superior de Piano en el Conservatorio de Música. Después, realizó la Carrera Superior de Dirección de Orquesta en el Conservatorio Superior de Música de Viena.

Para Pérez volver a sus orígenes siempre es una “experiencia entrañable”. Su trayectoria ha estado plagada de honores e hitos como así lo avalan las orquestas que ha dirigido y que no se le han resistido como la Orquesta Sinfónica de la Radio Eslovaca, la Orquesta Filarmónica de Gran Canaria y la Ensemble Neue Streicher. Y no quiere morir sin dirigir la Novena Sinfonía de Beethoven, entre otros sueños.

Pregunta.- De Zaragoza a afincarse en Viena. ¿Qué decisión le alentó a dar el paso?
Respuesta.- Llegué a Viena como pianista. Hice la prueba de acceso en el departamento de piano del Conservatorio Superior de Viena y me admitieron. De ahí, en algún momento, me pasé a la dirección de orquesta. Terminé mi diploma de Dirección orquestal en 2004. Durante mucho tiempo fantaseé con volver a España, pero no se dieron las circunstancias profesionales adecuadas para volver. En el momento en que mi marido y yo tuvimos hijos, decidimos quedarnos definitivamente en Viena. Hoy en día, tres niños de doce y seis años van al colegio y están muy integrados allí. Sería un gran desarraigo parra ellos movernos en estos momentos de Viena.

Pérez Soria dirigiendo el Stabat Mater de Rossini junto al coro Amici Musicae y la Sinfónica Ciudad de Zaragoza en marzo de 2019

P.- Por primera vez una directora aragonesa ha dirigido la orquesta de la Comunidad. ¿Privilegio o responsabilidad?
R.- Responsabilidad, por supuesto. Siempre lo es, no importa de qué orquesta se trate. Y privilegio también, claro. Sobre todo, el mayor privilegio para mí es poder trabajar con músicos tan jóvenes. La energía que desprenden es maravillosa. Ha sido una auténtica gozada trabajar con ellos.

P.-¿Qué supone volver a su ciudad natal?
R.- Me hace una inmensa ilusión poder dirigir en mi queridísima Zaragoza. Agradezco infinitamente no solo el reconocimiento, sino también las innumerables muestras de cariño de mi gente y de personas a quienes ni siquiera conozco. Ha sido una experiencia especialmente entrañable para mí.

P.- ¿Cómo ha afrontado la preparación de esta cita?
R.- Como cualquier otro proyecto, estudiando mucho y tratando de encontrar las estrategias de trabajo adecuadas para el material humano; es decir, los músicos con los que he de trabajar.

P.- ¿Qué interpretaciones han podido disfrutar y sentir los espectadores que asistieron al Auditorio?
R.- El programa del Concierto de Año Nuevo ha sido muy variado, integrado por obras que a cualquier tipo de público le resulta fácil de escuchar: la selección que se ha hecho de arias y dúos de ópera ha sido preciosa, con melodías que casi todo el mundo conoce.
Asimismo, ha habido piezas de zarzuela y de música española, en concreto, una jota aragonesa para gran orquesta titulada “España”, compuesta por el francés Chabrier. Esta obra, además de ser absolutamente genial y todo un reto para la orquesta, porque es muy virtuosa, es una de las obras del programa que a mí más me entusiasmó trabajar, solo por el mero hecho de tratarse de una jota. Y, finalmente, hicimos dos valses vieneses, que tantos recuerdos me trajeron de la ciudad en la que llevo viviendo tantos años.

Desde 2006 es directora artística del Chor und Orchester der Wiener Tonkunstvereinigung en Viena

P.- Se trata de la primera producción aragonesa y además dirigida por una mujer. ¿Poco a poco esta cuestión se está normalizando?
R.- Entiendo que te refieres al tema de las mujeres directoras. Sí, se está normalizando, pero aún queda mucho camino por recorrer. La próxima gran conquista de la mujer directora es alcanzar puestos de titular en las orquestas top actuales. Si bien, para que esto ocurra todavía habrán de pasar algunos años.

