Un año de récord para el Banco de Alimentos

La FAO recomienda 140 kilos por persona al año para una vital existencia

El año 2019 terminó como acaban las décadas que se van pero no se olvidan, a lo grande. Al menos para el Banco de Alimentos de Zaragoza y las cifras así lo avalan. En la Gran Recogida, el Banco de Alimentos consiguió, nada más y nada menos, que 450.000 kilos de alimentos y a lo largo de todo el año recuentan alrededor de cuatro millones de kilos. Un dato que bate récord con 15 toneladas diarias de entrega a personas en situaciones desfavorecidas.

En cada kilo de alimentos hay miles de esperanza. Hace años que el Banco sobrepasó la ratio de los 96-98 kilos por persona al año para llegar a, según datos que maneja la fundación, los 150 kilos. De este modo, finalizan el año superando la ratio recomendada por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) que se establece en los 140 kilos por persona al año para una vital existencia y “no morir de hambre”.

En silencio y a un ritmo constante. Su forma de trabajar no hace ruido y apenas se hace notar, pero como lluvia fina llegan a cada necesitado. El boca a boca es su medio de darse a conocer, sin estridencias ni solicitudes. No hacen campañas de adhesión, pero trabajan todos los días laborales del año, excepto festivos, y pese a la incredulidad que pueda causar no cierran en agosto. A este ritmo, hasta la fecha, el censo elaborado por la entidad calcula haber ayudado en torno a 25.000 personas en Zaragoza capital y provincia.

Juntarse con la familia para comer y cenar en los días de Navidad supone un acontecimiento ineludible en todas las casas año tras año, si bien, no todos disponen de una. Para paliar lo que supone esta situación, el Banco de Alimentos ha colaborado con el Albergue Municipal y ha redoblado el esfuerzo que se ha venido haciendo en fechas anteriores para ofrecer una cena especial en esta noche de celebración tan señalada en el calendario.

Se ha mejorado el menú gracias a la contribución de más de 12.000 euros que aporta la Liga de Fútbol Profesional, y se han entregado diferentes obsequios, donados para la ocasión por el Real Zaragoza, a las casi 100 personas a las que se ha dado servicio.

No obstante, el resto del año, el Albergue Municipal ofrece tres de las cuatro comidas al día, desayuno, comida y cena, ya que los recursos disponibles no alcanzan para merendar. La solución para que los usuarios puedan “echarse algo a la boca a media tarde” ha pasado por solicitar al Banco de Alimentos leche, yogures, plátanos, cacao y galletas. Y esta colaboración conjunta entre ambas organizaciones ha tenido sus frutos con una donación de 1.040 kilos para meriendas.

La colaboración entre el Banco de Alimentos y el Albergue Municipal se ha saldado con 1.040 kilos de leche, cacao y galletas para meriendas

En este momento, el Banco cuenta con 150 voluntarios fijos jubilados que llegaron a multiplicarse exponencialmente hasta los 4.300 en la Gran Recogida, su cita anual más importante. Al respecto, su presidente, José Ignacio Alfaro, señala que “cuando te jubilas si te encuentras bien y tienes salud es una buena ocasión para hacer algo positivo por los demás. Algunos estamos por solidaridad, otros por vivir la fraternidad y otros por la virtud de la caridad, cada uno de los voluntarios tiene una motivación diferente aunque el resultado es el mismo: atender al que lo necesita”.

Disponer de un techo no es sinónimo de tener un hogar

Los días porvenir son fríos y a la caída de la noche aún más por lo que la labor del Ayuntamiento de Zaragoza por combatir el sinhogarismo es doblemente importante en estas fechas. Así, el Albergue Municipal de la ciudad integra un conjunto de servicios destinados a ofrecer alojamiento alternativo para aquellos que lo necesiten, al tiempo que favorece la inserción social de los usuarios.

A su disposición cuenta con habitaciones ordinarias, comedor, duchas, ropero y espacios de emergencia por intemperie para sentirse “como en casa” sin contar con una. La población que lo utiliza es variada aunque en su mayoría el usuario tipo son hombres y extranjeros en edades comprendidas entre los 36 y 55 años. Es fácil su utilización, sin necesidad de aportar nada más que el D.N.I., aunque todos coinciden en que difícil es el camino de llegada hasta aquí.

El sinhogarismo y la imagen del transeúnte es una de las formas más extremas en que se manifiesta la pobreza en las ciudades. Las personas que viven 24 horas en la calle son la parte más visible de la exclusión residencial, pero no es la única. Este tipo de exclusión incluye, además, situaciones como las de aquellas personas que pernoctan en albergues.

El menú de Navidad se mejoró gracias a la contribución de más de 12.000 euros aportados la Liga de Fútbol Profesional

Las causas que alientan a desembocar en esta situación son variadas, múltiples y complejas ya que se encuentran, por un lado, la estructura social, política, cultural y económica de un país, y, por otro, las trayectorias personales y sociales de cada persona. Estas últimas son dinámicas y cambiantes por el propio contexto social y personal tales como la edad, la inestabilidad económica, las crisis familiares, el fracaso escolar, la inadaptación cultural, la discapacidad, las dependencias adictivas, la falta de perspectivas o el aislamiento.

El Ayuntamiento zaragozano tiene actualmente definida y puesta en marcha una planificación y estrategia frente al chabolismo. Esta se inició en 2014 y concluirá en 2020, año en el que se pretende alcanzar la inserción social de colectivos en situación de exclusión residencial, aunque no es tarea fácil.

Acercarse a la realidad de las personas sin hogar y cuantificar este fenómeno requiere una ardua labor porque constituyen un grupo social que busca el anonimato en la mayoría de los casos. Sin embargo, en el último censo sobre personas sin hogar elaborado por la Cruz Roja se detectaron 126 personas sin techo, lo que supone un descenso respecto a recuentos anteriores.

También se observa que el perfil de las personas sin hogar se encuentra en constante cambio. Actualmente existen dos colectivos muy diferenciados que alarman a las entidades sociales por su gravedad. Por un lado, las personas que llevan más de cuatro años en la calle, y cuya situación se considera crónica, y, por otra, un incremento de personas jóvenes con una edad comprendida entre los 18 y 30 años que presentan una situación poco visible puesto que no suelen hacer uso de los albergues.

Las instalaciones cuentan con habitaciones, comedor, duchas, ropero y espacios de emergencia

De estas personas pasan las noches en cajeros automáticos un 32%, en la calle o plazas el 19% y bajo puentes, casas o edificios abandonados un 15%. Por este motivo, el Ayuntamiento tiene firmado un convenio de colaboración con la Fundación RAIS para proporcionar vivienda a las personas sin hogar. Este modelo, denominado Housing First, plantea una manera diferente de afrontar el sinhogarismo. Consiste en facilitar viviendas accesibles y con carácter permanente a las personas sin hogar y que se encuentran en peor situación.

Además, en la ciudad se ha ido configurando una red de atención a personas sin hogar que se organiza en torno a la Coordinadora de Centros y Servicios para Personas sin Hogar cuya principal misión es trabajar para abordar de forma integral las dificultades que presentan las personas de estas características. En definitiva, ser un espacio en el que compartir experiencias y reflexiones, promover itinerarios de inserción consensuados y servir de interlocutor con la sociedad para visibilizar a las PSH y sensibilizar sobre esta problemática tan actual.

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