P.- ¿Qué condiciones crees que deberían darse para que algún día lleguemos a ver la verdadera integración de la mujer directora?
R.- Creo que en la trayectoria de todo director o directora hay tres niveles fundamentales: el bajo, el medio y el alto. Respecto al nivel más bajo, es decir, las mujeres que deciden estudiar dirección orquestal y que incluso acaban el estudio, considero que vamos bastante bien, pues las estadísticas reflejan que hay ya muchísimas mujeres que dan este primer paso. Marin Alsop contaba que cuando ella empezó, hubo varios profesores en su universidad que no le permitieron asistir a las clases, solo por el mero hecho de ser mujer. Hoy en día, esto ya no sucede. Lo importante es que la avalancha que venga de abajo sea tan grande que resulte absolutamente desbordante.

Respecto al nivel medio, hay lo que yo llamo un “cuello de botella” importante a nivel de gestorías. Y en este punto lo que necesitamos no es que haya más directoras mujeres, sino que haya más gestoras, agentes y representantes mujeres, que son las posiciones que verdaderamente permiten a un director dar un salto cualitativo en su carrera. Esto es imprescindible.

Y por último, en lo que se refiere al más alto nivel, ahí lamentablemente soy más pesimista. La industria musical al más alto nivel mueve mucho dinero, y este dinero y el poder que conlleva están en manos única y exclusivamente de los hombres. Será imposible acceder a este nivel si los otros dos anteriores no han sido equilibrados. Así que, desgraciadamente, creo que todavía tardaremos muchos años en conseguir un “fifty-fifty” real.

P.- Desde 2006 es directora artística del Chor und Orchester der Wiener Tonkunstvereinigung en Viena. ¿De qué forma ha vivido estos años como profesional?
R.- Tuve la suerte de tener una orquesta con la que he podido trabajar de forma regular y hacer muchísimo repertorio. Durante estos años he podido adquirir una experiencia que ha ido siempre “in crescendo”. Además, tuve la suerte de encontrar a varias personas que creyeron en mí desde el comienzo, y que fueron totalmente decisivas en mi trayectoria.

En el mundo de la ópera debutó dirigiendo Las bodas de Figaro de Mozart. Aquí dirigiendo Carmina Burana, de Orff

P.- El director de la orquesta cumple con una función principal ya que mantiene el tiempo de la pieza y da las entradas de los instrumentos, interpreta la partitura y conoce la vida y obra de los compositores. En otras palabras, ¿ha sido el corazón de los músicos en conciertos de Zaragoza?
R.- Más que ser su corazón, lo que espero es que mi corazón haya conectado y empatizado con el suyo al cien por cien.

P.- De la Orquesta Sinfónica de la Radio Eslovaca hasta la Wiener Tonkunstvereinigung pasando por la Orquesta de Cámara Femenina de Viena. ¿Algún sueño por cumplir?
R.- Sí claro, unos cuantos. Dirigir en el Salón Dorado de la Musikverein en Viena, dirigir en la Volksoper de Viena, dirigir a la Orquesta Nacional de España que para mí es todo un símbolo, así como la Novena Sinfonía de Beethoven. No quiero morirme sin haberla dirigido.

P.- ¿Qué consejo daría a los jóvenes que quieren tener su espacio en el mundo de la Orquesta Sinfónica?
R.- A los directores y directoras que estén comenzando o que acaben de realizar un primer estudio de dirección, les recomendaría que no se queden en su casa estudiando y empiecen desde hoy mismo a fomentar sus contactos, lanzar redes y potenciar cualquier tipo de relación que les pueda traer un concierto o un trabajo con la orquesta que sea. No importa cuán bueno seas, si te quedas en tu casa, nadie te va a llamar.

P.- ¿Qué proyectos y compromisos profesionales plantea el año 2020 para Laura Pérez Soria?
R.- 2020 está bastante despejado, por ahora. Pero para el año 2021 tengo un par de proyectos apalabrados que, si se confirman, y ojalá que así sea, supondrán una grandísima satisfacción para mí.

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